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Aragón

De estreno para trufar el mundo

Las nuevas instalaciones de Doñate Trufas permitirán a esta empresa, ubicada en Sarrión (Teruel), acelerar sus procesos de selección y procesado de la trufa negra.

Manuel Doñate (dcha) durante la inauguración de las nuevas instalaciones de la empresa en Sarrión.
Manuel Doñate (dcha) durante la inauguración de las nuevas instalaciones de la empresa en Sarrión.
D. T.

La empresa Doñate Trufas, especializada en la comercialización de trufa, cuenta desde hace unas semanas con nuevas instalaciones para el procesado de este producto. La nueva nave, de unos 300 metros cuadrados, ubicada en la localidad turolense de Sarrión, supone un gran salto cualitativo para la firma con espacios de trabajo adaptados a las particularidades de la trufa, y diseñadas para que tanto el personal como el producto estén en las mejores condiciones.

Dirigida por Manuel Doñate, de 32 años, Doñate Trufas da un paso más ante el aumento de presencia en el mercado internacional, que supone el 80% de su facturación, principalmente los países de la Unión Europea. «Para poder abastecer a los clientes en tiempo y forma necesitábamos aumentar nuestro rendimiento de trabajo. Por eso, era necesario reubicar las instalaciones y replantear el lineal de trabajo para ser más productivos», explica Doñate.

«Aunque la empresa como tal funciona desde 2014, hemos crecido cada año y esta ampliación supone un importante paso para nosotros», afirma Manuel Doñate, quien incide en que «lo que hemos hecho es dar un carácter de empresa a la actividad que desde hace 60 años desarrolla nuestra familia».

La principal actividad de la empresa es la compra, procesado y comercialización de la variedad de trufa Tuber Melanosporum, conocida como trufa negra. Las nuevas instalaciones Guadalaviar de Sarrión, permiten procesar mayores cantidades de producto en un menor tiempo, reduciendo el tiempo de trabajo de la trufa lo que permite expedirla antes dando más tiempo para el consumo.

Procesado de la trufa

Durante los primeros años de la empresa las ventas de Tuber Melanosporum se realizaban a granel con un triaje mínimo. Poco a poco, la demanda de trufa fue creciendo y generando nuevas necesidades con un denominador común: aumentar la capacidad productiva. «Así nace la idea de invertir en una nueva instalación que permita disponer de espacios de trabajo adaptados a las nuevas particularidades de la trufa para que, tanto el personal como el producto, estén en las mejores condiciones», añade.

Además de las zonas propias de entradas y salidas de producto, refrigeración o conservación, otro de los puntos importantes de las nuevas instalaciones es la zona de recepción de proveedores que traerán su mercancía. «Este espacio tiene la misión de ser un punto de intercambio de experiencias del campo y que ayude a los truficultores a mejorar con el fin de seguir desarrollando el sector de la trufa en Teruel», afirma el gerente de Doñate Trufas.

Los nuevos procesos, explica, harán posible un mayor tiempo de consumo antes de la caducidad que permitirá introducir la trufa a aquellos consumidores que no la compran actualmente por su breve tiempo de vida. «Es decir, nuevos mercados para no consumidores de trufa fresca», puntualiza Doñate.

Las nuevas instalaciones son también reflejo del afán innovador de esta empresa, puesto que de un sector tradicional como es la trufa «se ha conseguido mejorar el procesado para ofrecer una trufa de mayor calidad al cliente en el plazo más breve de tiempo. Y hacerlo enfocados a la exportación con los requisitos que esto supone» matiza Manuel Doñate.

Sarrión, productor mundial

España tiene una superficie de 10.000 hectáreas dedicadas a la trufa negra, Tuber Melanosporum -una de las especies culinarias más apreciadas- de las que Teruel, con un total de 6.000 hectáreas, es el mayor productor a nivel mundial. Su cultivo se localiza principalmente en la comarca de Gúdar-Javalambre siendo Sarrión el punto central de esta actividad, hecho por el que se conoce como la capital mundial de la trufa.

Allí, Trufas Doñate prevé la recogida de un total de once toneladas de este tubérculo en una campaña que «si bien se ha retrasado a causa de las lluvias, nos va a proporcionar, allá por enero o febrero, las mejores trufas desde hace mucho tiempo».

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