Aragón

El Paraninfo, un homenaje aragonés totalmente simétrico

Ricardo Magdalena proyectó al detalle este edificio hace más de 100 años. Ahora luce adaptado a los nuevos tiempos, además de mostrar su mejor fachada.

El Paraninfo, un homenaje aragonés totalmente simétrico
José Miguel Marco

Las escaleras del edificio del Paraninfo es uno de los lugares más usuales para quedar. Con la mirada hacia la plaza de Basilio Paraíso se olvida lo que hay detrás de la espalda: un histórico edificio flanqueado por cuatro hombres de ciencias, tres de aragoneses y un riojano.

Fausto Elhuyar comparte fachada con los aragoneses Andrés Piquer, Miguel Servet y Jordán de Asso. Estas son las cuatro eminencias de las Ciencias y de la Medicina que mejor han visto pasar el tiempo y cómo ha cambiado Zaragoza. “Esta parte de la ciudad ha evolucionado bastante desde que se inauguró el edificio en 1893”, afirma Víctor Jerjo-toma Ortín, miembro del área de actividades culturales de la Universidad de Zaragoza. “A un lado estaba el Huerva, ahora bajo la Gran Vía, y al otro la calle de los Cubos, actual Doctor Cerrada”, añade Jerjo-toma.

Este edificio, trazado por el arquitecto Ricardo Magdalena, fue la primera obra civil que se construyó en los extramuros de la ciudad. “Esto se conocía como Campo hondo de Lezcano”, concreta el miembro del área. La gran extensión permitió realizar un espacioso edificio totalmente simétrico. Explica Jerjo-toma que “las exedras del exterior coinciden con otras interiores que se encuentran en el patio. Además, la primera planta estaba destinada a la teoría, mientras que en la segunda estaban los gabinetes de las prácticas”.

En la zona oriental, las aulas destinadas a la Medicina, en el lado opuesto, las de Ciencias. Esta división también se refleja en la escalera imperial que preside la escultura de Ramón y Cajal. Subiendo a la derecha  Arquímedes, a la izquierda, Hipócrates. Estas figuras universales comparten espacio con aragoneses como Félix de Azara o el zufariense Odón de Buen.

La marca aragonesa también está presente en otros aspectos, como los materiales. “Es un homenaje a la tierra - indica Víctor - las vidrieras son de los talleres Quintana, como el Rosario de Cristal. Hay piedra de la Puebla de Albortón y de Fonz, localidad natal de Pedro Cerbuna, fundador de la institución”, apunta. “El presupuesto inicial fue de 2 millones 300 mil pesetas, de aquella de época. Coste que se vio incrementado por el aislamiento que se tuvo que realizar dada la cercanía del río Huerva”.

“Sin embargo, el presupuesto no llegó para construir una cúpula giratoria en el torreón más alto donde albergar un observatorio astronómico, como estaba proyectado”, desvela Jerjo-toma. A los pies de este torreón, por la parte de atrás y cerca del hospital (lo que hoy es la sede de económicas), había un jardín, donde los alumnos y profesores cultivaban plantas medicinales.

Precisamente, la flora es un recurrente elemento ornamental del Paraninfo, en especial en su sala principal. Todos esos detalles, a los que se suma el mobiliario de la biblioteca, fueron diseñados también por Ricardo Magdalena.

Este edificio se ha adaptado a los nuevos tiempos. La citada biblioteca suele ser sala de exposiciones, pero mantiene la huella de sus estudiantes, como se puede ver en las declaraciones de amor marcadas de los pupitres. Otra de las estancias más transitadas es el aula magna. “Tiene una capacidad para 350 personas y en este mismo lugar Einstein dio dos conferencias, una de ellas sobre la teoría de la relatividad”, relata Jerjo-toma.

Este año se cumplen 45 años de la última clase de Medicina que se impartió en el Paraninfo, 55 de la de Ciencias y 125 de la fundación del edificio. “Trabajar aquí es un privilegio. Se trata de un lugar histórico y además está en el centro de la ciudad”, destaca Víctor. La última reforma, hace unos 10 años, dio una nueva vida a este edificio y lo convirtió en un frecuentado lugar que vuelve a brillar como lo hizo tras su construcción.

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