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El mercurio también se dispara en el interior de algunos centros de salud

Pese a tener un nuevo sistema de refrigeración, el ambulatorio de Bombarda registró el lunes 30 grados.

Interior del centro de salud de Bombarda de Zaragoza, ayer.
Interior del centro de salud de Bombarda de Zaragoza, ayer.
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La primera ola de calor del verano ya se ha dejado notar en algunos centros de salud de la capital aragonesa. Hasta 30 grados se han llegado a registrar en el interior de ambulatorios como el de Bombarda, donde el pasado lunes a última hora de la mañana el termómetro digital llegó a alcanzar esta cifra.

Pese a que el aparato de aire acondicionado del centro, situado en la calle de Ramiro I de Aragón, se sustituyó hace apenas un año, según algunas fuentes consultadas, dificultades técnicas por la complejidad del sistema impidieron el lunes que refrigerara de manera adecuada las instalaciones. Ayer, la situación era más llevadera al conseguir los técnicos su correcto funcionamiento.

Pero si en Bombarda estos problemas parecen ser puntuales y achacables a la propia tecnología, hay otros consultorios en los que el personal sanitario y los pacientes ya han tenido que echar mano de los abanicos en más de una ocasión. Trabajadores del centro de salud de Univérsitas de Zaragoza aseguraron ayer que ya son varias las quejas que han presentado por la falta de refrigeración en las instalaciones y temen que la situación vaya a peor en los próximos días, cuando se espera que se alcancen hasta 44 grados en la capital aragonesa. Lo paradójico es que en invierno los trabajadores de este ambulatorio han trabajado más de un día con guantes y bufanda por el frío que pasan. El sistema es antiguo y ha fallado en más de una ocasión.

Hace unos días era un paciente del centro de salud de San José Canal Imperial de Zaragoza el que llamaba la atención sobre el intenso calor que se registraba en una de las salas de espera pasadas las 17.00 "Cuando pregunté al personal me dijeron que el aire acondicionado estaba estropeado porque faltaba una pieza", explicaba esta misma persona, que pedía una solución antes de que llegaran las jornadas de más calor.

En el centro de Torrero-La Paz, en la calle Soleimán, saben lo que es sufrir la canícula. Trabajadores y usuarios llevan tiempo reclamando la actualización del sistema de aire frío y calor del centro. Según explican, su antigüedad no da abasto muchos días, sobre todo aquellos con temperaturas extremas, para calentar o enfriar la instalación. "No hay dinero para cambiar el sistema. Aunque lo arreglen, llega a unas zonas, pero a otras, no", critican.

En la mayoría de las ocasiones, son los propios sectores sanitarios los que intentan afrontar el coste de las averías de los sistemas o la sustitución de los más antiguos. En la última legislatura se han actualizado o cambiado varios equipos.

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