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De trabajo en trabajo y subsisto porque me toca

En Aragón, cada mes se dan de alta una media de 30.000 contratos nuevos. Casi todos son trabajos temporales.

Ainhoa Aznar, 27 años y más de 200 eventos
De trabajo en trabajo y subsisto porque me toca

No siempre son precarios, la mayoría están bien pagados, pero los trabajos temporales son una realidad demasiado cotidiana en la actualidad. Según el Instituto Aragonés de Estadística, en Aragón, cada mes se dan de alta una media de 30.000 contratos nuevos y la mayoría son temporales por lo que muchos aragoneses acumulan en su currículum decenas de estos empleos a la espera de alcanzar una estabilidad económica.  El contrato por obra o servicio determinado, el contrato en prácticas o el contrato eventual por circunstancias de la producción son para muchos la única vía para que entre algo de dinero en casa.

Jesús Angulo, 43 años y más de 18 empresas

Jesús ha pasado por más de 18 empresas diferentes a lo largo de su vida. Salvo alguna excepción, todos sus contratos han sido temporales. "Cuando te vas de un trabajo que te gusta te resignas, no puedes cambiar lo que no está en tu mano, ¡Qué vamos a hacer!".

Este zaragozano ha trabajado en tantos lugares desde los 16 años que alguno se le va de la memoria. De pescatero, recogiendo cubos de basura en las comunidades, en una fábrica de hormigón, haciendo sartenes e incluso elaborando piezas de mecanizado para ascensores. Todo ello hasta que encontró el que parecía el trabajo de su vida en una fábrica de cables. Y lo fue hasta que en 2008 un ERE lo llevó de nuevo a la lucha por hacerse con un empleo nuevo cada cierto tiempo. "Antes te hacían contratos temporales de 4 o 6 meses ahora me hacen contrato de uno o dos días".

Pero Jesús es una persona luchadora y tras realizar un curso formativo comenzó a trabajar de nuevo en varias empresas ferroviarias; antes de montarse la tienda de perfumes. Después entró en una fábrica de galletas, y luego en una empresa que hacía mangueras de riego, y más tarde a una de descarga contenedores... Y así, Jesús lleva casi toda la vida en busca de un empleo estable.

Además ahora compagina un empleo a días con el estudio de unas oposiciones para celador. "Lo que no pienso hacer es quedarme sentado en el sofá de casa, eso sí que no".

Ainhoa Aznar, 27 años y más de 200 eventos

Ainhoa es joven pero desde los 18 años no ha parado de trabajar. Comenzó compaginando sus estudios de Relaciones Laborales con trabajos como dependienta y camarera. Sin embargo son los eventos los que le han aportado cierta estabilidad laboral a base de contratos de unas horas. "Vi que trabajando en eventos podía compaginar las prácticas de la carrera y los estudios con el trabajo, porque los eventos suelen ser de noche o los fines de semana".

Siete años trabajando en Azafata y Eventos, en los que ha podido acumular cientos de contratos que en ocasiones solo duran horas. "Está claro que no te da estabilidad, pero por lo menos me permite compaginar varios trabajos". Desde los 20 Ainhoa ha trabajado en más de 200 eventos, alrededor de 30 al año.

"Hacemos todo tipo de cosas desde promociones de centros comerciales, ferias, congresos, inauguraciones, actos en tiendas y hoteles", asegura. Incluso de vez en cuando les toca hacer actividades para niños en algún centro comercial o desarrollar actividades para grupos de empresas. Un trabajo que, según dice, te permite desconectar, pero en el que que no siempre se respetan las condiciones laborales. "Yo tengo amigas que llevan trabajando de azafatas en otras empresas cinco años y todavía no les han hecho contrato ni una vez", confiesa.

Rubén Lafuente, 36 años y 15 empresas

Desde los 16 años, Rubén ha estado renovando periódicamente su currículum con trabajos de todo tipo. Los primeros en una frutería y de repartidor a domicilio para un restaurante chino, los de ahora de operario en fábricas de automoción. Pero todos con una fecha de finalización a corto plazo.

Dos cristalerías, una fábrica de sacos de pienso, una empresa de mantenimiento para el Ayuntamiento, una fábrica de hierros, un taller de afilados y varias empresas de automoción son algunas de las 15 empresas por las que este joven zaragozano ha pasado con la esperanza de encontrar por fin un contrato duradero. "Ahora las empresas no tienen interés en hacer contratos fijos, lo bueno de esto es que aprendes un poco de todo, espero que al final eso me sirva de algo".

Actualmente Rubén se siente afortunado por tener lo que tantos ansían pero siente que "con 36 años necesito tener una estabilidad porque voy de trabajo en trabajo...un año, cuatro meses, otro año. Es difícil".

Lorena Arqued, 29 años y 11 empresas

Lorena reconoce que nunca ha tenido problema para relacionarse con nuevos compañeros a pesar de que desde los 17 años ha pasado por más de 11 empresas. "Estudié un grado medio de educación infantil pero era muy complicado encontrar trabajo de eso y comencé a enganchar en empresas de otros sectores".

Esta zaragozana lleva más de 10 años empalmando un trabajo tras otro. "Diez meses en una empresa, 8 meses en otra, cuando hay suerte dos años... lo máximo que he estado trabajando han sido 3 años en una clínica privada".

Hasta el 2008, Lorena trabajó en dos supermercados de Zaragoza, en varias tiendas, en una clínica privada como recepcionista y en un salón de belleza. Pero "llegó la crisis y ya no era tan fácil encontrar trabajo. Estuve un tiempo en paro hasta que decidí probar con una ETT". Desde entonces Lorena va acumulando trabajos temporales en empresas del sector de la logística y el almacenaje. "Nunca he rechazado un trabajo,cuando hay necesidad no puedes decir que no, pero siempre he intentado mejorar. Por eso, en cuanto me ofrecen algo mejor, ahí que voy".

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