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Zaragoza

La punta de la riada pasa por Zaragoza este lunes tras anegar más de 1.500 hectáreas en la Ribera Alta

El río llegará a 4,5 metros en la capital, casi un metro menos que en la de 2018. Los vecinos de Torre Urzáiz, en Movera, a la espera de volver a sus casas.

La crecida del Ebro cortó algunas pasarelas peatonales, como esta de La Almozara, y levantó expectación entre los vecinos.
La crecida del Ebro cortó algunas pasarelas peatonales, como esta de La Almozara, y levantó expectación entre los vecinos.
José Miguel Marco

La punta de la primera crecida del Ebro del año pasa este lunes por la capital aragonesa, tras dejar algo más de 1.500 hectáreas inundadas en la Ribera Alta. La riada, de carácter ordinario, llegará a su punto más alto en la capital aragonesa hacia las 8.00 de esta mañana. Lo hará con poco más de 1.500 metros cúbicos por segundo y un nivel de alrededor de 4,5 metros, casi uno menos que el que alcanzó en la crecida de abril del año pasado. En la ciudad, sus consecuencias esta vez se han limitado al desalojo de la urbanización Torre Urzáiz, en Movera, y al corte de algunos caminos, en muchos casos por precaución.

En la Ribera Alta, el caudal máximo de la crecida pasó la madrugada del domingo, entre las 2.00 y las 4.00, con 7,55 metros de nivel en Novillas (en abril de 2018 se llegó a los 8,24). A partir de ahí, comenzó a bajar, aunque el agua tardará en retirarse de los campos. El alcalde de esta localidad, José Ayesa, dijo que este episodio dejó "pequeños daños" en algunas infraestructuras y "alrededor de 1.000 hectáreas" de tierras de cultivo inundadas. Por fortuna, muchos de estos terrenos están en barbecho en esta época del año, por lo que "el río no ha hecho mucho daño", dijo.

Video:Se prev que la punta de la crecida llegue a Zaragoza la madrugada del lunes
 

Fue gracias, en parte, al trabajo contrarreloj de estos días. Este mismo fin de semana, con el río a las puertas del pueblo, se cerró un hueco que había quedado abierto tras la riada del año pasado y amenazaba a una paridera de un ganadero local. En Novillas, no obstante, no le quitarán el ojo al cauce, ya que "el río viene muy hinchado", por lo que no se descarta que haya repuntes.

Unos kilómetros río abajo, aunque en la margen izquierda, Pradilla sufrió la inundación de "algo más de 100 hectáreas". Su alcalde, Luis Eduardo Moncín, esperaba que el agua se retirara "lo antes posible" para que los campos "sufran poco". Las cantidades que se quedaron en estos pueblos permitieron que el Ebro perdiera algo de fuerza aguas abajo. Por Boquiñeni y Alcalá de Ebro el máximo de la crecida pasó con algo más de 1.600 metros cúbicos por segundo. En la primera localidad se anegaron unas 400 hectáreas.

La punta de la riada pasa por Zaragoza este lunes tras anegar más de 1.500 hectáreas en la Ribera Alta

"Todos los años nos pasa". Julián, vecino de Torre Urzáiz –en la imagen, acercándose a hablar con la Policía Local–, señalaba que "el año que no hay riada es fiesta nacional" en esta urbanización de Movera. Este domingo, se acercó a coger unos enseres antes de regresar a su domicilio de Casablanca.

Varios caminos cortados

En la capital aragonesa sigue activado el Plan Municipal de Protección Civil, con una buena dotación de Bomberos, Policía Local, Unidad Verde y Protección Civil desplegados por la ribera. Se han cortado los andadores que discurren junto al río en el casco urbano, así como varios caminos de las afueras de la ciudad (el del galacho de Juslibol, el de La Alfranca...).

Los vecinos de Torre Urzáiz, urbanización localizada entre Movera y Pastriz, fueron desalojados por precaución la tarde noche del sábado. Aunque no ha entrado agua en las fincas –al menos, de momento– siguen esperando la bajada del nivel del río para poder volver a sus casas. Este domingo, la Policía Local impedía el acceso general, y solo permitía el paso a los residentes en determinados momentos y solo para recoger alguna pertenencia. Nieves, vecina de Torre Urzáiz, señalaba que en los 14 años que lleva viviendo ahí ha sufrido "cinco riadas", cuando "en 40 años no había entrado ninguna". Criticaba que tiene que tirar de amigas que le acojan en sus casas con sus tres perros, por lo que reclamó "soluciones".

Temor por la mota de Villafranca

En las últimas horas ha crecido el temor en Villafranca de Ebro de que la mota que protege sus cultivos de las avenidas del río pueda ceder en parte. El alcalde de esta localidad, Roberto González, advirtió de que se han registrado "tres filtraciones" en un tramo de apenas diez metros. Teniendo en cuenta que la punta de la crecida llegará este lunes a mediodía, este domingo expresaba su temor "a que la mota pueda reventar". González criticó que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) arregló recientemente esta estructura, pero lo hizo "con gravas", que a su juicio es "lo peor que se puede hacer". Al detectar el sábado las primeras filtraciones, este domingo por la tarde en el pueblo se pusieron manos a la obra para reforzar la mota, con el permiso del organismo de cuenca. Así, varios vecinos "se han jugado la vida" incluso llegando a meter "la rueda del camión en el río" para ensanchar la mota. Pese a ello, las filtraciones no se consiguieron taponar. El enfado del alcalde de Villafranca de Ebro era este domingo más que considerable: "Que dejen de hablar de los problemas de despoblación y de tonterías como esa. Cómo nos va a ir si no nos hacen caso. Si ahora revienta la mota, a ver quién lo paga. Los tontos del pueblo, como siempre", señalaba.

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