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Aragón

Aragón gana 300 nuevos restaurantes apostando por la categoría más baja

Ya prestan servicio 2.274, de los que el 80% son de 1 tenedor. Los bares siguen pidiendo terrazas.

Aragón cuenta en la actualidad con 300 restaurantes más que hace cinco años, cuando se aprobó la Ley Antitabaco que prohibió el consumo de cigarrillos en su interior. En concreto, el Instituto Aragonés de Estadística refleja la actividad de 2.274 establecimientos, que ofrecen más de 160.000 plazas.

Como explica Pedro Giménez, presidente de la asociación de empresarios de Cafés y Bares de Zaragoza, “muchos parados han intentado salir de la crisis abriendo negocios de hostelería”. Pero a su juicio, la clave para salir adelante en estos años difíciles han sido los precios. “La crisis ha dictado sus normas y ahora los clientes miran más que nunca el precio. Antes lo más importante era la ubicación, la calidad y si te lo habían recomendado”, explica.

De hecho, cuenta que “ya no es raro que te hagan reservas con un precio fijo, y seas tú quien se adapte a ese presupuesto para darles de comer”. Quizá por eso la mayoría de los restaurantes de la Comunidad, y prácticamente todos los de nueva creación, cuentan con la categoría más inferior, la de un tenedor, un total de 1.772. De dos tenedores prestan servicio 485, mientras que de entre tres y cinco tan solo existen 17 locales.

“En lo que se podría llamar como 'Milla de Oro' de Zaragoza, entre la plaza de Paraíso y la del Pilar, ahora puedes comer entre 14 y 20 euros, cuando antes superaba los 30”, explica Giménez, quien destaca a su vez el auge de las cafeterías -ya hay 631, de las que 540 son de la categoría más básica- gracias a la llegada de franquicias y multinacionales, en sustitución de los negocios más tradicionales.

Mientras, los bares siguen luchando por mantener la clientela y tienen clara cuál es su apuesta: las terrazas y veladores. Solo a través de la asociación de Cafés y Bares se han tramitado para este año más de 80 solicitudes de nueva instalación en las calles de la capital aragonesa, y 140 de modificación, normalmente para ampliar superficie. A estas hay que sumar las que recibe el Ayuntamiento directamente, lo que refleja el interés de los empresarios por sacar las mesas a la acera. En total, cerca de 3.000 bares cuentan con una autorización de este tipo en la ciudad.

¿Cómo ha afectado la ley?

Lo que no está tan claro es cómo ha afectado la aplicación de la Ley Antitabaco en estos últimos cinco años. El sector de la hostelería hace tiempo que denuncia el cierre de negocios por la pérdida de clientes. Un informe de La Caixa revelaba que el conjunto de los municipios de Aragón con más de 1.000 habitantes perdió, entre 2007 y 2012, el 23,7% de su tejido hostelero, aunque la prohibición comenzó a aplicarse en 2010.

Por su parte, la Federación Española de Hostelería (FEHR) denunció que la prohibición de fumar en sus establecimientos se había llevado más del 20% de su facturación y había abocado al cierre a cientos de bares.

Sin embargo, el repunte de restaurantes y cafeterías, la contención de precios, y la tabla de salvación que han encontrado los bares en las terrazas, parecen permitir al sector mejorar las cifras de los últimos años. De hecho, un reciente estudio de Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) concluye que la Ley Antitabaco no ha modificado la asistencia de los clientes a estos locales de ocio.

En cambio, consideran que las decisiones de consumo están más relacionadas con las características sociodemográficas, como el número de hijos del hogar, así como con el impacto de la crisis económica, referentes al desempleo y la reducción de los ingresos, que con la prohibición de fumar.

Quejas del sector por las apuestas deportivas

Por otro lado, la Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Zaragoza (CEHTA), ha lamentado la decisión tomada en relación a la retirada de la reglamentación que hubiera permitido la instalación de aparatos auxiliares de apuestas deportivas en los establecimientos de hostelería.

En un comunicado, desde CEHTA se considera que “es una oportunidad perdida de poder disponer de un servicio complementario que hubiera podido ser interesante para el sector, no por la casi nula rentabilidad de disponer de este tipo de equipamiento, sino por la posibilidad de prestar un servicio complementario que pudiera haber servido de estímulo para el consumo de los productos propios de los establecimientos”.

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