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Aragón

Binéfar lidera el autoconsumo en Aragón oponiéndose  al “impuesto al sol”

El ayuntamiento literano ha instalado placas solares que le permiten reducir su factura un 60%. Eluden el pago del impuesto con un sistema que no almacena energía, pero que también limita sus posibilidades.

Instalación de energía solar en el Ayuntamiento de Binéfar
Binéfar lidera el autoconsumo en Aragón oponiéndose  al “impuesto al sol”
Ayuntamiento de Binéfar

Desde que en 2015 entrara en vigor la nueva regulación conocida como 'impuesto al sol', el peaje establecido para algunas instalaciones que utilizaran sistemas de autoconsumo eléctrico, la aplicación de la tecnología fotovoltaica especialmente en edificios residenciales y públicos entró en estado de espera.

Las dudas sobre cómo podría afectar a cada usuario esta nueva normativa y si de verdad sería rentable congelaron varios proyectos. Ahora, el Ayuntamiento de Binéfar se ha convertido en pionero en Aragón al instalar un sistema de placas que en solo unos meses ya les ha permitido rebajar su factura eléctrica. En la Comunidad, ayuntamientos de municipios más grandes como la propia capital ya habían apostado por esta tecnología en edificios públicos, como es el caso del Parque de Bomberos de Zaragoza, pero todavía no se había dado en una localidad del tamaño de Binéfar.

“Sacamos a licitación la instalación, y según asesoraron los técnicos, optamos por un sistema que cubre buena parte del consumo sin verter energía a la red. De este modo no tenemos que pagar el peaje, pero tampoco podemos almacenar la energía o venderla si nos sobrara. En resumidas cuentas, ha sido un avance, pero con una legislación más propicia quizá podríamos ser totalmente autosuficientes”, comenta José María Isábal, concejal de Desarrollo Sostenible de la localidad, gobernada desde 2015 por PSOE y Cambiar Binéfar, formación a la que pertenece Isábal.

La instalación en la azotea del Consistorio consiste en 170 placas de algo más de 46 kilovatios de potencia y ha tenido un coste de 46.000 euros “a mil euros por kilovatio”, señala Isábal. Según las estimaciones de los técnicos, permitirá ahorrar un 60% del gasto en electricidad, por lo que se planifica que en menos de seis años estén amortizadas, teniendo las placas una vida útil de 30 años. “Seis años es el plazo que tenemos establecido, pero puede que sea menos. Solo en el mes de abril el Ayuntamiento ha ahorrado 1.218 euros comparado con el mismo mes del año pasado en la factura de la luz. Lógicamente puede depender de muchos factores como el precio de la electricidad o el consumo que se haga por la temperatura, pero la diferencia es notable”, señala el concejal, cuya corporación también ha revisado la potencia contratada en varias instalaciones municipales para ahorrar costes y ha modernizado las calderas de los pabellones deportivos por otras más eficientes.

Sin embargo, a pesar de esto el sistema no permite que el Ayuntamiento funcione de forma completa con la energía que producen las placas. “Dado que la actual legislación grava el almacenaje de energía mediante baterías o el vertido a red, las placas se activan en función de las necesidades del edificio. Es algo limitante ya que en épocas de mayor insolación podríamos ser autosuficientes. Lo que hemos hecho hasta ahora, para no desperdiciar energía y aprovecharla un poco más, es instalar un enchufe para vehículos eléctricos”, comenta Isábal.

El 'impuesto al sol' no se ha implantado en la práctica, pero sí que ha limitado la instalación de placas

Y es que la regulación vigente desde 2015 grava que la energía sobrante pueda ser vertida a la red, y a su vez también almacenarla con baterías. Solo las instalaciones más pequeñas, de menos de 10 kw, quedaron exentas de este impuesto.

Sin embargo, las empresas instaladoras han conseguido mecanismos para eludir este pago aunque sea a costa de no conseguir todo el potencial. “Con la actual regulación en las instalaciones de menos de 100 kw, que ya son grandes, el sobrante lo regalas. Es decir, das energía que generas a la red de forma gratuita que luego las eléctricas cobrarán a otra persona, y en las que son aún más grandes, se puede vender el sobrante a precio de mercado. Con respecto al impuesto al sol o peaje, ahora mismo hay un vacío legal. Europa ha dicho que está en contra de este impuesto y el Gobierno no lo está cobrando, pero la ley sigue vigente, así que seguimos un poco en el limbo”, señala Manuel Benedí, socio de AMB Greenpower, una empresa aragonesa que trabaja instalando sistemas de autoconsumo en empresas.

Todo este vacío legal repercutió en un principio en que muchos proyectos se echaran para atrás, aunque esto poco a poco se ha ido revirtiendo. “Al principio la gente escuchaba que te iban a cobrar y lógicamente no se atrevía, pero el apoyo de Europa ha ido cambiando las cosas. Ahora mismo en empresas hemos instalado autoconsumos grandes y funcionan perfectamente, donde sí que cuesta recuperar el mercado es el sector residencial. La gente sigue teniendo cierto reparo por el globo sonda que se lanzó, pero yo creo que poco a poco también va a apostar más gente por esta tecnología. Al final es cuestión de ahorro y de ser más eficiente”, señala el ingeniero.

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