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Quejas de vecinos y comerciantes por las molestias que genera el Mercado Central provisional

Los bares denuncian que todavía no pueden poner terraza y las baldosas de la calle de Salduba están destrozadas por el paso de camiones de carga y descarga.

Baldosas de la calle Salduba destrozadas por el paso de camiones que cargan y descargan mercancía en la lonja provisional
Baldosas de la calle Salduba destrozadas por el paso de camiones que cargan y descargan mercancía en la lonja provisional
José Miguel Marco.

Menos de dos semanas lleva funcionando el Mercado Central provisional de Zaragoza con sus 74 puestos, y ya llueven las críticas de vecinos y comerciantes de los alrededores por las molestias que genera. La más evidente es la rotura de las baldosas entre la calle de Salduba y la plaza del Pilar,  lugar que es la zona de carga y descarga donde los camiones maniobran a primera hora de la mañana. Mientras, los propietarios de los bares del entorno de la lonja se sienten olvidados por el Ayuntamiento, que en noviembre les revocó el permiso para instalar veladores y a estas alturas, con la Semana Santa atrás y el buen tiempo aquí, todavía no saben cuántas mesas van a poder sacar.

“No lleva en marcha ni 15 días y ya hay más de 30 baldosines de la calle de Salduba completamente destrozados. Esta vía está soportando un tráfico de vehículos pesados que no estaba previsto y el pavimento está sufriendo las consecuencias. No sé si el Ayuntamiento puede tomar alguna medida para minimizar los daños o tienen que intervenir ya para repararlos”, explica Eduardo Vicente, gerente de la cafetería La Imperial. Además, a este tramo vial están llegando autobuses con turistas que se dirigen a hoteles de la zona y a los que el GPS les guía por error por esta ruta.

Quejas por las molestias del Mercado Central provisional

El descontento es patente también entre los bares de los alrededores de este zoco zaragozano. Y es que pese al indiscutible trasiego de parroquianos que genera su cercanía, de momento se han quedado sin esos veladores que con temperaturas agradables están a tope. Eduardo Vicente lamenta que el Ayuntamiento “ha tenido tiempo de sobra” desde que el pasado noviembre les revocó el permiso para estudiar el tema. A mediados de marzo, tal y como les indicó el consistorio, presentaron la correspondiente solicitud pero están pendientes de la resolución. La policía local ya ha pasado a hacer las pertinentes mediciones y ahora falta, según Vicente, que los bomberos determinen la franja de seguridad alrededor de las instalaciones para que pueda circular un vehículo de emergencias.

“La reforma del Mercado Central había que acometerla, yo soy cliente de él y los detallistas de mi local. El problema es que el Ayuntamiento se ha centrado en poner en marcha el mercado y hacerse la foto y nosotros nos hemos convertido en ciudadanos de segunda”, le reprocha al consistorio el propietario de La Imperial. Normalmente dispone de 40 mesas, que ahora pueden verse reducidas, en el mejor de los casos a la mitad. La pasada Semana Santa calcula que perdió entre un 50% y 60% de facturación y no amplió la plantilla con una persona de refuerzo en cocina como suele hacer hasta las fiestas del Pilar. De cara al verano no sabe si tendrá que contratar camareros extra para la inexistente terraza.

La misma opinión comparte Elena Yang, propietaria de El Café del Mercado en la calle de Las Murallas. Desde marzo ya suele sacar a la acera 18 mesas. “Hemos ido a preguntar al Ayuntamiento, pero nos dicen que de momento no saben nada y que están a a la espera de contar con todos los informes”, explica. En la misma situación se encuentran otros negocios de esta vía como la taberna Gallagher o el bar La María.

Estos hosteleros cuentan que esta situación ya se ha cobrado su primera víctima, El Palacio Romano, que cerró sus puertas este pasado martes. El local, cuentan, solía vivir de la terraza gran parte del año y ante la imposibilidad de contar con ella, se encuentra justo enfrente de una de las rampas de acceso a la lonja, su propietario decidió echar la llave.

Asociación de Vecinos de Conde Aranda

Las protestas son compartidas por la Asociación de Vecinos de Conde Aranda. “Nos han llegado sobre todo quejas por el ruido que hacen los camiones a primera hora de la mañana, que es cuando se ha concentrado el tránsito de los vehículos de carga y descarga. Antes como tenían los montacargas dicen que no había tanto estruendo. Ahora poco podemos hacer. El error, en mi opinión, ha sido su instalación en ese punto, que rompe toda la perspectiva de la plaza del Pilar, el principal atractivo de la ciudad”, explica la presidenta del colectivo, María Luisa Santafé.

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