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'Navegando por la vida': Murcia y Aragón, unidas para ayudar a niños con cáncer

Un trabajador jubilado de la Opel, que estuvo más de 40 años en Aragón, quiere traer su iniciativa solidaria a la Comunidad para ayudar a niños enfermos. Este fin de semana arrancó en Murcia su proyecto solidario, con 13 afectados y sus familias a bordo de 14 barcos. 

"Vamos a esconder un tesoro en la isla del Mar Menor para que los niños lo encuentren, se ilusionen, se olviden de la enfermedad durante un tiempo y sean capaces de superar todo lo que tienen". Ese es el objetivo que persigue José Ballester, un murciano que durante 40 años ha trabajado en la Opel, en Figueruelas, y que, tras jubilarse, acaba de lanzar una iniciativa solidaria para que los niños con cáncer y sus familias puedan también celebrar la vida. 

Bajo el lema 'Navegando por la vida', el proyecto se centra en llevar de expedición por el Mar Menor a niños con enfermedades oncológicas o crónicas para tratar de hacer más fácil su día a día. "Hemos salido ya con niños enfermos de cáncer en fase de recuperación y otros niños con enfermedades del corazón o cardiopatías congénitas... Participan desde los 4 a los 15 años y la idea es hacer nueve jornadas de navegación de mayo a octubre, quitando el mes de agosto y la segunda quincena de julio por el calor que hace en Murcia", informa Ballester, quien precisa que el proyecto no sería posible sin la colaboración de dos empresas "de aquí de Aragón" (Pall-Ex y Cotrali) que patrocinan y corren con todos los gastos de equipamiento de los niños. "Nos han prestado polos, gorras de protección, mochilas para llevar la comida... Sin ellos lo estaríamos haciendo a lo mejor, pero no con la calidad que lo estamos prestando ahora mismo", puntualiza el impulsor, que cumple este mismo martes 65 años.

La idea surgió de un encuentro en una residencia de Sevilla, donde tiene a una hermana misionera. Allí conoció a un hombre que había perdido a un hijo a causa de una leucemia. "Me contaba que había proyectado algo similar con su hijo y que si se recuperaba, iban a hacer algo parecido allí en Huelva. Como yo era presidente de un club náutico en Murcia, me pidió que lo hiciera, y entonces empecé a darle vueltas y a contactar con gente que quisiera de forma altruista colaborar, porque en mi barco solo caben seis personas", relata José, para quien es muy importante expandir la iniciativa a Aragón, la tierra en la que ha vivido y trabajado durante 40 años. 

"Quiero ponerme en contacto con gente de aquí y ver si alguien se animaría a continuar estas jornadas en la región. Desgraciadamente, en Zaragoza también hay niños con este problema, y si se pusiera en marcha sería un beneficio muy grande para estos críos", adelanta este murciano ya jubilado, que es presidente de un club náutico en Murcia.

Las jornadas de navegación solidaria arrancaron este fin de semana con 13 barcos y numerosas familias.
Las jornadas de navegación solidaria arrancaron este fin de semana en Murcia con 13 barcos y numerosas familias.
J. A. Ballester

Allí tuvo lugar este fin de semana la primera jornada de navegación solidaria, que reunió a 13 barcos y numerosas familias con niños. Durante el viaje hubo risas, aprendizaje, sueños e ilusión. No hubo tiempo para hablar de la enfermedad, pero sí esperanza para las familias. "El proyecto es algo totalmente solidario y altruista. Invitamos a los niños a comer. Les damos el equipamiento, un helado al acabar... Nadie paga nada. En Murcia está corriendo como la pólvora y mi ilusión es traerlo a Aragón porque después de tantos años me siento ya más aragonés que murciano", dice con una sonrisa José, quien adelanta que se podría hacer algo parecido en la zona de Caspe. Por el momento, señala, son muchas las almas caritativas que se han volcado con su iniciativa solidaria y confía en sumar muchas más a lo largo del territorio. "Hay muchas entidades e incluso ayuntamientos que ya se han ofrecido a colaborar o donar material que los niños puedan necesitar en cada expedición. El sábado, por ejemplo, tuvimos la desgracia de que una zodiac que llevábamos de apoyo se averió y el gasto lo asume el dueño. El 112 también colabora con nosotros; y el equipo médico de referencia del Hospital de Murcia nos acompaña en todas las salidas. ¡Es algo increíble y estoy desbordado del apoyo que he recibido!", confiesa ilusionado. 

Apoyo aragonés con dos empresas de la Comunidad

El impulsor de esta iniciativa guarda un vínculo "especial" con Aragón, la tierra en la que se jubiló hace apenas tres años y donde ha pasado la mayor parte de su vida. "Soy de Murcia, pero trabajé en la Opel hasta que me prejubilaron y ahora tengo aquí a la familia: dos hijos y tres nietos", señala orgulloso. Su retiro laboral le ha traído de nuevo hasta Zaragoza, donde también sus familiares se han implicado en este proyecto de vela. "Me los estoy llevando a hacer cursos ahora en verano. El mayor, que tiene 16 años, va a venir a colaborar con el proyecto durante sus vacaciones", indica.

Este martes celebrarán juntos su 65 cumpleaños con la alegría y la convicción de expandir muy pronto la iniciativa a tierras mañas. "La idea es que esto dure en el tiempo. Evidentemente Aragón y Murcia están un poco lejos, pero no descarto que en el Club Náutico de Caspe pueda hacer unas jornadas con niños de aquí. Tengo contacto con el presidente y vamos a tener una reunión para ver si es posible hacerlo imitando lo que hemos hecho en Murcia, que ha sido todo un éxito", comenta. 

Este fin de semana, partió de San Pedro del Pinatar, al sur del Mar Menor, la primera expedición en barco en la que participaron 13 niños con familiares y 'patronos'. "Le hemos abierto la puerta a todos: a los padres, a la alcaldesa del municipio, que nos ha puesto a disposición el Ayuntamiento entero. Hay un equipo que se llama Flamenco Rosa, de mujeres con cáncer también de fase de recuperación, que nos ha estado apoyando. El equipo de vela paralímpico también se ha volcado...", relata emocionado este marinero jubilado, cuya iniciativa -dice- ha unido a dos regiones que por otras cuestiones muy distintas han estado enfrentadas. "Queremos que el proyecto sea un referente en la región y hemos visto que las discrepancias que muchas veces hay por el tema del agua han quedado superadas por una idea altruista que pone en primer lugar a los niños", subraya. 

Con el proyecto se han volcado ingenieros, abogados, comerciales, jubilados, amas de casa... José quiere hacer hincapié en que no hay un "tipo de persona" comprometida con esta causa. "Estamos todos los estamentos sociales representados en los patrones de los barcos, y algunos son yates de lujo que dedican un día a la semana a sacar a los niños. Toda la sociedad se ha volcado en enseñarles a llevar el barco. Se trata de transmitirles una ilusión para que sean capaces de llevar mejor todo lo que tienen", afirma. 

La mejor recompensa a este proyecto le viene de parte de las familias, que en un vídeo difundido tras la primera expedición le han hecho llegar el agradecimiento de un niño que participó en esta actividad. "Su padre es pianista y el pequeño es aficionado al violín. La primera vez que lo vi se me cayeron las lágrimas al escucharlo...", dice emocionado. 

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