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aragón es extraordinario

Alueza propone acampada y unas vistas de fábula

La minúscula localidad del municipio de La Fueva celebra la inauguración del Eco Camping Rural Valle de La Fueva, que abre sus puertas con ganas de demostrar que la España vacía se puede llenar poco a poco

Carlos Espluga, delante del edificio principal del Camping.
Carlos Espluga, delante del edificio principal del Camping.
Laura Uranga

Carlos Espluga nació en Zaragoza y lleva en Alueza desde 2008. Alba Ponz Lueza es del pueblo, e hizo el camino contrario antes de añadir otro desplazamiento vital y unir fuerzas y existencia con Carlos. Tienen una hija, Zoe, y un hijo, Lizer, que a tenor de la alegría que exhiben al interactuar con sus padres y el entorno, están muy a gusto en este enclave prepirenaico. Alueza, sin ele (no confundir con el municipio monegrino, que sí empieza por ele) está a 15 minutos de Aínsa en dirección Campo, es una de las 26 localidades englobadas en el municipio de La Fueva (algo más de 600 habitantes entre todas), y en ella vive poquita gente durante todo el año: 11 habitantes en cuatro casas. Goza de unas vistas fabulosas, por cierto.

“Mi esposa bajó a estudiar a Zaragoza, nos conocimos y el resto es nuestra historia –ríe Carlos– que llegó al punto de tener que tomar la gran decisión, seguir allá juntos o probar aquí. Resolver la duda fue fácil, porque a ella le apetecía regresar y a mí me gustaba esto. Así que nos volvimos; conseguí una plaza en el Ayuntamiento de La Fueva como agente de empleo y desarrollo local, con un contrato de un año, y luego estuve cinco años en el Barceló Monasterio de Boltaña como jefe de compras. Los últimos siete los he pasado como responsable de márquetin en Bodegas Otto Bestué”.

Carlos es diplomado en relaciones laborales, y en la actualidad contempla su futuro próximo en el sector turístico, destino que comparte con Alba. “La idea de montar el camping viene de la primera vez que llegué de visita a Alueza; me paré ahí mismo –señala a la edificación principal de su negocio– y pensé que estas vistas eran un tesoro; enseguida me dieron ganas de hacer algo para darlas a conocer en otros sitios. El mundo del campismo nos gusta a mi pareja y a mí, hemos conocido muchos sitios con este criterio de viaje y siempre pensábamos en la posibilidad de adaptar algunas ideas que ya desarrollaban en esos lugares. Finalmente, nos decidimos; después de rehabilitar parte de la casa en la que vivimos, pensamos en la misma arquitecta para dar forma a la nueva idea, porque nos encanta su forma de trabajar. Ella nos dijo que nunca había hecho un camping, y tiene más de 70 años de edad; le apeteció el reto. Nosotros teníamos bastante claras algunas cosas, y estábamos dispuestos a escuchar sus sugerencias, claro;le fuimos dando ideas que nos gustaban, y pensamos desde el principio en algo pequeño, adecuado al tamaño del pueblo. Ahí empezó a tomar forma el Eco Camping Rural Valle de La Fueva”.

Alba Ponz, en el jardín de Casa Lueza, con sus hijos Lizer y Zoe.
Alba Ponz, en el jardín de Casa Lueza, con sus hijos Lizer y Zoe.
Laura Uranga

Una de esas cosas claras para la pareja propietaria era la apuesta por la sostenibilidad, y no precisamente con la boca pequeña. “La bioconstrucción era y es un valor fundamental para nosotros, queríamos hacer algo sostenible de verdad. El edificio principal con la recepción y la cafetería es de inspiración ‘passivhaus’, con aislamientos especiales. La forma también es inusual, sobre todo por las aguas de la techumbre, y hay una mínima instalación de placas solares para no ser invasivos; se generan 10 kilovatios”.

Carlos recalca este dato para no caer en contradicciones, puesto que se ha dejado sentir su voz en las protestas en el valle de la Fueva por el macroproyecto de paneles solares que lo atravesará ‘en un pantano de cristal y chapa’ (descripción de los colectivos opositores a la obra) si sigue adelante. Serían tres parques ocupando una franja continua de hasta 400 hectáreas, aunque el impacto final se quedaría teóricamente en 180. La aprobación del Plan General de Ordenación Urbana de La Fueva paró el proyecto en junio, ya que en principio no podrán adjudicarse licencias durante un máximo de dos años. “No estamos en contra de las renovables para el autoconsumo y el beneficio directo de los pueblos, pero sí nos oponemos al impacto que genera un proyecto de estas dimensiones, cuando además los beneficios de esa generación energética no se quedan en el valle”. La compensación económica a los ayuntamientos afectados (la Fueva y Palo) no les compensa en este caso.

Beneficios con bioconstrucción

La eficiencia energética que permite la construcción sostenible es una maravilla. “En verano, con el edificio ya cerrado, no notabas calor con 35 grados fuera, y en invierno se estará muy a gusto. Quienes nos han visitado ya para conocer el espacio coinciden en estas sensaciones”.

El aforo del Camping contempla un total de 35 parcelas, por lo que la estimación del aforo anda en torno a las 150 personas. Cuenta con piscina al aire libre (lógicamente, no estará disponible hasta la llegada de los primeros calores) más barbacoa y espacios ajardinados. “Queríamos parcelas grandes, de más de 100 metros cuadrados, para que la gente esté a sus anchas aquí; en cuanto a los clientes, esperamos bastante público extranjero, vista la experiencia en otros puntos de la zona, pero obviamente estamos abiertos a todo el mundo”.

Un punto de encuentro para iniciativas de aventura y deporte

Carlos apunta a las sinergias con otros emprendedores como base de desarrollo en la zona. “Al final, con el tema de la Zona Zero y su desarrollo como proyecto modélico de promoción deportiva y aproximación sostenible al progreso turístico, el crecimiento de la zona está siendo muy interesante; salvando las distancias, es como el turismo de nieve, pero desestacionalizado, porque las bicis ruedan el año entero, incluso en condiciones meteorológicas duras. También hemos ido hablando con varias empresas de aventura locales para unir fuerzas en determinadas ideas, y apoyarnos todos en la apuesta por estar aquí y ganarnos la vida en esta tierra; estando tan cerca de Aínsa como de Campo recogemos tanto el turismo cultural como el de bicis y también el de aguas bravas; el Parque Nacional de Monte Perdido, además, tampoco cae muy lejos”.

La financiación es el gran reto de un proyecto como el de Alba y Carlos, aunque también haya que salvar otras trabas administrativas. “Solicitamos en su momento una ayuda el Cedesor, que canaliza fondos Leader, y conseguimos una ayuda del 25% de la inversión elegible; es un apoyo que ha sido clave en la inversión inicial, pero el resto se ha financiado con préstamos bancarios; ahora nos toca consolidar la apuesta y ganar lo suficiente para solventar cuanto antes esos créditos. La Cámara de Comercio provincial nos ha apoyado en el plan económico, que es parte de su Programa de Apoyo Empresarial, y la conclusión es que con índices de ocupación en la media habitual de la zona, esta idea es viable”.

Alueza, desde luego, es pura quietud. Hay otra pareja joven en el pueblo, y el resto de los pobladores son más veteranos. “La vivienda más grande del pueblo es la que ocupamos nosotros; mi suegra se apellida Lueza, y ese apellido da nombre a la casa de turismo rural con tres apartamentos que llevamos en el pueblo junto a mis suegros. Es una casa fuerte, típica del Alto Aragón, con historia documentada desde el siglo XV”.

Desde el jardín de los apartamentos se divisa buena parte del Valle de La Fueva, una estampa impagable. Casa Lueza tiene tres viviendas independientes y consecutivas, una de ellas adaptada para minusválidos, y comparten el coqueto jardín rematado con árboles, valla de madera y grandes mesas ideales para tomar algo en familia cuando el tiempo acompaña. Es perfecto para rodar un anuncio de productos de kilómetro cero, un videoclip o una peli;¡localización fijada, gentes del audiovisual!

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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