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Torre la Ribera: coloso compartido y aguas magnéticas para el espíritu

Como ocurre con otros municipios de la zona, la mole del Turbón determina la vida socioeconómica de Torre la Ribera y su núcleo de población más conocido, Vilas del Turbón.

Bernardo Soler es de Monzón y suele venir al Balneario de Vilas del Turbón a tomar las aguas desde hace 20 años. "Estamos a casi 1.500 metros a primeros de julio, y aquí es primavera porque las aliagas florecen ahora, cuando en la zona en la que vivo ya ha quedado muy atrás. El agua es excelente; yo le saco todo el partido, porque me tomo cuatro vasos por la mañana, otros cuatro antes de comer y otros tantos antes de cenar; litro y medio cada tanda, y listos: todas las toxinas fuera. Además de sanar el cuerpo por dentro, hacemos excursiones muy buenas desde aquí, además. Esta zona es una gozada, Campo también está muy bien, y Graus con las longanizas... de lujo". Ángel asiente convencido tras escuchar a su amigo Bernardo. Él viene de Grañén y se acerca a Vilas desde hace un lustro. "En mi zona tocó la lotería y yo no tuve suerte, pero venir por aquí también es ganar un premio".

Esa frase le suena a música a Pepe Franch, presidente de la comarca de la Ribagorza durante 12 años, presidente de Balnearios de Aragón, gerente del Balneario de Vilas del Turbón y alcalde del municipio de Torre la Ribera desde 1983. Nació en Vilas del Turbón, pedanía de Torre la Ribera, aunque sea bastante más popular que la cabecera de municipio gracias al balneario. "Estamos nosotros en Vilas, está Torre la Ribera, no vive nadie ya en San Aventín, conservamos Villacarli, alguna masía como Magarrofas, Casa Fina, Casa Fernanda... y al otro lado de la ribera, Visalibons".

Pepe no rehúye la palabra maldita: la amenaza de la despoblación es muy cierta. Eso sí, el alcalde es de afrontar los problemas con una solución bajo el brazo, sin desmayar. "En el municipio somos poquitos; censados andamos por los 107, es un ayuntamiento de 5 concejales, pero viviendo todo el año en Vilas, por ejemplo, hay 14 personas; lo que pasa es que en el balneario trabajamos 28 y en la embotelladora de Vilas del Turbón, sobre los 20. ¿Retos? Unos cuantos. La escuela de Villacarli cerró ya, aunque se mantuvo mucho tiempo resistiéndose al candado; queremos rehabilitarla pidiendo la cesión a Educación para tratar de hacer un apartamento. Aquí trabaja mucha gente y se siguen necesitando alojamientos, están desperdigados por toda la zona. Tenemos cuatro apartamentos turísticos, pero no para alquiler… con precios razonables, la gente se asentaría aquí; por ejemplo, el transporte escolar es perfecto para llegar a la escuela de Campo o el instituto de Graus".

Pepe comenta que el balneario siempre necesita personal, y la empresa no es tan fácil. "Se inauguró en 1932, y en la guerra civil fue un refugio de huérfanos. Somos la tercera generación al frente y probablemente mi hijo será la cuarta, que yo ya tengo 67 años; me ilusiona que esto continúe. Abre de marzo a diciembre, y caben 100 personas alojadas: también recibimos a gente a comer o a darse tratamientos. No buscamos un modelo de lujo, sino tratar de lujo a nuestros clientes, dando una gran variedad de servicios".

El municipio y la zona cuentan con buenas carreteras en la red principal. "Sentimos un agradecimiento muy grande, a la DPH sobre todo, que hizo esto posible con Antonio Cosculluela y Miguel Gracia en presidencia y vicepresidencia, y ha seguido ayudando después; también a la DGA. La carretera que nos une a Campo y la que conecta con el valle del Isábena son ejemplares. Con la antigua carretera era complicado convencer a gente nueva para visitarnos".

El alcalde es todo un personaje en las distancias cortas; sabe cómo generar empatía instantánea con cualquier interlocutor. "Mi forma de ser me lleva a hablar antes que pelear, a buscar el entendimiento y no hacer la puñeta a nadie, al menos conscientemente. Estamos para servir: si hay que firmarle un papel a un vecino a las 11 de la noche, se hace; eso sí, que se saque una cerveza, al menos. Y tengo mis aficiones, claro; la mayor es cazar: Durante los años al frente de la comarca nunca tenía tiempo y ahora lo he recuperado; me agencié dos perricos... y a la codorniz. Esa es mi fiesta, porque aquí no tenemos fiestas en todas partes, ni mucho menos. El 30 de julio se recuerda a San Abdón y San Senén, también celebramos el domingo de Pascua, pero el único pueblo que tiene fiestas propias en el municipio es Villacarli".

Los retos que vienen tienen nombres y apellidos. "Ahora estamos con la banda ancha en Torre la Ribera y Villacarli: en Vilas ya está. Queremos mantener los servicios, cuidar nuestro entorno natural y seguir dándolo a conocer mejorando la cantidad de excursiones y los alicientes. La subida al Turbón desde el balneario, por ejemplo, son 3 horas y media a pie, pero también puede hacerse con coches todoterreno por Serrate; hay otra al puerto de las Aras que es muy sencilla, se puede hacer perfectamente con niños. También es una gozada cruzar a Ballabriga y Obarra, ir a la ermita de San Antonio… siempre hay dónde elegir". 

La embotelladora y los apartamentos Arcos de Solana, otros referentes

Amaia Celaya es navarra y lleva siete meses en el municipio como administrativa en la Planta Embotelladora de Vilas del Turbón, empresa del grupo Coca-Cola, de larguísima tradición anterior a su inserción en el poderoso conglomerado empresarial. “Es una maravilla todo por aquí; el río, el monte, las playas fluviales, un clima muy agradable... la pregunta no es qué hago aquí, sino por qué no he venido antes. Esta planta produce botellas de agua mineral natural, de plástico o vidrio, y tiene 14 trabajadores actualmente, en turnos de mañana y tarde. Nuestras botellas tienen diversos tamaños: 330 y 750 mililitros de vidrio, medio litro y litro en plástico. El manantial es magnífico, muy beneficioso para fines depurativos”.

Los cuatro apartamentos Arcos de Solana son el otro imán turístico de Vilas del Turbón; nuevos y equipados con muebles y detalles rústicos, están tematizados con los montes que los definen: Turbonet, Aras, Ratés y Turbón. Hay garaje, bar-cafetería y restaurante.

En datos

Comarca: La Ribagorza

Población: 107

Distancia a Huesca, su capital de provincia: 120 km

Los imprescindibles

El Turbón y las brujas

Cuenta la tradición que las brujas del Pirineo se reunían todas las Nochebuenas en el pico del Turbón, donde se realizaban aquelarres y misas satánicas. En el municipio todavía se cuentan estas historias para no dormir.

Patrimonio religioso

En Torre la Ribera, el primer vistazo conduce a la ermita de Santa Brígida (foto), mientras que en Villacarli y Vilas las iglesias son más modernas; en Vilas hay romería por San Antonio. La ermita de San Saturnino está en Visalibons.

Beneficios de las aguas

Las aguas locales son bicarbonatadas, cálcicas, oligometálicas e hipotónicas. Entre las técnicas termales destacan la piscina activa, la aquaterapia, el hidromasaje, los chorros termales, la ducha circular o los baños de vapor.

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