Aragón

Educación

Alrededor de 350 familias, pendientes de las reclamaciones que pueden cambiar su suerte

Las listas provisionales de escolares admitidos dejan fuera de la primera opción de colegio a varios cientos de menores

Dos madres se abrazan de alegría al comprobar que sus hijos están admitidos en el San Jorge
Dos madres se abrazan de alegría al comprobar que sus hijos están admitidos en el San Jorge
Guillermo Mestre

Alegría y decepción a partes iguales. Y sorpresa, en algunos casos. Estos fueron los sentimientos que ayer dominaron a las familias que se acercaron a los colegios aragoneses que, a partir del mediodía, colgaron en sus tablones de anuncios las listas provisionales de admitidos y excluidos para el segundo ciclo de infantil, educación primaria y especial. Sobre todo los padres de los menores que esperan entrar en 1º de infantil el curso próximo fueron los que más nerviosos y preocupados se mostraron. Este colectivo, el más numeroso por ser el de nuevo acceso al sistema educativo, es el que acaba determinando todos los años la campaña de escolarización.

Aunque aún son datos provisionales, parece que alrededor de 350 menores aragoneses no podrán estudiar en el colegio elegido como primera opción y tendrán que ir a un segundo sorteo, que se celebrará en los servicios provinciales de Educación el próximo 8 de abril, para saber si pueden entrar en el centro pedido como segundas o sucesivas opciones. Pero hasta entonces, se abre un periodo –hasta el 1 de abril– en el que esas listas provisionales pueden cambiar y alterar su orden en función de las reclamaciones que algunas familias presenten por estar en desacuerdo con las baremaciones hechas por los colegios.

Este plazo, que comienza hoy y finaliza el próximo lunes, hace que sobre todo los padres cuyos hijos están en los último puestos de las listas de admitidos se mantengan en tensión hasta que no tengan la absoluta certeza de que sus pequeños podrán matricularse en el centro que han solicitado como preferente. Y deja una puerta abierta a la esperanza de los que ocupan los primeros lugares de los no admitidos. El 3 de abril se publicarán las listas definitivas y entonces se conocerá el número exacto de menores que deben volver a sacar la bolita del bombo y fiarlo todo a la suerte.

Sergio Sanalejandro- colegio san jorge (Valdespartera II)

"Esto es como la lotería, si no tienes suerte no entras. No soy mucho de rezar, pero me voy a poner a ello"

Aún no eran las doce del mediodía y frente a las vallas del colegio San Jorge (Valdespartera II) ya había una docena de padres y madres expectantes que aguardaban a que fueran colocadas las listas de niños admitidos en el centro para cursar 1º de infantil. Una estampa que se ha repetido en todos aquellos colegios aragoneses en los que ha sido necesario hacer sorteo porque el número de solicitudes ha sido mayor que el de vacantes. En el caso del San Jorge, para 72 plazas ordinarias se presentaron 98 inscripciones. En los listados de ayer había 73 nombres de niños admitidos y 25 que quedaron, provisionalmente, excluidos.

En el número 73 aparecía la hija de Sergio Sanalejandro, un joven que pasó de los nervios por no encontrar en un primer momento el nombre de su pequeña en la lista de admitidos, a la alegría cuando finalmente lo vio y nuevamente a la preocupación al caer en la cuenta de que podría salir del grupo de los afortunados si prospera alguna de las reclamaciones que pueden presentar las familias cuyos niños han quedado excluidos.

"Esto es como la lotería –concluyó, tras comprobar que efectivamente el nombre de su hija Sara era el que ocupaba el puesto 73 de la lista–. Si no tienes suerte no entras. Yo no soy mucho de rezar, pero me voy a poner a ello". Sergio, al igual que otros padres que ayer se alegraron hasta saltar de alegría, como Javier y Sandra, o se enfadaron ante la frustración de verse fuera, como María, son vecinos del barrio. Su mayor preocupación era que si no entraban en San Jorge se quedaban sin opciones porque los otros colegios de la zona solicitados como segundas y terceras opciones –el Valdespartera I, el 3 y el 4 (Soledad Puértolas)– estaban también llenos o a punto de llenarse. "No es justo –argumentó María– que viviendo aquí al lado, dos calles más abajo del colegio, te manden al quinto pino".

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