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Allueva emprende el vuelo desde sus molinos de viento

Los fondos derivados del parque eólico instalado en el término han hecho posibles obras que se daban por utópicas, y el pueblo busca ahora el modo de asentar nuevos moradores.

En la esquina noreste de la comarca del Jiloca, emparentada por historia con el sentir minero de sus vecinos, Allueva emerge humilde desde los pasos dubitativos de su pasado reciente gracias a unos ingresos ambicionados por todo municipio: los que llegan por la instalación de parques eólicos. Desde hace medio año, el panorama ha cambiado y Pili Molina, la simpar alcaldesa del municipio, ha podido empezar (en algunos casos, también terminar) obras y mejoras inimaginables al principio de la legislatura que acaba de concluir.

Pili está sentada bajo una sombrilla en la terraza de casa. Gregorio Ruber, su marido, anda en traje de faena; el huerto le exige dedicación, y Pili reconoce que tiene en casa una navaja suiza de hombre. "Aquí no hay alguacil, pero sé que puedo contar con él para lo que sea, desde acompañar al que marca los caminos a esperar a un operario, arreglar cualquier cosa... vale para todo, y te lo digo aunque a veces peleemos –ríe– y lo mismo mi cuñado Miguel, ojo". Los hermanos presumen de salud a sus 71 y 75 años. "En este pueblo somos pocos, pero todos figuras –bromea Gregorio– y nosotros tenemos nuestra historia; nacimos en una estación de ferrocarril, la de Lécera, donde vivimos un tiempo, pero nuestro pueblo es éste, claro". Pili y Gregorio han vivido muchos años en Zaragoza, pero llevan el último lustro asentados en el pueblo, donde tienen sus raíces.

Gregorio es un espíritu curioso que detiene su atención en algunas palabras propias de la zona. "Hay una que me gusta mucho; ¿ves esa pared de ahí que está un poco caída? Pues aquí se dice que se ha ‘desmoldregao’; aunque no lo entiendas, lo entiendes, ¿verdad?". Pili asiente desde la entrada de la casa, en la que dice hacer siempre un hueco a quien necesita algo fresco para beber o un plato de comida. "A nadie se le niega una cerveza en esta casa; cuando los que están obrando se acercan a pedir algo, lo tienen. Los vecinos, igual. Mi suegra, una gran mujer me enseñó esta forma de actuar, y sigo la misma ruta. Ojo, al que me cae mal, aunque sea con mucha rabia, también le abro mi casa". El que sonríe ahora, y de buena gana, es Gregorio.

Problemas y soluciones

Pili ha estado cuatro años de alcaldesa y le han elegido para otra legislatura. "Con los molinos ha llegado la tranquilidad aquí, hemos podido sanear las cuentas, de hecho, están en proyecto 3 más, todos en terreno municipal así que no ha habido problemas con propietarios. También te digo que hace cuatro años nadie quería ser alcalde, y hemos pasado dificultades. Cuando entré, los fondos municipales estaban bajo mínimos; con ayudas de la Diputación Provincial y los recursos de la subasta de leña fuimos sacando la cabeza muy poco a poco; había una deuda del agua que hubo que pagar para tener derecho a ayudas".

Pili explica que Allueva no perdió el tiempo en cuanto los recursos llegaron. "Con el primer dinero de los molinos, que recibimos a finales del año pasado, lo primero que se hizo fue pagar la deuda. Empezamos a renovar las canalizaciones del agua, que este año vamos a acabar; en la casa lugar –así se llama aquí al Ayuntamiento– se va a obrar para hacer dos apartamentos destinados a alquiler de trabajadores, cazadores o los vecinos en los veranos. También se va a arreglar el camino del cementerio, la nave de las ovejas, queremos hacer un filtro verde para nuestras aguas... tenemos un buen pabellón y el consultorio médico está totalmente renovado, a pie de carretera, para prevenir los problemas con las nevadas y el hecho de que los mayores tuvieran que subir a lo más alto del pueblo".

Allueva no tiene industria, pero ahora se espera la apertura de una granja de gallinas camperas. "Están esperando su permiso, son una pareja joven de Zaragoza con raíces en el pueblo, vienen con dos hijos. El invierno es duro aquí, así que espero que tengan suerte. Las compras las tenemos cerca, y el ocio también; Daroca a 32 kilómetros, Calamocha a 30, Utrillas y Montalbán parecido… mi marido se levanta un día y me dice “vamos a comer a Calamocha”, el sábado a bailar, el domingo a pasear... y el resto del tiempo, a trabajar por el pueblo. Para eso estamos", remata Pili.

Fiestas de reyes y santos...y las campanadas de Nochevieja más tempraneras

En Allueva reina la paz tras la llegada de los fondos que enjugaron la deuda municipal, y su alcaldesa asegura que la gente suele colaborar a la hora de perseguir intereses comunes. "Hay una asociación, Amigos de Allueva, que lleva mucho tiempo funcionando; la llevan chicas jóvenes. En verano se encargan de las actividades infantiles, han editado la revista ‘Aguasvivas’, que se llama así por el río que nace en nuestro término, y siguen trabajando, aunque ahora andan menos activas en cuanto a organizar eventos todo el año. Han hecho otras cosas solidarias; por ejemplo, arreglaron la peana del santo, que fue una buena inversión". En cuanto a las fiestas, el espíritu local está en todo lo alto, con un matiz desternillante. "Aquí –explican Miguel y Gregorio– se celebraron durante un tiempo las campanadas de fin de año unos días antes, así que éramos los primeros en el mundo en pasar de año… aunque en la nochevieja volvíamos a celebrar". "Las patronales –aclara Pili– son por San Luis Rey de Francia el 25 de agosto, y el que viene, repite. También se celebra a San Fabián y San Sebastián en enero. El club social del pueblo lo lleva la comisión". Hay dos colectivos de vecinos con una especial significación. Por un lado, taxistas que trabajan en Zaragoza y vienen muchos fines de semana todo el año con sus críos. "Hasta con frío, que aquí –ríe Miguel– cuando mea un gato, hielo". Por otro lado, tres familias pakistaníes viven en una gran casa. “Hacen de todo: albañiles, pastores, mecánicos… lo único es que no tenemos mucho contacto, prefieren moverse en su círculo".

En datos

Comarca: Jiloca.

Población: 29.

Distancia a Teruel, su capital de provincia: 113 km.

Los imprescindibles

La parroquia: La iglesia de la Asunción es barroca, del XVIII, hecha en mampostería. Consta de tres naves de tres tramos más la cabecera poligonal prolongación de la nave central; ésta cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos.

El observatorio: Desde la fuente vieja del pueblo se puede acceder a los restos del antiguo observatorio militar, situado a poco más de dos kilómetros, en lo alto de la Rocha, con unas magníficas vistas que hacen las delicias de cualquier paseante.

El medio natural: El Aguasvivas nace en el término. Una excursión muy agradable desde Allueva se encamina hacia Segura por el término de Salcedillo y Segura hasta las Pocicas del Cura, ya cerca del balneario. Es muy bonito y sencillo.

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