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Isabel Garcés: "He pasado de vivir bien a no tener nada"

La zaragozana lleva tres años sin encontrar empleo y podría ser víctima de su segundo desahucio.

Isabel Garcés lleva 3 años sin encontrar trabajo
Isabel Garcés lleva 3 años sin encontrar trabajo

Isabel Garcés decidió abrir su propia empresa en 2004. Hoy, diez años después, lo ha perdido completamente todo. A sus 49 años, esta vecina de Casetas ha vivido el cierre de dos negocios y ha sufrido un desahucio, sin embargo, se desvive diariamente en ayudar a personas que están pasando por lo mismo que ella. Lleva tres años en paro y asegura que “es imposible encontrar nada”. En un último intento por salvar sus empresas, Garcés invirtió todos sus bienes al llegar la crisis, pero no lo logró. Por si fuera poco, su condición de autónoma hizo que no pudiera contar con paro ni ninguna ayuda económica.

Para la zaragozana, la sociedad no es consciente de la verdadera situación por la que están pasando muchos aragoneses y asegura que es algo que le puede pasar a cualquiera: "Jamás me habría imaginado que me iba a tocar esto. Hemos tenido varias propiedades, una buena situación económica y una casa, no estábamos forrados pero no nos faltaba de nada". Isabel vive con su hija de 17 años en el piso de su expareja, también embargado. "Podrían echarnos en cualquier momento", asegura. "He pasado de tener dos negocios una casa y todo lo que necesitaba a no tener absolutamente nada, es que es muy fuerte", lamenta.

Antes que empresaria, Isabel ha sido camarera, masajista, limpiadora, e incluso, ha cuidado de personas mayores, sin embargo, sus problemas de salud limitan la búsqueda de empleo: "Sufro de la espalda y de las piernas. Si me sale un trabajo por supuesto que lo voy a coger, pero me da miedo no poder aguantarlo, es muy frustrante porque me veo limitada".

En 2012, Isabel y su hija fueron desahuciadas de su casa de Utebo por no poder hacer frente a la hipoteca y se mudaron a Casetas, donde esperan mientras el grupo de negociación de Stop Desahucios -con el que colabora de manera activa- trata de lograr un alquiler social que se ajuste a la situación de su familia.

Actualmente, sobreviven gracias a la pensión de viudedad (400 euros) y la de orfandad (190 euros), y eso sin tener que pagar una casa: "Si no fuera por las ayudas no podríamos vivir, pero cuando nos echen de aquí o tengamos que añadir el gasto del alquiler no sé cómo lo vamos a hacer".

Ayudar a los demás, una fórmula de escape

Para Isabel, uno de los problemas más graves es el desconocimiento por parte de la sociedad: "La gente no se entera de lo que está pasando, hay familias con niños pequeños sin ningún tipo de ingreso. Yo, aún estando en esta pésima situación, resulta que soy afortunada", afirma.

Hace dos años comenzó a participar de manera activa en la plataforma Stop Deshaucios desde la que ayuda a personas que están viviendo situaciones difíciles."La gente que viene aquí está completamente hundida pero tú les comprendes mejor porque sabes por lo que estás pasando", explica. Es una forma de llevar mejor la difícil situación que atraviesa.

"Quedarme en casa pensando en lo desgraciada que soy no sirve para nada", concluye.

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