Aragón

Las faltas de ortografía no impiden el acceso a la Universidad

La prueba de acceso a la UZ establece que, de modo general, se puede aumentar o reducir un punto en función de la corrección ortográfica y sintáctica.

Varios jóvenes en un parque de la capital, en imagen de archivo.
Varios jóvenes en un parque de la capital, en imagen de archivo.
Luis Ángel Tejedor

Cuantificar cuántos errores ortográficos comenten los jóvenes aragoneses en sus exámenes y trabajos académicos es imposible; pero muchos son los que comparten la visión de que existen y, en algunos casos, de manera excesiva. Desde la Universidad de Zaragoza explican que en una pregunta de dos folios del examen de Historia de España puede llegar a haber varias faltas de ortografía. “No es habitual que haya muchos acentos de menos y otras faltas graves en una misma pregunta; pero hay situaciones en las que ocurre”, detalla.

Por ello, el campus público aragonés especifica en la convocatoria de la Evaluación para el Acceso a la Universidad (Evau) que los errores ortográficos, la ordenación de las respuestas y la limpieza pueden conllevar la pérdida de hasta un punto en la calificación del examen. Esta situación puede darse al revés si la respuesta está correctamente desarrollada y además incorpora un amplio léxico y una buena redacción. “Los problemas de ortografía es algo que nos preocupa; por eso no es extraño que los alumnos sufran un descenso en su nota cuando cometen determinadas faltas”, puntualiza Fernando Zulaica, delegado del rector para las pruebas de acceso y admisión a la Universidad de Zaragoza. Al mismo tiempo, reconoce que este problema se puede percibir durante los posteriores estudios universitarios.

Los errores más repetidos se centran en la acentuación. Reconocer si una palabra es aguda, llana, esdrújula o sobresdrújula y saber cuándo se debe de acentuar parece un deporte de riesgo para algunos estudiantes. Por ello, en universidades como las de Castilla-La Mancha aceptan hasta la mala colocación de 20 acentos en el examen de Lengua Castellana y Literatura de la Evau. En concreto, según las directrices que marcan cada año, tener cinco fallos en la  acentuación supone la pérdida de 0,5 puntos, cuando hay 10 errores se pierde un punto y si se alcanzan los 15, la calificación desciende 1,5 puntos. Con el máximo (20 tildes mal colocadas) se reduce la nota en dos puntos.

Según explican desde el campus público aragonés, otro de los errores más repetidos son el cambio de una be por una uve y viceversa. Por ejemplo, escribir superávit con una be o tubería con uve. En estos casos también se puede dar la circunstancia de que el acento llegue a desaparecer. Para evitar que los futuros universitarios sigan esta dinámica, en Extremadura llevan años suspendiendo a aquellos alumnos que tengan más de cinco faltas de ortografía. Eso sí, solo en el examen de Lengua Castellana y Literatura. En el resto están exentos.

Entre estas faltas de ortografía también se encontrarían las haches. “Pueden darse muchos casos, tanto poner de más como eliminarlas. Además, es típico que los estudiantes las olviden en los verbos y las cambien en las preposiciones”, recalcan desde la Universidad de Zaragoza. También recuerdan que el exceso de tachones y borrones puede conllevar la pérdida de hasta un punto. Al igual que la falta de concordancia o la forma de redactar una respuesta.

Por el contrario, desde el Vicerrectorado de Estudiantes del campus público sostienen que las comunicaciones vía SMS o 'Whatsapp' no han afectado en exceso a la escritura de los aragoneses. “Puede haber algún caso en el que se les escape un 'xq' o un '+'; pero no son habituales. Lo normal es que los errores ortográficos sean por acentos y equívocos entre letras”, subrayan.

Tras la prueba de acceso a la Universidad (donde cada autonomía marca los criterios de corrección); en los grados y másteres se mantienen algunas faltas de ortografía. En este punto, son los profesores los que deciden qué estándares aplicar. Es decir, con cinco acentos mal colocados se puede obtener la misma nota, bajar un punto o incluso suspender. Esto mismo ocurre en las etapas educativas inferiores, donde el docente y el claustro son los que deciden cómo calificar los errores ortográficos.

La evaluación del docente

Muchos son los estudiantes que no tienen una buena base gramatical y que, por lo tanto, cometen errores ortográficos. Una cuestión que también se percibe en parte del profesorado. De hecho, las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura de Aragón fueron criticadas porque en el momento de entregar los exámenes, se especificó que cada error ortográfico sería penalizado con dos puntos y que el ejercicio sería calificado con un cero cuando se acumularan tres o más fallos.

También se advertía que se podrían sufrir pérdidas de puntuación por el uso incorrecto de los signos de puntuación, por errores en la construcción gramatical de los enunciados o por desorden en la exposición en las respuestas. Desde el departamento de Educación, Cultura y Deporte detallan que no se puede saber cuánta gente suspendió por faltas ortográficas.

Para evitar que en el futuro haya docentes que comentan este tipo de errores, la Universidad de Zaragoza ha decidido cambiar la ponderación de acceso a las titulaciones de Magisterio. “Estamos preocupados porque en algunas titulaciones se perciben faltas de ortografías graves; por ellos consideramos esencial que los alumnos de Magisterio sean los que mejor preparados estén en este aspecto”, recalcan.

A partir de la próxima prueba de acceso a la Universidad (2019), en la parte voluntaria de la Evau (destinada a conseguir un máximo de 14 puntos en vez de 10), solo ponderarán con 0,2 puntos (el máximo disponible) las materias específicas de cada Bachillerato y la de Lengua Castellana y Literatura. “De este modo intentamos que entren en esta titulación aquellos que, al menos, no han suspendido la asignatura (en el caso de que se suspenda, no computa para incrementar la nota)”, puntualizan. Con esta medida se pretende que los docentes estén más preparados para enseñar la importancia de la ortografía.

En la Universidad San Jorge sí que existe un baremo ortográfico que se aplica en la facultad de Comunicación y Ciencias Sociales, donde se imparten titulaciones como Magisterio o Periodismo. Se siguen las reglas marcadas por el diccionario de la Real Academia Española (RAE) y por cada error (signos de puntuación, uso de mayúsculas, garfeas o tildes) se restan 0,25 puntos. En el caso del acceso a este campus, no se penalizan la falta de conocimientos lingüísticos, puesto que el examen es tipo test.

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