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Unos 24.000 hogares han suspendido tratamientos médicos por falta de recursos

El dentista, el oculista y el psicólogo son los gastos sanitarios de los que más prescinden las familias.

Anuncio de una farmacia que abre las 24 horas del día.
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Efe

La pobreza sanitaria es una realidad, muchas veces oculta o que pasa desapercibida. Según el último informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo social en Aragón, 24.000 hogares de la Comunidad, un 4,4%, dejaron el año pasado de ir al dentista, seguir dietas o hasta comprar alguna medicina por falta de recursos económicos. Un tipo de penuria sanitaria que según este estudio, que elabora cada cinco años esta organización vinculada a Cáritas Española, que afecta a 64.000 aragoneses que viven en alguno de ellos.

El odontólogo, las gafas, los audífonos y el psicólogo son los cuatro tipos de desembolso que se recortan primero cuando se atraviesan dificultades económicas que impiden llegar a fin de mes. Así lo refleja el informe de Foessa, que en Aragón ha encuestado a 650 familias. El 8,9% de los hogares que prescinden de un gasto vinculado a la salud renuncian al ir al odontólogo, el 5,8% a hacerse una prótesis dental, el 5% al psicólogo y el 4,3% a los audífonos o gafas.

Las familias que tienen que dejar de adquirir fármacos representan el porcentaje más pequeño, un 1,8%. El actual sistema de copago salvaguarda el acceso a los medicamentos que se recetan al establecer una aportación económica que se determina en función del nivel de renta y la situación laboral. Para los trabajadores en activo oscila entre el 40% y el 60%. Los pensionistas pagan un 10% (un 60% con rentas superiores de 100.000 euros) con un límite mensual.

Banco Farmacéutico

Para intentar paliar esta situación existen oenegés específicas como Farmacéuticos sin Fronteras o el Banco Farmacéutico, con las que el Colegio de Farmacéuticos de Aragón colabora y mantiene acuerdos.

El Banco Farmacéutico, que financia el tratamiento crónico de ciudadanos con bajos ingresos, lleva nueve meses implantado en Zaragoza, aunque la idea es poder llegar a Huesca y Teruel. En octubre pasado firmó un convenio con el Departamento de Sanidad y los colegios farmacéuticos.

"Desde que empezamos en octubre se han beneficiado 144 usuarios de los cuales hay ahora 85 activos", resume Homero Val, responsable del Fondo Social de Medicamentos en Aragón. Todos los usuarios son titulares de tarjeta sanitaria individual y se financian planes de medicación superiores a 20 euros de pago mensual. Se inició en cinco centros de salud y ahora llega ya a 15 de la capital aragonesa, Figueruelas, Calatayud, Utebo, Cuarte y María de Huerva. En él se han implicado 116 farmacias de toda la Comunidad y para que funcione en las otras dos provincias se van a mantener contactos con las diputaciones y ayuntamientos. Los perceptores deben tener una renta inferior a 1,25 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples.

Uno de los perfiles que más atienden, apunta Val, es el del «trabajador pobre» con empleos en precario y temporales. "Es el talón de Aquiles que tiene el sistema. Empleados de más de 50 años con rentas bajas, que tienen familiares a su cargo y acaba sufriendo varias patologías por no poder medicarse adecuadamente, lo que luego revierte en un gasto mayor", explica. Aboga por crear una mesa específica con otras entidades que abordan esta problemática como Cáritas, Cruz Roja, Médicos sin Fronteras o el hospital San Juan de Dios, entre otros.

La situación ha mejorado

El número de personas que no pueden hacer frente a gastos sanitarios ha descendido en el último lustro considerablemente, pasando del 13,5% que la investigación de Foessa registró en 2013, al actual 4,4%. Aunque la mejora es considerable, el sociólogo coordinador de este trabajo, Guillermo Fernández, considera que sigue siendo un «indicador alarmante» que lleva a muchos afectados a tener que elegir entre comer y pagar el alquiler o medicarse, lo que genera una espiral muy dañina.

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