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Aragón

CIcloturismo

Y pedaleando... recorrió 3.000 kilómetros por el sudeste asiático

Laura Rincón, una zaragozana de 25 años afincada en Madrid, pasó tres meses recorriendo Tailandia, Laos y Camboya con 'Pegasus' (su bicicleta) como única compañía.

Laura Rincón en un instante de su recorrido por Tailandia
Laura Rincón en un instante de su recorrido por Tailandia
Laura Rincón

"¿Pero cómo vamos a volver en bicicleta?". Y con esa pregunta, comenzó una afición que ha llevado a la zaragozana con raíces manchegas, Laura Rincón a recorrer junto a Pegasus (su inseparable bicicleta) miles de kilómetros, los últimos 3.000 por el sudeste asiático hace apenas unos meses.

La joven de 25 años hizo su Erasmus en Letonia y en uno de esos viajes tan típicos de la experiencia universitaria, un amigo suyo le propuso ir desde la capital letona (Riga) hasta Amberes (en Bélgica) y no se lo pensó, al menos no demasiado. "Me compré una bici en un mercadillo de por ahí, le puse unas alforjas para llevar el equipaje y le arreglé algunas cosas. Luego fui a una tienda especializada y me dijeron que estaba todo mal en ese vehículo después de haberme gastado 300 euros en ella", recuerda Laura, entre risas.

Pero con una bici algo destartalada consiguió recorrer más de 1.000 kilómetros. Un reto en el que se sorprendió a sí misma. "Los primeros días fueron duros porque yo hacía como máximo unos 10 o 15 kilómetros, pero luego te sorprendes de lo rápido que se acostumbra el cuerpo. Al principio decía que 60 km eran una barbaridad y luego se me pasaban volando porque te vas amoldando al esfuerzo diario", explica.

De esta manera se inició en el cicloturismo y conoció ciudades como Ámsterdam o Hamburgo a lomos de su bici Pegasus en unos quince días. "Buscábamos alojamiento sobre la marcha y permanecímos en las ciudades unos dos días, más o menos. Realmente no planeamos nada y salió así", cuenta Laura Rincón.

Una auténtica aventura

Cuando tampoco planeó nada, más bien, lo hizo "todo a lo loco" fue en su última aventura por Tailandia, Laos y Camboya en el sudeste asiático, donde su única compañía fue Pegasus. "Sabía que quería hacer un viaje largo y siempre me había atraído Asia, así que unos diez días antes decidí que ese sería mi destino, le hice los chequeos necesarios a la bicicleta, compré los billetes y allí que me fui", recuerda.

Se fue, pero los ‘¡Estás loca!’ o ¡Cómo te vas a ir tú sola hasta allí’ de su familia y amigos resonaban en su cabeza. "Tenía miedo porque es imposible no tenerlo, pero estaba convencida a hacerlo. Miré algunas rutas que quería hacer y me decanté por empezar con Bangkok, aunque justo al llegar daban lluvias torrenciales. Así que mi plan cambió ligeramente, aunque lo mejor es ir improvisando", cuenta riendo Laura. Finalmente empezó su andadura en Ayutthaya (al norte de Bangkok) y a partir de ahí fue conociendo un sinfín de ciudades de los tres países y sufriendo algunos percances como la rotura de su bicicleta que, al final, consiguió recuperar con éxito.

Del sudeste asiático destaca los paisajes, la naturaleza, pero, sobre todo, la amabilidad y hospitalidad de los lugareños. "A veces cuando iba sola por algún sitio veía que la gente salía de sus casas con agua o fruta para mí; otras veces me hacían de guías y me contaban cosas típicas de la cultura, del budismo o de sus tradiciones. Viajar te abre mucho la mente", explica Laura.

Laura a lomos de su bicicleta por Laos
Laura a lomos de su bicicleta por Laos
Laura Rincón

Y para su sorpresa, a ella el viajar sola le aportó "mucho más que si hubiera estado acompañada". "Tenía miedo de aburrirme a los dos días y de empezar a pensar en qué me había metido, pero lo cierto es que no tuve tiempo de pensar en que estaba sola sino que los días pasaban e iba conociendo a gente, incluso pasé dos semanas viajando con un chico de Barcelona que me encontré por el camino", cuenta. 

Otro de sus principales miedos era si la soledad sería sinónimo de peligro, pero reconoce que en "ningún momento" lo sintió. "La gente te ayudaba siempre que podía incluso yo dejaba mi bicicleta sin atar en la calle, cuando iba a comprar o a algún templo y no me preocupaba en absoluto porque la gente incluso te avisaba si te la movían un poco. En Madrid (donde reside actualmente) la ato con las cadenas y el cierre de seguridad y tengo miedo de que me roben algo. Supongo que iba llena de prejuicios", confiesa.

Además, asegura que si hubiese sabido que iba a vivir una "experiencia tan plena" no hubiera adquirido el vuelo de vuelta. "Ahora podría estar recorriendo zonas de otras partes del mundo por lo que podría decir que me arrepiento un poco", dice. Sin embargo, ya está planeando nuevos retos para ella y para Pegasus en este verano que se aproxima.

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