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Heraldo Saludable

consultorio médico patrocinado

Quirónsalud contesta a las dudas de los lectores sobre cálculos biliares, hernias inguinales y fisuras anales

Los cirujanos generales Guillermo Pola, Marta Allué y Marta Gutiérrez han respondido a las consultas recibidas en Heraldo.es.

Médico, doctor.
Quirónsalud contesta a las dudas de los lectores sobre Cirugía General.
Unsplash

Internet es una fuente inabarcable de información, aunque, en lo que respecta a la salud, algunos de sus contenidos no son del todo fiables o no pueden aplicarse en todos los casos. Para ayudar a los lectores a resolver sus dudas, los cirujanos generales Guillermo Pola, Marta Allué y Marta Gutiérrez, miembros del equipo del hospital Quirónsalud Zaragoza, han respondido a las preguntas recibidas en el consultorio médico patrocinado de Heraldo.es.

Para un diagnóstico más concreto, los profesionales recomiendan la visita a un expecialista.

Hernia Inguinal

Pregunta del lector: A un familiar le tienen que realizar una operación de hernia inguinal. ¿Qué tipo de cirugía es necesaria?, ¿puede hacerse a través de laparoscopia?

Respuesta del doctor Guillermo Pola, cirujano general: La hernia inguinal es uno de las patologías que más frecuentemente provoca la visita de un paciente a la consulta de Cirugía General. Consiste en una protrusión de órganos o tejidos abdominales a través de un orificio en la pared abdominal a la altura de la región inguinal. Son más frecuentes en varones que en mujeres (hasta 8 veces más) pudiendo ser causa de limitaciones funcionales y complicaciones graves.

Clínicamente, la hernia se manifiesta como un bulto en la región inguinal que aumenta de tamaño con los esfuerzos físicos. Para su diagnóstico suele ser suficiente con una correcta exploración física llevada cabo por un cirujano experimentado, quedando reservadas las pruebas de imagen para casos en los que la exploración no sea clara.

La mayor parte de las hernias inguinales requieren un tratamiento quirúrgico que consiste en reparar el defecto de la pared inguinal para evitar la protrusión del contenido abdominal. Es una cirugía rutinaria, que en la mayor parte de los casos permite una buena recuperación funcional así como una rápida reincorporación a la actividad habitual.

En la actualidad, el empleo de material protésico (mallas) en la reparación de la pared abdominal se ha extendido como práctica habitual. Las principal ventaja que ofrece la hernioplastia inguinal (reparación con malla) frente a las técnicas sin material protésico, es la disminución significativa de la tasa de recidiva (hernias que vuelven a reproducirse tras su tratamiento quirúrgico), que pasa de aproximadamente de un 11% de las hernias tratadas sin malla a 1-2% cuando son reparadas con prótesis. Estos resultados han sido corroborados por diferentes estudios, por lo que se considera que la hernioplastia es la técnica de elección para el tratamiento de las hernias inguinales.

En cuanto a la segunda cuestión que se plantea, la hernioplastia es una técnica quirúrgica que, como muchas otras, puede practicarse mediante acceso laparoscópico, es decir, a través de incisiones mínimas y asistencia mediante un sistema de vídeo. Las ventajas de practicar una hernioplastia por vía laparoscópica son las siguientes:

  • Incisiones mínimas en piel.
  • Menor tasa de complicaciones relacionadas con la herida quirúrgica (infeccion, hematoma, seroma...).
  • Menor dolor postoperatorio.
  • Recuperación funcional más rápida, con reincorporación precoz a las actividades habituales.
  • Acceso interesante en hernias recidivadas o bilaterales.

Por contra, la hernioplastia laparoscópica precisa de una gran experiencia por parte del equipo quirúrgico (curva de aprendizaje más larga que la vía abierta clásica), requiriendo en ocasiones un mayor tiempo quirúrgico y equipos especializados en laparoscopia.

Tanto la hernioplastia clásica como la técnica laparoscópica, presentan unos resultados comparables en cuanto a tasa de recidivas y complicaciones, siempre que la hernioplastia laparoscópica sea practicada por un equipo especializado y con experiencia suficiente en este campo.

En cualquier caso, el tratamiento de la hernia inguinal debe ser individualizado. La elección de un abordaje abierto o laparoscópico ha de realizarse en función de el tipo de hernia, la experiencia del cirujano, los recursos disponibles y las características, antecedentes y deseos del paciente, que debe ser informado adecuadamente de las posibilidades, ventajas y posibles complicaciones de cada procedimiento.

Cálculos biliares

Pregunta del lector: Los cálculos biliares me han provocado una inflamación del páncreas y los médicos me han dicho que la mejor solución es realizar una colecistectomía. ¿Qué riesgos implica esta intervención?, ¿cómo es el postoperatorio?

Respuesta de la doctora Marta Allué, cirujano general: La colecistectomía es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Habitualmente se realiza por vía laparoscópica, mediante incisiones menores a 1 cm, lo que permite una rápida recuperación postoperatoria (alta hospitalaria a las 24 horas de la intervención) y reincorporación a la actividad laboral (en 2-3 semanas dependiendo de la actividad física requerida). Como en toda intervención quirúrgica existe riesgo de sufrir complicaciones, aunque en el caso de la colecistectomía laparoscópica son infrecuentes.

En algunas ocasiones puede ser necesario convertir la cirugía laparoscópica a cirugía abierta por la incapacidad de visualizar correctamente las estructuras anatómicas y esto no constituye en sí mismo una complicación, sino una decisión para realizar la cirugía de forma segura. Algunos factores que aumentan el riesgo de conversión a cirugía abierta incluyen la obesidad, antecedentes de cirugías abdominales previas que causan adherencias o sangrado durante la intervención.

En cuanto a las posibles complicaciones durante el postoperatorio inmediato, en un bajo porcentaje de casos (3 de cada 100 pacientes aproximadamente) puede ser necesaria una reintervención, fundamentalmente debido a lesiones intraoperatorias de los conductos biliares, fístula biliar, hemorragia postoperatoria, coledocolitiasis no identificada, etc.

A largo plazo la mayoría de los pacientes no padecen problemas digestivos después de una colecistectomía ya que la vesícula biliar no es imprescindible para una correcta digestión. A veces se producen diarreas o simplemente heces más blandas de lo habitual tras el procedimiento, que generalmente se resuelve con el tiempo y no es estrictamente necesario seguir una dieta especial tras la intervención.

Fisura anal

Pregunta del lector: ¿Qué tipo de cremas o tratamientos son los aconsejados en el caso de las fisuras anales? ¿Se vuelven a reproducir? ¿Por qué?

Respuesta de la doctora Marta Gutiérrez, cirujano general: La fisura anal es una lesión dolorosa de la región anal que se presenta como una úlcera lineal que se puede extender desde la línea pectínea hasta el margen anal. Son la causa más frecuente del dolor anal y sangrado tras la defecación.

La fisura anal debe ser siempre valorada y tratada por un especialista en cirugía general, para que pueda realizar una correcta exploración y descartar otras enfermedades del canal anal.

El primer escalón terapéutico de la fisura anal es el tratamiento conservador que consiste en unos cuidados de salud como son la abstención de fumar, ejercicio físico moderado, correcto descanso y la aplicación de baños de asiento con agua templada entre 36-40°C durante 10 minutos dos veces al día y tras cada deposición. Asimismo, es preciso evitar el estreñimiento, por lo que se debe aumentar el consumo de líquidos, una dieta rica en fibra y asociar ablandadores del bolo fecal

El tratamiento médico persigue disminuir el dolor y conseguir una relajación transitoria del esfínter anal interno solventando de este modo la hipertonía y mejorando a su vez la vascularización de la mucosa de esta zona, para ello se recomienda la aplicación de una pomada con anestésico local como lidocaína clorhidrato y analgésicos por vía oral.

Existen diversas pomadas, como la fórmula magistral de nifedipino al 0,2-0,3% o de diltiazem al 0,2%. También hay pomadas ya comercializadas como la nitroglicerina al 0,4% (Rectogesic® Nitro-Bid® Ungüento, Rectiv®) que se aplican en el margen anal dos veces al día, mañana y noche. El inconveniente de estas cremas es que pueden producir cefaleas.

Se aconseja recubrir el dedo con una película plástica o un dedil, antes de aplicar la pomada y después introducirlo suavemente en el canal rectal hasta la articulación interfalángica distal y distribuir el producto de forma circunferencial. Con este tratamiento se logra una curación de hasta el 67,5%. En aquellos casos en los que no hay una mejoría tras 8 semanas de tratamiento médico inicial los cirujanos valoraremos la posibilidad de tratamiento quirúrgico.

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