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El placer de decir sí a tomar la fresca en Fréscano

El yacimiento de Burrén, enclavado en este término municipal del Campo de Borja, está acompañado por el Parque Arqueológico de la Primera Edad de Hierro, recorrido didáctico y entretenido para todas las edades

Recreación visitable de una cabaña de la Edad de Hierro en el Parque de Burrén, en el término municipal de Fréscano.
Recreación visitable de una cabaña de la Edad de Hierro en el Parque de Burrén, en el término municipal de Fréscano.
Laura Uranga

Dejando aparte la DANA de estos días, agosto ha sido hasta ahora un mes complicado para disfrutar de actividades al aire libre en Aragón, debido a lo extremo de las temperaturas. El calor se ha sentido como nunca, especialmente en zonas de escasa altitud, y Fréscano (Campo de Borja, a 10 kilómetros de la capital comarcal) no se ha librado del mazo de Lorenzo, aunque por fortuna para sus moradores, no se vio afectada por el incendio de hace unos días en la zona.

Fréscano puede presumir de palacio (el de los Duques de Villahermosa; sí, hay más por Aragón de esta titularidad) convertido parcialmente en espacio museístico; esta muestra se centra en la arqueología e incluye una zona de Ecomuseo del Agua. Sin embargo, el gran reclamo turístico del pueblo está en las afueras, concretamente a dos kilómetros y medio, y bien dotado de árboles para tomar la fresca.

Vuelta al pasado

Bautizado con el nombre de Burrén en alusión al yacimiento del mismo nombre y situado junto al río Huecha, el Parque Arqueológico de la Primera Edad del Hierro situado ocupa 200 hectáreas de terreno. Es único en España, por tamaño y enfoque;solamente uno similar y más pequeño en Pinto (Madrid) aspira, sin éxito, a hacerle sombra. Visitarlo es un ejercicio silencioso y pacífico, pues no se permite el libre acceso a los vehículos motorizados.

Este verano, el Parque ha sido asiento de colonias infantiles en inglés durante el mes de julio; en agosto se ha desarrollado allí un campo de voluntariado, centrado en el adecentamiento del terreno y tareas de investigación, y coordinado por el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ); también se hizo una jornada de observación estelar en el alto de Burrén, con andada nocturna.

¿Qué se encuentra uno allá? Pues muestras de arte rupestre (recreado) que evocan a pinturas reales distribuidas por las cuatro esquinas de Aragón. De hecho, hay rocas preparadas para que los visitantes hagan su propia obra cavernícola con pigmentos al agua, preparados para que los absorba la piedra, y la inmortalicen antes de que lleve a la literalidad su naturaleza efímera. También hay un sendero de identificación de huellas con altavoces inalámbricos que reproducen sonidos reales de animales. 

Además, el sendero botánico esconde sorpresas como la popular planta ‘tapaculos’, de propiedad astringente;también se puede observar una zona de excavación arqueológica real, en la que se identifican materiales y se pueden limpiar piezas bajo supervisión.Se propone un taller de caza prehistórica con tiro al arco y jabalina, y se explica la naturaleza de los espacios sagrados funerarios presentes en los llamados Campos de Urnas. También puede visitarse (foto) una cabaña de la Edad de Hierro construida con criterios de seguridad y durabilidad, ya que su cimentación y las planchas bajo las paredes de barro y los tejados de hoja garantizan la seguridad en la visita.

En septiembre regresan las visitas colegiales entre semana, como cada año, pero permanece abierto al público en general los fines de semana. Para visitarlo hay que contactar con los teléfonos 662 19 74 69 o 692 471 889.

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