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Heraldo Saludable

Orinar en exceso, eyaculación precoz y problemas tras una circuncisión: el urólogo Joaquín Navarro contesta

El experto, miembro del hospital Quirónsalud Zaragoza, ha respondido a las consultas recibidas en Heraldo.es.

Los expertos del Consultorio Médico responden a las cuestiones de los lectores.
Joaquín Navarro, urólogo del hospital Quirónsalud Zaragoza, ha sido el encargado de resolver las dudas recibidas.
Pixabay

Orinar en exceso, eyaculación precoz y problemas tras una circuncisión son algunas de las preocupaciones que los lectores han trasladado a los expertos del consultorio médico patrocinado de Heraldo.es. El urólogo Joaquín Navarro, miembro del equipo de esta especialidad del hospital Quirónsalud Zaragoza, ha sido el encargado de resolver las dudas recibidas. 

Para un diagnóstico más concreto, el doctor recomienda la visita a un experto.

Orinar en exceso

Pregunta del lector: Hola. Orino demasiado, incluso me levanto por la noche 2 o 3 veces y durante el día voy al baño más de 10. Me han hecho análisis de orina y me han dicho que no tengo ninguna infección, pero no me han dado la causa de orinar demasiado. No puedo aguantar mucho la orina y, algunas veces, no puedo controlarla. En ocasiones siento ganas de ir al baño sin tener nada para orinar. Gracias

Respuesta del doctor: Cuando un paciente relata una serie de síntomas, el papel de todo médico es hacer un ejercicio mental que consiste en enumerar diferentes diagnósticos que podrían justificar la presencia de estos síntomas. Este procedimiento se llama diagnóstico diferencial. En este sentido, los síntomas que se citan en el enunciado de la pregunta podrían ser provocados por multitud de patologías diferentes y como punto de partida tendríamos que conocer dos datos fundamentales: la edad del paciente y el sexo. El citado diagnóstico diferencial va a ser diferente si estamos ante un hombre o una mujer y nada tienen que ver las causas que deberíamos considerar si estamos ante un paciente pediátrico, joven o de mediana edad o si atendemos un paciente añoso. Lo mismo ocurriría si tenemos información temporal de estos síntomas: desde cuando refiere estos síntomas o si son de aparición brusca o progresiva. Lógicamente cuantos más datos se consideren, mayor capacidad diagnóstica posee el facultativo y, de este modo, si el paciente relata la presencia de otros síntomas y signos asociados también servirán para contextualizar la información. Si se relaciona con dificultad miccional, escozor, sangrado, fiebre, etc. serán indicios que nos ayudan a integrarnos en un escenario o en otro.

De forma resumida, los urólogos dividimos los síntomas miccionales, es decir, el modo de cómo un paciente orina o dicho con terminología médica, la alteración de la dinámica miccional, en síntomas obstructivos e irritativos. Incluso existen pacientes con síntomas mixtos. Dentro de los primeros encontramos la dificultad para iniciar la micción, un caudal más débil, micción entrecortada, sensación de mal vaciado, goteo postmiccional, etc. Dentro de los segundos, el aumento de la frecuencia miccional, la necesidad de orinar por las noches, la urgencia por ir a orinar, etc.

Los síntomas descritos por nuestro lector son claramente irritativos, y las causas que podrían justificarlos son diversas, como se comentaba al principio de la respuesta. Lo habitual es recibir pacientes, independientemente de si se tratan de hombres o mujeres, a partir de los 50 años que puedan reconocer estos síntomas de forma progresiva y que afecten a su calidad de vida hasta el punto de tener que solicitar nuestra ayuda.

Si estamos valorando a un varón, la causa más común será la patología prostática. El crecimiento de la próstata altera la dinámica miccional y conforme avanza la situación el paciente reconocerá de un modo más evidente e incómodo síntomas generalmente mixtos, es decir, obstructivos e irritativos. Por el contrario, si el paciente que nos consulta es mujer, el llamado síndrome de vejiga hiperactiva será la causa más previsible. Se trata de una situación en la que la paciente (también puede observarse en varones independientemente de un problema prostático) en la que su vejiga no respeta adecuadamente los volúmenes de orina que nuestra vejiga soporta durante su fase de llenado y, antes de lo que corresponde en una fisiología normal, aparece un deseo imperioso e incómodo de tener necesariamente que orinar.

La respuesta a esta pregunta daría para enumerar un listado infinito de posibles diagnósticos: cálculos, infecciones, efectos secundarios de diferentes fármacos, tumores vesicales, patología neurológica, patología extravesical (digestiva o ginecológica) por citar algunas de ellas, aunque las dos más comunes son las citadas en el párrafo anterior, que más allá de alterar la calidad de vida de un paciente, no son situaciones graves ni preocupantes.

La realización de diferentes pruebas como un análisis de sangre y orina y ecografía como complemento a una historia clínica más completa resolverán la mayoría de diagnósticos, si bien es cierto, contamos con otros métodos diagnósticos algo más precisos, que nos servirán como herramienta para poner nombre y apellidos a la patología y de ese modo ofrecer un tratamiento más específico.

En cualquier caso, existen diferentes opciones terapéuticas, generalmente farmacológicas y en casos excepcionales también quirúrgicas, que podrán dar solución al lector por lo que le animamos a que no se resigne a convivir con estos síntomas como nos reconocen muchos pacientes en la consulta, considerando que es normal presentar estas manifestaciones urinarias y solicite ser atendido por un urólogo.

Eyaculación precoz

Pregunta del lector: Tengo eyaculación precoz. Además de los tratamientos de pago (carísimos, por cierto), o pastillas, como Priligy (también muy caras), ¿existe algún remedio? Gracias

Respuesta del doctor: La eyaculación precoz es una situación común que afecta incluso al 40% de los hombres y no existe una definición que precise con exactitud qué circunstancia debemos reconocer para diagnosticar a un paciente con esta falta de control sobre su eyaculación. Para la mayoría de autores se trata de un tema relacionado con la satisfacción del paciente o de su pareja sin tener en cuenta un tiempo concreto. Para otros si que debe considerarse un tiempo mínimo para poder catalogar una situación de eyaculación precoz.

Lo cierto es que esta patología conlleva un impacto importante en el bienestar sexual de los varones que la padecen y puede acabar asociándose a otros problemas relacionados con la esfera sexual de un hombre como la disfunción eréctil o la falta de deseo sexual. No se conoce claramente cuáles son las causas que lo provocan pero infrecuentemente es secundario a un problema orgánico, siendo el origen psicógeno el más reconocido.

En cuanto al manejo terapéutico del paciente que consulta por este motivo debemos hacer un doble enfoque siendo ambos igualmente importantes y uno no debería sustituir al otro. Por un lado es fundamental ofrecer una estrategia conductual y psicológica y por el otro, alguna de las diferentes herramientas farmacológicas disponibles.

En este sentido, y para dirigir el primero de los planteamientos citados, es fundamental el papel del sexólogo. Cierto es que muchos de los pacientes son reacios a consultar por este motivo al urólogo o al sexólogo ya que sienten cierta vergüenza, temor, pudor e incluso sienten agredido su orgullo. Es la primera idea que deben desterrar de su mente, ya que precisamente la ayuda de un profesional es lo que va a romper el círculo vicioso que mantiene e incluso empeora el problema.

El enfoque conductual va a rehabilitar mediante ejercicios, pautas y recomendaciones la duración de la relación y es fundamental la participación de la pareja en la terapia. Del mismo modo, este enfoque psicológico ayudará a reducir la ansiedad y angustia asociada a no tener una vida sexual satisfactoria.

En cuanto al tratamiento farmacológico, han sido diferentes principios activos los que se han utilizado para tratar la eyaculación precoz. Existen fármacos específicos para esta patología como la dapoxetina. Efectivamente una queja común de este fármaco es el precio, la necesidad de tomarlo previo a la relación sexual (lo que hace perder naturalidad) y los posibles efectos adversos. Si bien es cierto se trata de un fármaco eficaz que en la mayoría de los pacientes podrá ser retirado a medio plazo. Fuera de las indicaciones recogidas en su ficha técnica, son ampliamente utilizados algunos antidepresivos que como efecto colateral prolongan la aparición de la eyaculación por un efecto directo sobre la serotonina, un neurotransmisor que modula la eyaculación. La comodidad de estos fármacos reside en la toma diaria del medicamento independientemente de que se tengan relaciones o no, a diferencia de la dapoxetina. El precio también supone un atractivo para muchos pacientes. Si bien es cierto, debemos advertir que no se trata de un fármaco específico y que es una indicación basada en un efecto secundario de un fármaco indicado para otra patología como es la depresión y la ansiedad ya que muchos pacientes se sienten extrañados cuando les comentamos que les pautamos un antidepresivo.

Existen otras opciones como los anestésicos locales aplicados sobre el glande, fármacos opioides e incluso existen estudios que destacan respuestas satisfactorias para la eyaculación precoz usando los mismos medicamentos que se usan para la disfunción eréctil.

Circuncisión completa

Pregunta del lector: Hola. Hace un par de meses me hicieron la circuncisión completa. Cuando no está el pene en erección, lo tengo metido para dentro, pero eso me ocurre desde siempre. La cuestión es que el glande solo está medio fuera tras la operación, es decir, la piel cubre algo más de un tercio del glande y el resto fuera, con lo que genera bastante esmegma. Pero ese no es el problema, resulta que desde hace 2 o 3 semanas vuelvo a tener las microheridas en la piel que hacen que cuando descubro el glande por completo duelan un poco por las heridas. Son heriditas en la piel. Me ocurrió lo mismo antes de tener la fimosis, hasta que se cerró del todo la piel. Se supone que ya no tengo tanta piel y me da miedo de que se medio cierre la piel y no se curen las heridas y me vuelvan a operar otra vez, ya que mi operación fue muy dolorosa. Alguna crema o alguna solución.

Respuesta del doctor: Aunque la descripción es muy completa y detallada, es fundamental explorar al lector, ver que condiciones anatómicas presenta, valorar que tipo de intervención se le ha realizado y, sobre todo, conocer cuál fue la causa que motivó la realización de una circuncisión.

La fimosis es una condición en la que no se puede retraer la piel del prepucio y descubrir completamente el glande, cuestión que puede molestar en las relaciones sexuales, dificultar una adecuada higiene y en casos extremos incluso supone un problema para la micción. La piel del prepucio es una piel fina y elástica cuyo perímetro ha de adaptarse al tamaño del pene en flacidez y erección. Existen dos tipos de fimosis: una congénita (conocida por todos y que se soluciona a edades pediátricas) y otra adquirida, para sorpresa de muchos pacientes, que aparece generalmente en adultos y que progresa con más o menos celeridad y que es secundaria a diferentes condiciones dermatológicas. En la primera, la piel aparentemente es un tejido sano y fino y lo que ocurre simplemente es que no posee la suficiente elasticidad para ser retraída. Sin embargo en la segunda, la piel tiene un aspecto engrosado, pálido, endurecido y agrietado claramente patológica.

Las causas que provocan la fimosis adquirida son generalmente desconocidas pero está favorecida por el envejecimiento, hongos, diabetes, traumatismos, etc. En fases iniciales, el paciente puede ser manejado de forma conjunta con dermatólogos, terapias tópicas con corticoides y otros fármacos pueden detener la progresión del problema, pero cuando la piel ha perdido su aspecto vital y sano, la cirugía es el tratamiento de elección. El liquen escleroso o la balanitis xerótica obliterante son condiciones patológicas de la piel del prepucio que provocan la citada fimosis adquirida.

Una vez contextualizado el problema que se intuye con la lectura del enunciado, es fundamental explorar al paciente para poder ofrecer un tratamiento. Como se cita textualmente en el enunciado, “se mete para dentro”, suele ocurrir cuando el paciente presenta cierto grado de sobrepeso y la grasa del pubis entierra parcialmente la raíz del pene. Por otro lado, cierto es que tras la circuncisión el glande puede quedar más o menos cubierto por la piel restante dependiendo de la cirugía que se realizó y las condiciones anatómicas del paciente. Depende de lo avanzado que estuviera el problema que hemos comentado previamente que provocó la fimosis, la cirugía nos resulta más compleja porque puede incluso llegar a desaparecer el frenillo y el surco entre el glande y el cuerpo del pene, y eso puede condicionar que el aspecto del pene resulta más antiestético.

Por otro lado, las heridas que se citan en la pregunta cicatrizarán y esas cicatrices no dejan de ser áreas de menor elasticidad y precisamente esta situación hace que entremos en un círculo vicioso de pérdida de elasticidad. Si el paciente reconoce heridas, debe evitar las erecciones, realizar reposo sexual y aplicar yodo para la cura de la herida. Una vez cicatrizada la herida, podría plantearse algún tratamiento tópico, generalmente con corticoide, para evitar que progrese el problema.

En cualquier caso, la piel afectada por las dermopatías que comentamos es la piel distal del pene, es decir, la más cercana al prepucio, por lo que si la circuncisión ha sido realizada correctamente, toda la piel patológica ha tenido que desaparecer.

La valoración por un especialista es fundamental para poder ofrecer la mejor solución para el problema que refiere el lector ya que la exploración aclarará las dudas que pueden quedar con la descripción. 

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