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Un paseo por la judería de Calatayud

Alrededor de 1.500 personas viven actualmente en el barrio judío bilbilitano, encaramado en torno al castillo casi derruido y al que se accede por la cuesta de Santa Ana.

Muros de piedra sillar originales de la Sinagoga Mayor, actualmente Iglesia de Consolación
Muros de piedra sillar originales de la Sinagoga Mayor, actualmente Iglesia de Consolación
Jesús Macipe

La judería de Calatayud se extiende encaramada en torno al castillo de Don Álvaro o Doña Martina, también conocido como castillo de la Judería. Aunque no adquiere estructura jurídica hasta fines del siglo XI, se conoce que existía de forma simultánea al periodo de dominación musulmán. En origen, el barrio poseía una vía de acceso principal que arrancaba, según se cree con casi toda probabilidad, a través de un arco de medio punto desde la plaza de San Andrés, y ascendía por la cuesta de Santa Ana.

Las sinuosas calles de este barrio, en el que actualmente viven alrededor de 1.500 vecinos de Calatayud, se pueden recorrer a través de una ruta señalizada donde se destacan los principales enclaves. Aunque el castillo que lo corona está prácticamente en ruinas, la importante presencia de los judíos en esta localidad zaragozana todavía se puede apreciar. El máximo exponente de este pasado sefardí es la arquitectura de las calles, cuyo trazado se ha conservado prácticamente igual hasta la actualidad.

La organización de las vías y casas viene marcada porque la judería de Calatayud estaba aislada por la muralla y por la propia orografía del terreno, en desnivel. Estas circunstancias obligaron a los habitantes a construir puertas y trenques o diques. En concreto, se han identificado hasta cuatro accesos al barrio, incluida la entrada principal, al este. Al noreste está el postigo de la Torremocha, construido en el reinado de Jaime I. En el sur había otra de estas puertas pequeñas aunque no se sabe dónde estaba con precisión. La puerta de la Plana estaba en el oeste y era por la que pasaban los cortejos fúnebres de camino al cementerio.

Las casas que se extienden por las angostas calles del barrio de la judería son desiguales y se tuvieron que construir con los materiales de los que disponía el pueblo llano: yeso, madera, cañas, adobes y ladrillo. Por aquel entonces, la piedra era un bien de lujo que se reservaba para los zócalos y cantoneras de la alta burguesía hebrea, o para la sinagoga mayor. Esta es una de las tres más importantes de Calatayud pero se ha llegado a hablar de la existencia de hasta siete templos religiosos, incluyendo los pequeños oratorios privados.

Las principales son la mayor, la menor y una tercera mandada construir bajo el patrocinio de Juce Abencabra, aunque hay discrepancias sobre si era realmente o no un templo judío. Todas ellas fueron reformadas a finales del siglo XIV con mano de obra mudéjar. Actualmente, solo se conserva la mayor, que se puede visitar aunque fue convertida en ermita. En cualquier caso, el muro original con las dos puertas de acceso, una para mujeres y otra para hombres, se mantuvo. Está situada en la plaza de San Andrés y ahora es la ermita de la Consolación. En la época, era el epicentro de las reuniones de la aljama y también tenía un competente docente. La sinagoga menor, ubicada en el muro sur, quedó prácticamente destruida con la Guerra de los Dos Pedros y, después de varios usos, ahora se encuentra dentro de la sede del grupo de Scout de Calatayud.

El resto de la ruta transcurre por las calles secundarias que van saliendo desde las principales, como la de Torremocha o la cuesta de Santa Ana. Son vías pequeñas sin salida que dan acceso a las manzanas y sirven como patios de vecindad para entrar a las viviendas. En estas casas, los judíos de Calatayud se dedicaban a la artesanía textil y de la piel. Eran sus principales ocupaciones, quedando en un segundo plano otras actividades como la agricultura y la ganadería. Además, la práctica de la medicina era muy habitual en este barrio, tanto que la sanidad de Calatayud estaba en buena medida en manos de los judíos.

Antes, para conocer el barrio de la judería de Calatayud era el propio turista quien tenía que investigar e informarse por su cuenta para trazar su propia ruta. De un tiempo a esta parte, con la señalización de los principales puntos de interés y la edición de una guía que está disponible en la oficina de Turismo, recorrer este sinuoso barrio es algo más fácil. A esta labor divulgadora se suma la próxima creación de un centro de recepción de visitantes. Se ubicará en una antigua bodega medieval hallada durante las obras de remodelación de la actual plaza de la Consolación. El lugar fue, además, el centro neurálgico y el corazón de la judería bilbilitana.

La bodega se ubica a cuatro metros y medio bajo el nivel de la plaza y tiene una bóveda de mampostería con cuatro arcos. Los propietarios cedieron el inmueble al Ayuntamiento, que decidió integrarla en su proyecto para la puesta en valor del entorno de la judería. De esta forma, la bodega se convertirá en un centro de acogida para la recepción de turistas interesados en la historia y el patrimonio cultural y artístico del barrio judío.

De momento, el proyecto de recuperación de la antigua bodega está en una fase inicial. El Ayuntamiento acaba de sacar a licitación las obras para que las empresas interesadas presenten sus propuestas. La intervención forma parte de una serie de acciones que el Ayuntamiento de Calatayud está impulsando en esta zona de su casco antiguo. La rehabilitación de la cuesta de Santa Ana, la calle de Torremocha o la misma plaza de la Consolación, así como la próxima regeneración de senderos para hacer visitable el entorno del castillo de la Torre Mocha son otras de las líneas de trabajo.

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