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Ingeniería y Servicios Forestales: eficacia ante todo

Nacida en 2013, esta empresa grausina ejerce de gestora de todo tipo de actividades relacionadas con el sector primario; cubre un nicho en Ribagorza y ha ampliado su radio de acción a buena parte de España

Santiago, en primer término, y Joaquín, en la oficina de la empresa en Graus.
Santiago, en primer término, y Joaquín, en la oficina de la empresa en Graus.
Ángel Gayúbar

Una de las causas del doloroso vaciado de esa España interior, ahora –por fin– tan comentado, ha sido la fuga de lo que podríamos definir como la ‘intelligentsia’ rural, el permanente e imparable goteo de una elite culta, formada y emprendedora que, con su marcha en busca de un acomodo profesional que se está creando casi exclusivamente en el mundo urbano, ha ido generando una espiral de abandono con difícil solución.

No es un fenómeno exclusivo de nuestro país; se ve en casi todo el mundo desde mediados del siglo XX. Un efecto de extracción –no sería descabellado definirlo como saqueo– que atañe a las rentas rurales, arrastra después a las gentes que habitan este entorno y que se hace especialmente doloroso con la fuga obligada de unas jóvenes generaciones de universitarios –proporcionalmente más numerosos que en el ámbito urbano– que deberían liderar el impulso económico y social de los pueblos y pequeñas ciudades.

Por eso, no deja de ser una noticia alegre que algunos de esos titulados universitarios apuesten por quedarse en casa. El grausino Santiago Vieites lo tenía claro; su ilusión cuando estaba estudiando la carrera era poder trabajar en Graus "pese a que algunos de mis profesores me lo desaconsejaban, ya que me decían que no había futuro". No le desanimaron estos malos augurios, y "aprovechando el apoyo familiar" inició en el trastero de la casa materna el germen de lo que poco después se convirtió en la empresa Ingeniería y Servicios Sociales, "un sueño hecho realidad contra viento y marea".

"Recién iniciada la actividad, mi actual socio Joaquín vino a verme; unimos fuerzas, dimos un fuerte impulso al proyecto... y hasta hoy", comenta Santiago. Joaquín, también ingeniero de Montes y técnico forestal, se apellida Baldellou y ejerce de complemento del fundador de la empresa en un proyecto que, ocho años después de su creación, sigue manteniendo la filosofía que alentó su puesta en marcha. "Buscamos dar el mejor servicio posible en campos como la ingeniería forestal y agrícola, asesoría en diversos campos de actividad en el mundo rural, topografía, realización de todo tipo de trámites administrativos y, fundamentalmente, queremos dar un trato lo más cercano posible a nuestros clientes".

Creada para cubrir una demanda real de servicios inexistente entonces en Graus y el resto de Ribagorza, la empresa ha ido ampliando poco a poco ese radio de acción que primero fue comarcal y que ahora lleva a sus trabajadores por tierras gallegas, cántabras, castellanoleonesas o catalanas, y cada vez más por el sur de España. "No obstante –recalcan ambos–, nuestro principal mercado está en Aragón; hemos apostado por ser una empresa de cercanía".

La solución, en casa

Y es que, como recuerdan estos dos jóvenes ingenieros, "no hace tanto tiempo, cuando una persona o empresa aquí en Graus necesitaba unos servicios técnicos de ingeniería o topografía debía echar mano de gente de fuera. Cosas tan sencillas como realizar un plano de una finca, sacar un permiso para cortar madera, realizar un trámite para un coto de caza, saber con precisión hasta dónde llega una finca en el catastro… eso requerían de profesionales foráneos, engorrosos desplazamientos y pérdidas de tiempo por parte de los demandantes".

Solucionar esa problemática fue su primer impulso y, aunque la empresa ha incrementado plantilla –acaba de entrar a formar parte del grupo una cuarta persona tras la incorporación hace ya unos años del técnico en Ciencias Ambientales Alejandro Pascual–, el servicio cercano sigue siendo el leitmotiv de este proyecto empresarial que, como otros muchos en el medio rural, se está encontrando con serias dificultades a la hora de ampliar su personal laboral por esa huida hacia las grandes ciudades de buena parte de la gente joven.

La demanda de sus servicios por parte de todo tipo de personas e instituciones, públicas y privadas, ha crecido exponencialmente estos últimos años. Su oferta pasa por la realización de unos "simples" trámites de buscar empresas para encargos específicos de algún cliente, "como la realización de talas y desbroces en que hemos trabajado estas últimas semanas en el entorno de Graus", la gestión de temas catastrales o los relacionados con una truficultura que ahora está en auge en buena parte de Aragón, el deslinde de fincas entre vecinos –"más de una vez nos hemos encargado de poner paz entre ellos"–, el estudio y realización de captaciones de agua o de proyectos agrícolas, ganaderos y forestales o los trabajos topográficos de precisión, cada vez más necesarios en la digitalización del deslinde de fincas y edificaciones.

"Lo que intentamos es solucionar el problema de nuestros clientes y, si se escapa de nuestras competencias, buscar sinergias con otras empresas para solucionar desde nuestra oficina grausina las demandas planteadas", sostienen Santiago y Joaquín recordando que trabajan con más de 80 ayuntamientos, el INAGA, la CHE, el Gobierno de Aragón, los departamentos de Medio Ambiente, Minas o Carreteras "y, por supuesto, los agricultores, ganaderos y ciudadanos que nos necesiten".

"Empresas como la nuestra se convierten en un auténtico servicio público en el mundo rural"

El mundo rural tiene unos condicionantes particulares que muchas veces escapan a los residentes en el entorno urbano, del que surgen buena parte de las leyes y reglamentaciones que se aplican a unos y otros. Uno de ellos es el del envejecimiento de la población y, en muchos casos, su desconocimiento o inadaptación a las tecnologías informáticas, que están invadiendo todos los ámbitos de la vida cotidiana y de la relación con las administraciones.

"Es una característica común a bastantes de nuestros clientes, y hemos constatado que, con un campo tan envejecido y poco desarrollado tecnológicamente, la figura de un facilitador de trámites ya no es necesaria, sino imprescindible", sostienen los responsables de la empresa, abundando en que, "nos guste o no", estamos abocados a una digitalización de la vida y de todas sus facetas, "en especial las relacionadas con asuntos económicos y técnicos".

Santiago y Joaquín entienden que "muchos legisladores y administraciones no se dan cuenta de que no todo el mundo tiene por qué ser un experto informático; de hecho, en el mundo rural hay todavía muchas personas que ven los ordenadores y todo lo que conllevan con mucha aprensión; para ellas, los trámites informáticos que muchas veces se complican de forma absurda suponen una auténtica tortura". Por ese hecho, esta labor de intermediación entre la exigencia tecnológica de los nuevos tiempos y la realidad física de un mundo rural cada vez más sujeto a normas y reglamentaciones "es un campo que, pensamos, está todavía por explotar en poblaciones de pequeño y mediano tamaño; muchas veces, empresas como la nuestra se convierten en un auténtico servicio público en el mundo rural".

No obstante, reconocen que el trabajo con los ordenadores produce momentos muy gratificantes con sus clientes más mayores "cuando, por ejemplo, uno de ellos se queda arrobado al reconocer sus campos en el vuelo del Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas, el SIGPAC".

Aprovechar el potencial económico de la gestión forestal

El nombre de la empresa era toda una declaración de intenciones en 2013, y así lo reconoce Santiago Vieites al apuntar que nacieron "como empresa de ingeniería forestal, un sector donde hay campo de actuación considerable en zonas como la nuestra, porque vivimos en un territorio con grandes extensiones boscosas susceptibles de propiciar proyectos de aprovechamiento maderero con innegable futuro, hay una desmoralizante carencia de infraestructuras dedicadas a la madera".

Sin ir más lejos, el aserradero más cercano a las tierras ribagorzanas está en Hecho, al otro lado del Pirineo aragonés, o bastante al interior de la colindante Cataluña donde, por cierto, va buena parte de la madera que se explota en la comarca.

"Es una asignatura pendiente crear industrias vinculadas al sector que generen puestos de trabajo estables en la zona, y contribuyan a asentar población; estas empresas de gestión maderera pueden ser muy rentables", reflexiona Santiago. Y también, por qué negarlo, necesarias para sanear unas amplias extensiones cada vez más emboscadas, y que son una potencial bomba de relojería en caso de incendios incontrolados.

Esa vocación forestal sigue teniendo una notable importancia en esta empresa grausina donde, además, trabajos como los de desbroce, saneamiento y esponjamiento de terrenos arbolados en que andan implicados, el último –muy bien recibido por los vecinos– en las riberas del Ésera a su paso por Graus, o de fomento y gestión de la truficultura con su plantación de encinas micorrizadas, están directamente relacionas con este campo de actuación. La propia dinámica laboral y las demandas de sus clientes ha llevado a sus gestores a otros muchos campos de actuación "que tienen como nexo común nuestra apuesta por facilitar a nuestros convecinos la vida en el entorno rural".

La empresa

Nace en 2013 para facilitar gestiones en el mundo rural. Tiene la sede en la calle Valle de Arán, 15, en Graus. Los teléfonos de contacto son 680 264 063 y 649 402 620, y la web, serviciosforestales.net.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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