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Luna y sus castillos, territorio de frontera medieval

La fortaleza de Obano es el referente más señalado de un conjunto que asombra por su calado y conservación, con Yecra y Villaverde a su vera y la Torre del Reloj erguida sobre el casco urbano de la localidad

La existencia de cinco fortalezas y el testimonio de otra, desaparecida no hace muchos años, ofrece claro ejemplo de la importancia que tuvo Luna durante la época medieval. En plena línea de frontera, la comarca de Cinco Villas desempeñó un lugar destacado en la historia del naciente Reino de Aragón. En un momento de conquista del territorio, había que administrar, repoblar y defender, y los castillos son la referencia que queda de ese proceso en el sistema feudal.

Obano

A solo dos kilómetros del casco urbano de Luna se encuentra Obano. “Fue punta de lanza de la frontera del Reino de Aragón a finales del siglo XI, una de las torres más expuestas al enemigo a solo dos kilómetros del mundo andalusí, ya que Luna era musulmana; se desconoce la fecha exacta en la que se construye. Sobre 1080, cuando Sancho Ramírez inicia el gran avance desde las montañas hacia el llano, ese avance no se llevó a cabo por el Gállego desde Loarre hacia Huesca, porque no había fuerzas suficientes para asediar una medina amurallada como era la ciudad oscense. Lo que se hizo fue buscar las cosquillas a Huesca a través de los barrancos del Arba. Por eso, es aquí donde aquí se inicia la expansión con la conquista de Luna que cae antes que Huesca”, explica el historiador, escritor y guía turístico de Luna, Eloy Morera.

Llama la atención que el torreón se encuentra en el fondo del valle, a diferencia de las fortalezas que se levantan sobre un risco dominando el territorio. El motivo hay que buscarlo en los cursos de agua del Barranco de Júnez y el río Arba, que actuaban como defensa a la manera de un foso natural. “Obano es una torre románica, como los donjones que se construyen en Francia. Aquí se firmó la Carta Puebla, así que parte de la historia de Aragón y de Luna residen en los milenarios sillares de esta torre. Tanto por su historia como por su valor patrimonial habría que consolidarlo lo antes posible”.

Esta fortaleza conserva como pocas su estructura original; se han perdido las partes de madera, pero se mantienen los agujeros mechinales donde iban los maderos que sostenían el cadalso –el balcón corrido que rodeaba la torre– y que permitirían su perfecta reconstrucción. Obano, igual que Yecra, fueron lugares por los que pasaba el camino que unió Ejea con Huesca, y eso les alarga la vida en el tiempo. “Por allí pasan las mercancías y transitan los peregrinos. Seguramente es el motivo por el que en Obano llegó a surgir un poblado; sabemos que hasta contó con una iglesia y un molino, y de que en Yecra fuera remodelándose el castillo”.

Yéquera o Yecra

Avanzando por la misma pista en la que se encuentra Obano, en dirección a Lacorvilla, se sitúa el castillo de Yéquera o de Yecra. Lo que hoy vemos es un castillo bajomedieval de estilo gótico, aunque en origen pudo ser de época islámica, como podría sugerir la presencia de algún un sillar almohadillado. “Los castillos comenzaron siendo estructuras defensivas, pero terminaron convirtiéndose en símbolos de ostentación en piedra, con la función de ser residencia para los nobles que gobernaron esos feudos; los adecuaban a su estatus y pasaban a ser lugares palaciales”. En Yéquera se aprecia bien; nos encontramos una sala noble con el arranque de unos arcos. La torre es de fabrica muy cuidada, y parece un palacio; los cadalsos son más evolucionados. Sigue teniendo un carácter militar, porque en la Edad Media el poder siempre es inestable pero no es la función principal. Muy cerca se encuentra una ermita románica del XIII.

Villaverde

Es un imponente torreón de estilo donjón, ubicado en un peñasco previamente tallado, sobre las aguas del Arba junto a la carretera que une Luna con Biel. La hiedra en la cara norte da un aire especial a esta torre gótica que tuvo la misión de controlar el camino medieval que hubo a cota inferior. “Se levantó sobre un roquedo previamente tallado. Conserva un arco diafragma sobre el que se asentaría una de las plantas, más las saeteras y un recinto exterior amurallado. Alrededor existió una aldea, porque todavía se conservan cerca las tumbas antropomorfas excavadas en la roca.

Torre del Reloj

Presidiendo el casco urbano de Luna se levanta la llamada Torre del Reloj. Este torreón medieval del siglo XIV está asentado sobre la roca natural del cerro en la Corona, cerca de la iglesia románica de San Gil. Conserva la letrina-matacán y las saeteras, además, formó parte del palacio gótico de los Luna. Muy cerca de esta torre, en la zona donde se encuentra el parque, se levantó otro castillo cuyos restos se conservaron hasta hace apenas medio siglo. “Seguramente –concluye Eloy Morera– fue la torre que el rey Sancho Ramírez mandó construir a su merino Banzo Azcón tras la conquista de Luna en el 1093”.

El castillo de Hispaniés desvelará sus secretos

Hispaniés es, sin duda, el más desconocido de los castillos de Luna. La fortaleza se sitúa sobre un cerro coronado por un estrato de roca que domina el barranco de Júnez, con visión sobre el despoblado de Júnez y el monte de Monlora, reducto favorito del parapente en la provincia de Zaragoza. Hispaniés jugó un importante papel en la reconquista del reino de Navarra, cuando la línea de frontera estuvo situada entre Sos y Murillo en el siglo X. Sin embargo, son escasas las referencias escritas que han llegado hasta nuestros días acerca de lo que fue este monumental recinto amurallado, de alrededor de 2000 metros cuadrados, encerrados por un muro de dos metros de espesor.

“Cuando las fuentes escritas ofrecen escasa información, hay que buscarla en la arqueología”, indica el historiador Eloy Morera, que junto al arqueólogo Oscar Lanzas ha dirigido una primera intervención, que se desarrolló en octubre. La retirada de la vegetación deja a la vista la monumentalidad de los sillares y la estructura que tuvo el recinto. “Hay una compartimentación de dos ámbitos separados por un muro interior, con una zona noble y un aljibe de estructuras muy bien conservadas”, explica Oscar Lanzas.

A éste último se le conoce como ‘La cárcel de Hispaniés’ y mantiene en buen estado el acceso, la entrada del agua y la bóveda de medio punto que lo cubre. El sondeo que se realizó en su momento junto a una de las entradas “permite ver la estratigrafía a través de la cual podamos conseguir un relato histórico desde el origen hasta su amortización, que posiblemente se situaría en el siglo XIII”.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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