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Aragón

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40 años del termómetro nacional del vacuno

Antonio Bernadó representa el origen de la Lonja Agropecuaria de Binéfar, un referente del sector y elemento dinamizador en la comarca de La Litera

Lonja
Antonio Bernadó con Alberto Gracia -en primer plano-, vicepresidente de la Lonja.
Rubén Coll

De una sociedad agraria de transformación compuesta entonces por 150 ganaderos de la comarca de La Litera, llamada Ganado, a la Lonja Agropecuaria de Binéfar, termómetro nacional que marca los precios del vacuno y referencia a nivel europeo en la actualidad. La Lonja binefarense cumplió su 40 aniversario el pasado año, sin embargo esta semana concluían los actos conmemorativos con un emotivo reconocimiento a su fundador, Antonio Bernadó.

El que fuera presidente durante más de 30 años recibió el pasado miércoles una placa homenaje de las manos del invitado Joaquín Olona, consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, que reconoció la labor del protagonista. «Antonio fue capaz de desarrollar un proyecto que todavía hoy es un referente, no solo a nivel regional, sino nacional e incluso internacional», destacaba.

Un proyecto que Bernadó, junto a varios compañeros de profesión, hizo realidad en 1978, inspirados en la lonja porcina de Lérida. «En esa época hubo un gran desarrollo del sector vacuno en nuestra zona e íbamos a la deriva con los precios, por ello decidimos fundar la Lonja de Binéfar, muy similar a la que existía en Lérida pero en diferente producto», indicaba. Hasta entonces, estos pioneros locales pertenecieron a Ganado, una sociedad donde cada uno proponía unas cotizaciones y se intentaba llegar a un punto de encuentro, aunque no siempre era posible. «Nos juntábamos, dábamos nuestra opinión, pero no había una referencia definitiva en los precios».

Aunque la Lonja naciera con exclusiva dedicación a los precios del vacuno, con el paso del tiempo fue sumando otros productos de la agricultura y de la ganadería hasta los que cubre hoy en día: además del bovino, también se deciden semanalmente las cotizaciones del porcino, del ovino, de los cereales y de la alfalfa. En todos los mercados ha conseguido una gran influencia, pero continúa siendo en el de vacuno donde se considera una verdadera referencia en España y en Europa, ya que delegaciones comerciales de muchos países de la Unión Europea siguen con atención la evolución semanal de los precios. «La labor de todos los socios y la figura de un matadero como Fribin han permitido que se desarrollará el sector en comarca y alrededores y que la Lonja haya llegado hasta este punto», comentaba Bernadó, que considera clave al matadero binefarense en la expansión por el territorio de sus veredictos.

La lonja continúa siendo una verdadera referencia en España y en Europa

Cada semana se contacta con los 50 miembros -productores, representantes de industrias y mataderos- que deciden el aumento, el descenso o la repetición del precio. A pesar de ello, muchos viajan a Binéfar para estar presentes en la reunión semanal, donde se juntan con algunos de los 180 socios de la Lonja. «Representantes de mataderos de Madrid o de Teruel suelen venir para poder opinar y debatir con los demás miembros», indicaba.

En estas sesiones, se conecta vía imagen y sonido con las delegaciones de la Lonja de Binéfar en Toledo y en Murcia para que los miembros de allí también puedan expresarse. Si resulta complicado llegar a un consenso entre productores y mataderos, aún se agudiza más cuando intervienen las delegaciones, puesto que la situación de los distintos sectores varía de una zona a la otra. «He vivido tardes de muchas discusiones, pero siempre hemos podido llegar a buenos acuerdos», recordaba Bernadó.

De la labor de mediador se encarga actualmente el vicepresidente, Alberto Gracia. «Somos la única lonja en este país que celebra las reuniones de manera pública, puede entrar cualquiera», destacaba. En cuanto al papel que ha jugado en estos 40 años, Gracia reconocía que «sin duda ha sido un elemento dinamizador de la zona, ha traído a muchos compradores, y en su momento, fue el centro de negocios, donde la gente venía a vender y comprar». Con el paso de los años y el desarrollo de la tecnología, perdió esa utilidad. Precisamente, un enemigo, el tiempo, que también ha provocado un descenso de socios. «Los agricultores mayores se jubilan y sus hijos no se hacen cargo de las explotaciones». Por ello, el futuro de la Lonja de Binéfar queda en manos de «la gente joven que venga detrás».

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