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La primavera mantendrá la misma tónica del invierno en Aragón: será cálida y seca

Para abril, mayo y junio los expertos prevén que las temperaturas alcancen en Aragón valores superiores a los normales en toda España.

Terraza del refugio de Góriz el pasado mes de febrero, donde se puede ver a varias personas sin camiseta a más de 2.200 metros de altura
Joan María Vendrell

El invierno en Aragón ha sido cálido, aunque matizado por las importantes heladas registradas en puntos altos de Teruel, y seco en cuanto a precipitaciones, y así es probable que sea la primavera, según las proyecciones con las que trabaja la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

A las 22.58 de este miércoles entra en la península el equinoccio de primavera y por este motivo el delegado territorial de la Aemet, Rafael Requena, ha comparecido en rueda de prensa en Zaragoza para presentar el balance de lo que ha sido el invierno y del actual año agrícola desde el 1 de septiembre hasta el 28 de febrero y avanzar lo que puede ser el próximo periodo estival.

La estación comienza este miércoles a las 22.58 hora peninsular, y tampoco traerá las lluvias habituales.

En Aragón el balance de las temperaturas en el conjunto de los tres pasados meses ha sido de 0,8 grados por encima de la media del periodo de referencia (1981-2010), con valores que han oscilado entre los -0,2 grados de Barbastro y los 3 de más de Torla-Ordesa.

Diciembre fue muy cálido, 1,5 grados más que la medida de dicho periodo, debido a las nieblas y al efecto de inversión térmica asociado, que elevó las temperaturas a mayor altitud.

Enero fue frío, -0,6 grados por debajo de lo normal, también consecuencia de los periodos de nieblas en el somontano oscense y las fuertes heladas en puntos de Teruel, con medias en la primera quincena del mes que alcanzaron hasta los -11,9 grados registrados en la estación de Fortanete-Dehesas; los -11,2 grados de Linares de Mora-Cespedosa; los -10,1 en Fortanete o los -8,5 de Alcalá de la Selva-Virgen de la Vega.

Febrero fue cálido, 1,5 grados por encima de la media, con tendencia a muy cálido en los Pirineos, con anomalías entre las que destacan los 3,8 grados de más de Fanlo-Refugio de Góriz, y las efemérides de temperatura máxima absoluta registradas en Huesca (22,3 grados, 1,3 más que los que se marcaron en 1943) y en Zaragoza, 25,5 grados frente a los 22,5 de máxima de 1950.

El invierno fue además seco, ya que llovió un 52 % menos que en el periodo de referencia (61 litros menos) y con anomalías de hasta un 95 % menos de precipitaciones en Sarrión y un 5 % más en La Almunia. Diciembre en general fue seco, y muy seco en el Pirineo oriental, con un porcentaje global de precipitación de un 58% menos; enero también fue en general seco, con un 27% menos de lluvia, aunque fue húmedo en el Pirineo occidental y muy seco en el sur de Teruel, y febrero muy seco, con un 79 % por debajo de lo normal de media, e incluso extremadamente seco en Huesca o Caspe (99 % menos).

Diciembre en general fue seco, y muy seco en el Pirineo oriental, con un porcentaje global de precipitación de un 58 % menos; enero también fue en general seco, con un 27 % menos de lluvia, aunque fue húmedo en el Pirineo occidental y muy seco en el sur de Teruel, y febrero muy seco, con un 79 % por debajo de lo normal de media, e incluso extremadamente seco en Huesca o Caspe (99 % menos).

Sin embargo, el balance del año agrícola ofrece un balance positivo de un 9 % más y han sido las precipitaciones recogidas en la mitad sur las que han contribuido a que el comportamiento sea normal, entre las que destacan el 69 % más de lluvia recogida en Castellote, mientras que en zonas del Norte como en Aragüés del Puerto ha caído un 45 % menos.

En el año hidrológico (desde el 1 de octubre hasta el 12 de marzo) la cuenca hidrográfica del Ebro se encuentra entre las tres en las que la precipitación acumulada está por encima de la media, aunque en este caso apenas un 1 % más frente al 34 % por encima de la media recogido en la del Pirineo Oriental, mientras que en las del Norte y Noroeste ha sido un 3 %; en el resto los valores han sido inferiores.

Para abril, mayo y junio hay una mayor probabilidad de que la temperatura alcance valores superiores a los normales en toda España de acuerdo al periodo de referencia y también hay una mayor probabilidad de que la precipitación sea inferior.

Sin embargo, Requena ha mostrado un proyecto de probabilidades basado en cinco modelos meteorológicos, entre ellos el británico y el de Meteofrance, que augura que en la zona Este de España el cómputo total de precipitaciones podría estar por encima, aunque en este caso, basado en el periodo de referencia 1981-2010, mientras que en el Este no se esperan diferencias significativas.

De cara a los próximos 8 días, las predicciones deterministas tampoco anuncian precipitaciones aunque los mapas probabilísticos del Modelo Europeo de predicciones a corto plazo fijan "algún escenario" de lluvias a partir del lunes, y temperaturas "en consonancia" con las del mes de marzo para esas fechas. 

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