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comarca de la litera 

Viaje para descubrir el atractivo de las cuatro localidades de Peralta de Calasanz

Gabasa, Calasanz, Peralta de la Sal y Cuatrocorz forman esta localidad de 210 habitantes que alberga incontables sitios a los que merece la pena acercarse.

Barranco de Gabasa.
Barranco de Gabasa.
Casa Juliana

Desde su fusión en mancomunidad en 1970, el municipio de Peralta de Calasanz está formado por cuatro localidades de la comarca oscense de La Litera, concretamente por Peralta de la Sal, que ejerce de cabeza municipal, Gabasa, Cuatrocorz y Calasanz, aunando a un total de 210 habitantes censados.

Tanto sus cascos viejos como sus senderos locales coetáneos ofrecen un sinfín de atractivos para todo aquel que se decida escaparse por unos días a esta comarca ya limítrofe con Cataluña, disfrutando de una zona rica en cultura de castillos, reconquistas hispanas, iglesias esbeltas y mucha naturaleza con barrancos, vistas y vegetación que harán las delicias de cualquier senderista.

Gabasa

Con 14 habitantes entre sus calles, el municipio de Gabasa presume del barranco aledaño de nombre homónimo que yace a muy pocos metros de las casas. La ruta desde Gabasa hasta el Puente del Puntarró carece de dificultad, abordando los poco más de dos kilómetros del Sendero Local (SL) L-8 en una hora aproximadamente, siendo una travesía magnífica para iniciarse en el senderismo y disfrutar de la fauna y flora mediterránea, así como de las cascadas provenientes del río Sosa o del puente medieval de Gabasa.

En referencia a este puente, denominado Puente de la Paúl y escoltado por la Peña de Misdía y una antigua hornacina del santo Antonio, su cronología permanece como una incógnita al no existir apenas documentación de su construcción, si bien la opinión más contrastada es que se edificó en el siglo XII, a raíz de otro remanente de la época, el Castillo de la Peña Misdía; Los restos de esta obra protectora del pasado son muy escasos, además su accesibilidad es prácticamente imposible si no se hace mediante escalada. Se le atribuye un origen islámico, de en torno al siglo X concretamente, dominando una posición estratégica entre las comarcas de La Litera y la Ribagorza. 

Cascada Santa Ana
Cascada Santa Ana
Casa Juliana

Si se continúa realizando la marcha se llegará a la cascada del Rocat, telonera del plato fuerte de todo el barranco de Gabasa: la cascada de Santa Ana. El musgo imbricado a la roca tobácea junto a unos contraluces místicos en días de sol ofrecen una sensación de ralentización al ojo humano, como si el agua del manantial del Clot de Llull que llega desde arriba cayera a cámara lenta. Un espectáculo imposible de no observar durante un tiempo frente a frente mientras se descansa en otro de los frecuentes merenderos que hay repartidos por toda la zona.

Cuatrocorz

Con una población de tres habitantes, Cuatrocorz es otra de las localidades de La Litera Alta que destaca por el Castillo de la Mora que se eleva en un montículo próximo a las viviendas.

Visible desde el propio Barranco de Gabasa, solamente resiste la torre del homenaje, de planta rectangular de 12 por 11 metros junto a un aljibe abovedado y escasos remanentes de lo que en su día fue la muralla protectora. Sus orígenes no están definidos, pero es probable que fuera coetáneo en el tiempo junto al castillo anteriormente mencionado de la Peña de Misdía.

La zona alberga un vasto entramado de senderos locales junto a interconexiones con caminos de Gran Recorrido (GR), por lo que se puede seguir una ruta circular balizada desde Cuatrocorz hasta el Castillo de la Mora.

Iniciando la ruta a través de los senderos que llevan desde la carretera de Peralta de la Sal, se toma el sendero dirección Barranco del Cananillo, con la torre del castillo al fondo del plano visual. Atravesando la vegetación típica mediterránea como la carrasca, el enebro o el romero se prosigue por el ramal principal del barranco del Cananillo.

Finalmente, se subirá una cuesta que ya deja muy próxima la silueta de la torre, extraviada temporalmente mientras se andaba por las profundidades del barranco. Ya no se volverá a perder de vista. Como antesala, aparece la ermita de La Virgen de la Mora, en la que vivieron ermitaños hasta el siglo XIX y a la que se acude en romería cada mes de septiembre.

Una vez pasada la ermita, e imaginando litigios pasados palpando la torre de la Mora situada a 800 metros de altura, la ruta circular continuará hasta el municipio de Peralta, conformando unos 12 kilómetros de travesía realizadas en unas tres horas con dificultad baja.

Calasanz

Pese a que en el siglo XIX su población sobrepasaba los 1.000 habitantes, Calasanz -de las palabras (castillo) y (santo), ‘castillo del santo’- cuenta actualmente con 53 habitantes, conservadores de toda la belleza de una villa cuyos primeras alusiones datan de época visigoda en el siglo VI de esta Era.

Son varios los enclaves que obligan al visitante a querer pasar más que unas horas en Calasanz. La iglesia renacentista del siglo XVI de San Cipriano brilla especialmente en el interior, ofreciendo un color blanquecino que recuerda a zonas sureñas del país, con cúpulas adornadas con el tan distintivo estilo mudéjar.

Hablar de Calasanz también es hablar de sus casas señoriales y los heraldos familiares de los siglos XVII y XVIII, así como de los restos del Castillo de Calasanz, del que apenas quedan restos más allá de la contigua ermita de San Bartolomé, la cual fue mandada edificar en el año 1102, después de que el rey Don Pedro I de Aragón conquistara el castillo en el día de San Bartolomé (24 de agosto).

Otro de sus rasgos distintivos es la existencia del dialecto cañuto, una lengua próxima a la de sus vecinos ribagorzanos catalanoaragoneses que continúa todavía en la memoria popular de los locales.

Plaza Iglesia Santa María y estatua San José de Calasanz.
Plaza Iglesia Santa María y estatua San José de Calasanz.
Ayto. de Peralta de Calasanz

Peralta de la Sal

 Con 128 habitantes, ejerciendo como cabeza municipal, se halla Peralta de la Sal, de ‘petra alta’ (piedra alta) y ‘Sal’ en referencia a su actividad común de la zona con la trata de este elemento.

La zona más llamativa de la localidad es sin duda su ‘centre-ville’ donde se encuentra la Iglesia barroca de Santa María, el santuario y la estatua a su hijo más célebre, San José de Calasanz (1557-1648). Considerado por el catolicismo como el patrón de los educadores y maestros, su incontestable labor en facilitar el acceso a la cultura y la educación a toda la población más allá de la nobleza le valió la concesión papal otorgada por Pío XII, convirtiéndose en patrono universal de las escuelas cristianas en el mundo.

A una hora y tres cuartos en coche desde Zaragoza capital y a tan solo una hora desde Huesca, esta cuadrangular local se torna un imprescindible para todo aquel que busque un fin de semana diferente sin tener que salir de Aragón, sobre todo si busca un plan multiactividad con varios lugares que visitar.

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