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Aragón

cultura

Adiós a Gonzalo Borrás, el historiador del arte que revitalizó el mudéjar aragonés

El estudioso turolense, que ha formado a varias generaciones de investigadores, fallece a los 78 años

Gonzalo Borrás Gualis, uno de los historiadores del arte españoles de mayor proyección internacional, ha fallecido este miércoles en su domicilio zaragozano a los 78 años de edad. Borrás, enfermo desde hace meses, deja tras de sí la estela de un hombre sabio, de enorme compromiso intelectual, apasionado por la cultura en todas sus manifestaciones y firme creyente en la labor que ejerce la universidad en la sociedad contemporánea. Desde el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Borrás ha formado a varias generaciones de investigadores que están sembrando su conocimiento por toda Europa.

Pero, por encima de todo ello, fue un hombre cabal, entregado a su pasión por investigar, y que ha dejado una honda huella humana e intelectual en Aragón.

Gonzalo Borrás nació en la localidad turolense de Valdealgorfa en 1940. Tras un paso fugaz por el seminario, se licenció en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) en la Universidad de Zaragoza, donde presentó su memoria de licenciatura sobre ‘La Guerra de Sucesión en Zaragoza’ (1967). Aunque sus primeras investigaciones fueron en el campo de la Historia Moderna, enseguida se orientó hacia la Historia del Arte, terreno donde se ha labrado fama mundial, especialmente en los estudios del mudéjar. A él le dedicó su tesis doctoral (1971), dirigida por Francisco Abbad, catedrático que le encaminó a la docencia universitaria, primero en la capital del Ebro. Tras un periodo de cinco años (1976-1981) en el que fue profesor agregado en la Autónoma de Barcelona, regresó a Zaragoza para sustituir a Federico Torralba en la cátedra de Historia del Arte, en la que se mantuvo hasta 2009, año en que pasó a ser emérito.

Compromiso social y cultural

Borrás pertenecía a una generación de estudiosos aragoneses que acabaron sus estudios universitarios en torno a 1968, que se hicieron profesores poco antes de la muerte de Franco y que lideraron la Transición desde las aulas, realizando enormes contribuciones intelectuales. Especialistas como José Carlos Mainer, Guillermo Fatás, Eloy Fernández Clemente, María Dolores Albiac, José Antonio Armillas o Agustín Sánchez Vidal. Con muchos de ellos creó el periódico ‘Andalán’ en 1972, clave en los primeros años de la democracia en Aragón. Ha participado también en todo tipo de empeños culturales de calado: fue miembro del consejo asesor de la ‘Gran enciclopedia aragonesa’, impulsor de la ‘Biblioteca aragonesa de cultura’ y fundador de la revista ‘Artigrama’, del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.

Borrás ha contribuido poderosamente a que el mudéjar aragonés sea lo que es hoy, Patrimonio de la Humanidad. "Es evidente –escribió hace unos años Juan Villalba en la revista ‘Turia’ – que el profesor Borrás no inventó el mudéjar, pero lo estudió con mimo y perseverancia, se convirtió en su máximo defensor, en una autoridad indiscutible, pero no se conformó con eso, sino que con sus tan interesantes como decisivas publicaciones logró despertar el interés de sus indolentes paisanos y nos hizo comprender a autóctonos y foráneos que el mudéjar no era un híbrido ni un estrambote del románico y el gótico, sino que, como ya sostuviera Menéndez Pelayo, es ‘el único estilo artístico del que podemos envanecernos los españoles’".

Tuvo una faceta política. Formó parte de la Comisión Aragonesa pro Alternativa Democrática (1972), de la Acción Socialista Aragonesa (1974) y del Partido Socialista de Aragón, con quien se presentó a las elecciones generales de 1977. Posteriormente se incluyó como independiente en las listas del PCA-PCE y fue elegido concejal del Ayuntamiento de Zaragoza. En 1991 fue candidato a la alcaldía de Zaragoza por Chunta Aragonesa.

Para el historiador del arte José Luis Pano, "en su trayectoria hay que destacar tres aspectos. Primero, su trabajo científico, con una repercusión nacional e internacional de primera magnitud, que le ha llevado a ser el máximo experto en arte mudéjar aragonés, a lo que cabe sumar sus excelentes publicaciones sobre patrimonio histórico-artístico; segundo, su fecunda labor docente, siendo el fundador y la referencia del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza durante muchos años, así como por haber formado a varias generaciones de historiadores del arte; y, por último y más importante para mí, ha sido una buena persona, en el sentido machadiano del término, así como de una generosidad intelectual sin límites. En suma, ha sido todo un honor haber sido su alumno, amigo y compañero".

José Carlos Mainer lo definía ayer como "un gran amigo, al que tengo una profunda admiración intelectual y personal". "Dimos juntos nuestros primeros pasos profesionales –añadió–, y ha sido durante décadas una referencia dentro de la cultura aragonesa. La Universidad española ha perdido una primerísima figura".

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