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La papeleta sin nombre y sin padre ni madre

La extracción del último de los 25 votos depositados en la urna desató la tormenta y las caras de incredulidad de todos los ediles. Ninguno admitió haberlo dejado en blanco.

José Luis Cadena, cabeza de lista de Ciudadanos, depositando su voto secreto en la urna ante la mirada del secretario municipal.
José Luis Cadena, cabeza de lista de Ciudadanos, depositando su voto secreto en la urna ante la mirada del secretario municipal.
Pablo Segura

Parecía que estaba todo escrito, aunque fuese con un acuerdo a última hora aprisa y corriendo entre PP, Cs y Vox, pero las apuestas fallaron por culpa de una única papeleta sin nombre y sin padre ni madre. Y es que ninguno de los 13 concejales y concejalas que sumaban las tres formaciones de centroderecha admitieron haberla dejado en blanco, haciendo añicos el pacto para investir a Ana Alós.

La tormenta se desató justo al final del recuento de votos. Hasta ese momento, la candidata popular sumaba 12 apoyos de sus compañeros del PP (tienen 9 concejales) y de Cs (3) y Vox (1), en teoría, por los 10 que tenía Luis Felipe (todos socialistas) y los 2 de Pilar Novales (que también había presentado su propia candidatura por Podemos Equo).

La edil socialista María Rodrigo, la más joven de la corporación, como había hecho anteriormente con las otras 24 papeletas, fue la encargada de sacar de la urna el último voto y fue la primera en asombrarse. De hecho, le dio la vuelta al papel por si su dueño la hubiera doblado al revés por error y el nombre de su candidato o candidata estuviera escrito en el otro lado. Pero las dos caras estaban en blanco.

Entonces, se lo entregó al popular José Miguel Veintemilla, que este sábado ejerció de presidente de la mesa al ser el edil de más edad. Y cuando todo parecía que iba a ser el apoyo que decantara finalmente la balanza a favor de Alós con ese codiciado concejal número 13, Veintemilla pronunció "en blanco", provocando gritos de júbilos entre parte del público que seguía la sesión desde la pantalla gigante instalada en el patio del Ayuntamiento de Huesca.

Los concejales y concejalas de uno y otro partido no parecían creérselo y buscaban una respuesta en sus compañeros, que estaban igual de incrédulos. La propia Ana Alós se giró inmediatamente hacia José Luis Cadena, que estaba sentado justo a su lado, para pedirle explicaciones, pero el candidato de Cs pareció mostrarse igual de sorprendido en ese momento.

El secretario entregó todas las papeletas a los dos representantes del PP y del PSOE, que recontaron de nuevo los votos obtenidos por cada uno de los tres candidatos que se habían postulado (Cadena se retiró a última hora). Y una vez confirmados, hizo público el resultado final: "Al no haber obtenido mayoría absoluta ningún candidato, el que encabeza la lista con mayor número de votos populares en el municipio de Huesca queda proclamado alcalde: Luis Felipe Serrate". Ante las sonrisas de la bancada socialista y los rostros de incredulidad de la opuesta, recibió los aplausos del público, juró el cargo y su compañera socialista María Rodrigo le dio la vara de mando.

¿Cómo y dónde las rellenaron?

El final de la investidura dio paso a las cábalas y al intento desesperado de buscar una explicación y sobre todo la identidad de la persona que había depositado el voto en blanco. Pero nadie dijo aquello de "es mío". Los concejales del PP habían echado las papeletas que les había entregado minutos antes una de las trabajadoras del grupo municipal con el nombre de Alós ya escrito. "Eran todas iguales", aseguraron.

Mientras, al edil de Vox se lo entregó la secretaria de Alcaldía en el despacho noble donde esperaron todos los concejales a ser llamados para tomar posesión. "Estaba en blanco y los mismos concejales del PP me han visto escribir el nombre de Ana Alós, y de hecho les he preguntado si también había que poner su segundo apellido. Además, mío voto es fácil de indentificar porque es el más doblado de todos, casi no entraba en la urna", explicó Antonio Laborda, quien dijo que "si hubiera votado en blanco, no hubiera sabido fingir".

Tanto los nueve ediles del PSOE como los dos de Con Huesca Podemos Equo recogieron las papeletas también en la mesa del despacho noble antes de entrar al Salón del Justicia. "Cada uno rellenábamos el nuestro personalmente con un bolígrafo que había allí y lo llevábamos durante todo el pleno hasta el momento de la votación", señalaron.

Mientras, Ciudadanos no dieron detalles de cómo rellenaron sus votos. José Luis Cadena y Enrique Novella fueron los últimos en llegar al despacho noble ya que su compañera María Eugenia Gabás había llegado antes sola, según comentaron el resto de miembros de la corporación.

Invitados y algunas lágrimas

Fue una ceremonia atípica, sin duda, que recordarán para siempre los invitados que este sábado llenaron el Salón del Justicia. Además de familiares y amigos de los concejales electos, en las primeras filas estuvieron, entre otros, la subdelegada del Gobierno, Isabel Blasco; el subdelegado de Defensa, el coronel Rivera; el comisario Fernando Pascual; el jefe de bomberos, Jacobo Morlán; el intendente de la Policía Local, Nicolás Hernández; la jefa provincial de Tráfico, Margarita Padial; el presidente de la Audiencia Provincial, Santiago Serena; y el fiscal jefe, Juan Baratech. También acudieron exconcejales de varios partidos como la socialista Yolanda de Miguel, que no pudo contener las lágrimas de emoción tras conocer el resultado.

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