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¿Puede el tratamiento contra la disfunción eréctil afectar a la fecundación in vitro? Quirónsalud resuelve las dudas de los lectores

El urólogo Joaquín Navarro ha contestado a las consultas de esta especialidad enviadas a Heraldo.es.

El doctor Joaquín Navarro, especialista del hospital Quirónsalud, responde a las dudas enviadas por los lectores de Heraldo.es.
El doctor Joaquín Navarro, especialista del hospital Quirónsalud, responde a las dudas enviadas por los lectores de Heraldo.es.
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El doctor Joaquín Navarro, miembro del equipo de Urología del hospital Quirónsalud Zaragoza, ha contestado a las dudas sobre sildenafilo y fecundación in vitro, incontinencia y elevación del PSA que los lectores han enviado al consultorio médico patrocinado de Heraldo.es.

Para un diagnóstico más concreto, el experto recomienda la visita a un especialista.

Sildenafilo y fecundación in vitro

Pregunta del lector: Mi pareja y yo decidimos tener un hijo mediante una fertilización en vitro. Yo tengo 46 años y problemas de erección. Mi pregunta es: ¿si tomo sildenafilo afectaría en el tratamiento?

Respuesta del doctor: El sildenafilo es un fármaco que comenzó a comercializarse en 1998 y supuso una revolución en el tratamiento de la disfunción eréctil. Lo cierto es que en sus primeros años de uso, las ventas alcanzaron unas cifras millonarias y muchos pacientes con disfunción eréctil encontraron una solución a sus problemas de erección. Del mismo modo, los mitos y bulos sobre los efectos del fármaco corrieron también como la pólvora y, aún hoy después de 20 años de uso, muchos pacientes temen usar este tipo de medicamentos porque tienen la idea que podrían resultar peligrosos o que sus efectos adversos podrían suponer un riesgo.

Si se revisa la literatura científica referente a la cuestión que se plantea en el enunciado podemos encontrar artículos contradictorios y los efectos del sildenafilo sobre la función de los espermatozoides sigue siendo controvertida.

Existen trabajos publicados por diferentes autores que defienden que la toma de este fármaco podría afectar a la calidad de los espermatozoides en cuanto a su movilidad y en menor medida en su morfología o recuento (número de espermatozoides). Incluso en la prensa no científica también se ha publicado esta posible realidad. Si bien es cierto, la mayoría de estos trabajos se han realizado en animales o en un laboratorio y más excepcionalmente con pacientes sanos pero el número de pacientes analizados es poco numeroso. Por otro lado, estos estudios suelen describir la influencia del fármaco sobre las características de los espermatozoides pero no tanto en términos de paternidad, que en definitiva es lo que interesaría al lector.

En el extremo opuesto, se encuentran otros estudios que, tras estudiar las diferentes variables que tenemos en cuenta en los espermiogramas (análisis del semen) no existen diferencias significativas y no encuentran un empeoramiento en la calidad del semen. Entre la bibliografía se pueden encontrar artículos cuyos autores defienden que incluso puede mejorar sutilmente la movilidad de los espermatozoides y su morfología.

En definitiva y por responder la pregunta, en la ficha técnica del fármaco no se hace referencia a esta cuestión y no es citado entre sus efectos adversos por lo que después de más de 20 años usando sildenafilo, no existe, aparentemente una influencia negativa significativa en la calidad del semen y en la práctica clínica no suspendemos ni recomendamos interrumpir el uso de este fármaco cuando se da esta situación en nuestra consulta.

Incontinencia tras una operación de próstata

Pregunta del lector: Tengo 68 años y hace 6 meses me operaron de próstata. La sacaron pues tenía un volumen importante. Todo salió bien, pero sigo con incontinencia, muy poco, pero es incómodo. Tomo medicamentos para eso. ¿Cuándo pasará esta incontinencia? ¿Hay solución?

Respuesta del doctor: Debemos discriminar entre las diferentes técnicas quirúrgicas que se realizan en la próstata. Como punto de partida debemos distinguir entre las intervenciones que se realizan para una patología benigna (hiperplasia benigna de próstata) o para una patología maligna (cáncer de próstata) cuyos efectos adversos y potenciales complicaciones y secuelas son diferentes. Lo mismo podemos decir entre las diferentes técnicas existentes dentro de cada patología ya que la tasa de complicaciones es también distinta. Se da por hecho, según lo expuesto en el enunciado, que la cirugía que se le ha realizado al paciente es por una patología benigna, solo por el hecho de ser voluminosa, lo cual afecta a la dinámica miccional y en definitiva a la comodidad de nuestros pacientes.

Hoy en día, la mayoría de los procedimientos realizados para reducir el volumen prostático y desobstruir la vía urinaria son técnicas endoscópicas, es decir, mediante el uso de un instrumento que permite ver el interior de la vía urinaria y mediante el uso de diferentes energías se reduce el volumen prostático hasta alcanzar el objetivo de esta intervención que en definitiva no es otra cosa que ampliar el calibre de la uretra a nivel de la próstata para que el vaciado de la vejiga no se vea comprometido. Todas las técnicas que entran dentro del grupo de las cirugías mínimamente invasivas se realizan diariamente en cualquier hospital ya que es un procedimiento que los urólogos realizamos con suma frecuencia.

La tasa de secuelas y complicaciones postoperatorias son escasas e infrecuentes y se trata de una técnica segura. No obstante, como todo lo que realizamos en el quirófano, está sujeto a una estadística que siempre debemos advertir a nuestros pacientes ya que las complicaciones existen.

Entre ellas, puede existir la incontinencia. Para tranquilizar a los lectores, advertimos que es excepcional y con los tratamientos adecuados suele mejorar hasta alcanzar la continencia total en la mayoría de los casos. Su justificación puede estar motivada por diferentes razones: una debilidad del esfínter, una lesión intraoperatoria, los cambios que ha sufrido la vejiga antes de ser intervenido que hace que su funcionalidad quede afectada, entre otras, son posibles causas que pueden justificar un escape involuntario de orina.

Evidentemente, debemos personalizar e individualizar cada caso ya que en función de la razón que justifique la incontinencia, el tratamiento puede ser diferente. En todos los casos, ya sea una incontinencia leve, moderada o severa, la rehabilitación del suelo pélvico, es un pilar clave en el tratamiento de esta complicación. Fortalecer la musculatura del suelo pélvico, más si cabe, coordinado y supervisado por un especialista en este tema, es básico y primordial, independientemente de que se complemente con algún otro enfoque terapéutico. Existen diferentes fármacos que pueden ayudar a su mejoría e incluso opciones quirúrgicas que están orientadas a recuperar la continencia. Generalmente, tras una intervención prostática, aceptamos el plazo de 12 meses para concluir que la secuela es definitiva y que en el primer año es cuando tenemos que procurar solucionarla.

Elevación del PSA

Pregunta del lector: Tengo 77 años y padezco BHP desde hace más de 10. Después de 7 años tomando fármacos me los retiró el doctor y el PSA subió de 5 a 16 en 3 meses y el tamaño de la próstata es casi normal. ¿Debo hacerme una biopsia?

Respuesta del doctor: La interpretación del PSA siempre la debemos contextualizar y tener un PSA elevado no es sinónimo de tener un cáncer de próstata. Lo mismo se puede decir con la indicación de realizar una biopsia prostática ya que no todos los pacientes con un PSA por encima de los valores normales han de realizarse una biopsia prostática.

La pregunta que se plantea es difícil de responder sin tener todos los datos que nos interesaría conocer para orientar al paciente. El primer comentario que podemos hacer es que, en general, a partir de los 70-75 años el valor que le damos al PSA no es tan estricto y riguroso como cuando valoramos un paciente de menor edad. Encontrar varones con un PSA elevado sin tener una patología maligna es muy habitual, por lo que, si nos basamos en términos puramente estadísticos, cuando nos consultan pacientes de este rango de edad con un PSA elevado, es más probable que no pensemos en un tumor de próstata, al menos significativo, como primer diagnóstico.

Por otro lado, determinados fármacos que pautamos para la patología prostática benigna, como los inhibidores de la 5 alfa reductasa (finasteride y dutasteride), reducen aproximadamente a la mitad el valor del PSA por lo que a su retirada esperamos siempre una elevación llamativa del valor del PSA simplemente por el hecho de retirar estos fármacos. Probablemente el fármaco que se le ha retirado a este paciente puede ser uno de los citados y por ese motivo puede evidenciarse un incremento en la cifra.

Interesaría conocer cuál es el histórico de las analíticas previas para poder interpretar la cifra actual. Quizá este sea el dato más útil para poder prever cual es la decisión a tener con este paciente. Si ya presentó cifras previas elevadas y el comportamiento de su PSA es oscilante, no suele ser el perfil típico de un paciente con un tumor prostático. El dato del tamaño de su próstata también es interesante conocerlo. Cuando decimos a un paciente que su próstata tiene un tamaño normal, nos referimos a que su volumen prostático es el esperado para su rango de edad, lo cual no quiere decir que sea pequeña, si no que es una próstata voluminosa pero la esperable para su edad. Lo habitual es que las próstatas de un tamaño importante tengan cifras de PSA más elevadas.

Sería importante también, antes de plantear una biopsia, es la existencia de unos determinados síntomas que puedan orientar a saber si la elevación del PSA pudiera corresponder con una eventual infección urinaria, ya que en este contexto, el PSA puede alcanzar cifras importantes y además este ascenso puede ser en un plazo corto de tiempo.

La información que obtenemos al explorar un paciente mediante el tacto rectal también puede ser determinante a la hora de decidir e indicar ampliar el estudio del paciente prostático ya que si palpamos una próstata con irregularidades, nódulos o aumento de su consistencia, nuestra sospecha de tener un tumor prostático será mayor y, por lo tanto, deberíamos confirmarlo con la biopsia.

La edad y el estado general del paciente también es determinante e influye a la hora de decidir si realizamos una biopsia o no ya que, evidentemente, la calidad de vida de la población más añosa es hoy en día mucho mejor que lo era previamente y podría equipararse las decisiones con un paciente de este rango de edad si su estado general es bueno con aquellos pacientes más jóvenes.

Para concluir la respuesta, podemos matizar que repetir el análisis e incluso solicitar una resonancia magnética antes de plantear una biopsia prostática podría ser una opción acertada ya que, aunque la biopsia posee una baja tasa de complicaciones, no deja de ser un procedimiento cruento que siempre que sea posible debemos evitar.

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