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Aragón

fauna silvestre

Las serpientes propias de Aragón: muy beneficiosas y en general poco peligrosas

Los encuentros con ofidios son habituales, pero se trata de animales que normalmente no suponen un riesgo y que además resultan fundamentales para el control de las poblaciones de roedores y otros pequeños animales

El pasado sábado, una mujer encontró una pitón real en el jardín de su casa de Caspe. Se trata de una serpiente no venenosa que mide entre un metro y metro y medio, por lo que solo supone una verdadera amenaza para otros animales autóctonos. De hecho, acaba de ser incluida en el catálogo español de especies invasoras.

El hallazgo de Caspe fue extraordinario porque se trataba de un reptil exótico que se escapó (una irresponsabilidad) o que fue liberado intencionadamente por su dueño (una irresponsabilidad aún mayor). Sin embargo, en Aragón es bastante habitual que en entornos periurbanos y en zonas rurales aparezcan algunas de las especies autóctonas de serpientes más extendidas. Ni se les debe perseguir ni se les debe dañar, porque, además de que suelen ser poco o nada peligrosas, son muy beneficiosas para los ecosistemas.

“A pesar de la mala fama que han tenido a lo largo de la historia, las serpientes son unos animales muy necesarios para controlar las poblaciones de roedores y de otros pequeños animales”, recuerda el naturalista Eduardo Viñuales. “Aragón no es una excepción, así que la gente que se encuentre una serpiente tiene que saber que están protegidas desde los años 70 y que nos hacen mucha falta”.

Serpientes o culebras (las culebras son una familia dentro de las serpientes), lo mejor al toparse con ellas es no molestarlas. Y si aparecen en una vivienda o en cualquier otros espacio donde no deban estar, avisar al 112 para que movilice personal especializado que pueda capturarlas y volver a soltarlas en un lugar seguro.

“Es verdad que en Aragón tenemos dos especies de víboras, la hocicuda y la áspid, pero una vive en el Prepirineo y en el Sistema Ibérico y la otra, en los valles altos del Pirineo: Benasque, Ordesa...”, explica Viñuales. Por tanto, estas serpientes no suelen entrar en contacto con el hombre. Además, solo muerden cuando se sienten atacadas.

“No se puede descartar algún encuentro involuntario al pisarlas o poner la mano en una roca, pero incluso en ese caso lo normal es que todo quede en un susto grande, porque con el tratamiento adecuado la mordedura no debería ser mortal salvo que habláramos de un niño, una persona mayor o alguien bajo de defensas”. Además, a las víboras se las puede reconocer por la forma triangular de su cabeza y porque tienen la cabeza cubierta de muchas escamas pequeñas.

Mucho más extendidas por las zonas secas del valle del Ebro están la culebra de escalera y la culebra bastarda. Esta última también tiene veneno pero es mucho menos peligrosa porque solo lo inocula con los dientes de atrás (la mayoría de las veces ni siquiera lo inyectan) y porque además su toxicidad es mucho menor que la de las víboras. “En el peor de los casos te puede provocar dolor, inflamación… pero nada grave”, insiste Viñuales. No obstante, la culebra bastarda puede llegar a medir más de dos metros y es muy agresiva si se le provoca, así que mejor no molestarla.

En amplias zonas de Aragón, también habitan otras dos especies de serpientes muy extendidas: la culebra lisa europea y la culebra lisa meridional. Ambas son totalmente inofensivas, como también lo son las dos serpientes de agua más habituales en la Comunidad: la culebra de collar y la culebra viperina. “Esta última se parece a la víbora y como mecanismo de defensa cuando se siente amenaza bufa e intenta intimidarnos, pero tampoco hace nada”, aclara Viñuales.

Otras serpientes autóctonas aragonesas son la culebra verdiamarilla, presente en el Pirineo; la culebra de Esculapio, que es muy difícil de ver pero habita en zonas como la Jacetania y la Sierra de Guara; y la culebra de herradura, extendida por áreas del Bajo Aragón. Una vez más, se trata de animales que no entrañan riesgo para el hombre.

“Cuando nos llaman para retirar una serpiente seguimos siempre la regla LISA: localizar al animal, identificarlo, sectorizarlo (confinarlo) y atraparlo”, explica Eduardo Lapuente, bombero de la Diputación de Zaragoza con experiencia en el manejo de este tipo de animales. “Evidentemente, es muy importante la fase de la identificación: si no se está seguro de que se trata de una especie que no entraña peligro, es mejor llamar al 112 y que actúen los profesionales”.

"Las llamadas para retirar serpientes son bastante habituales, sobre todo en verano", explica Lapuente, quien coincide en que se trata de unos animales "que siempre han estado muy demonizados". "Si se les deja en paz nunca atacan, y para eso estamos los servicios de emergencias: para atraparlas cuando se salen de su medio", indica este bombero.

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