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Aragón

Aragón, un país de montañas

Cinco claves para superar con éxito una excursión a la montaña con niños

Los pequeños viven el momento por lo que es habitual que una caminata hasta un recóndito paraje les resulte algo pesada. Convierte su jornada en toda una aventura.

Las actividades familiares en un entorno natural se dan en mayor medida a partir de la primavera.
Una de las actividades para una excursión con éxito es darles a conocer el entorno natural.
Freepik

Es domingo por la mañana. Has madrugado y sales junto a tu familia hacia un destino en el que realizar una travesía por un bonito paraje. Esperas que el paseo sea idílico y que la banda sonora de la jornada sea el sonido de los pájaros y animales que allí habitan. Sin embargo, las frases “estoy cansado”, “¿cuánto falta?” y “ten cuidado” son algunas de las más repetidas ese día, y es que ir a la montaña con niños no es tarea sencilla.

A pesar de esta primera impresión, salir de excursión al monte con los pequeños de la casa es una actividad más que conveniente para su desarrollo. Les enseña a respetar su entorno y su riqueza, conocen y descubren un sinfín de especies naturales y disfrutan de  divertidas aventuras.

En Aragón son muchos los senderos para disfrutar con niños, y incluso se han recogido en un libro con más de 30 excursiones en la zona del Pirineo para recorrer en familia, incluso se puede realizar un curso para descubrir todos los trucos para sobrevivir en el monte. Aunque el primer paso para superar con éxito una excursión a la montaña con niños es prepararla y estar pendiente de la seguridad, estas siete claves ayudarán a que la travesía no les resulte pesada: 

 Jugar y experimentar: las montañas son, por lo general, un entorno diferente al que observan en el día a día. Por ello, es muy importante dejarles que experimenten, siempre que respeten el medio, y enseñarles conocimientos sobre la naturaleza a través de juegos. Además, si están entretenidos jugando, el camino no se les hará largo.  Observa los pequeños detalles: los niños suelen fijarse en detalle que pasan desapercibidos para los adultos. Hay que tener paciencia y observar la forma de las hojas de los árboles, los pequeños animales... Llevar una cesta: recoger piedras, piñas o cualquier elemento natural (siempre que no se dañe al medio ambiente) es una actividad muy entretenida para los niños.  Tener comida en pequeños trozos: la mejor compañera para una jornada en la montaña es la comida saludable. Para facilitar la ingesta por los niños, llevar la mandarina en gajos, plátano en rodajas, palitos, galletas o frutos secos es lo más recomendable. Además se puede incluir en los juegos y les proporcionará energía.  Hacerles partícipes de la jornada: preguntar qué es lo que les gustaría ver y por dónde les gustaría pasear es una buena opción a la hora de elegir excursión. Una actividad muy divertida en este punto es darles un mapa adecuado a su edad para que puedan seguir el camino y que, incluso, lleguen a guiar a la familia.- Ir al suplemento de turismo 'Aragón, un país de montañas'

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