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aragón es extraordinario

La Tribu Rural quiere acuñar el lema ‘ni tan mal en el Jiloca’

El impulso de vecinos de Báguena y Burbáguena, con al apoyo entusiasta de sus respectivos alcaldes, ha hecho que pequeños detalles del día a día en ambos pueblos mejoren sensiblemente en este otoño de 2021

La media mañana de un día otoñal pilla a tres padres jóvenes reunidos en un local de Báguena, en el Jiloca, rodeados de libros. Sofía González es de Burbáguena; Pablo Guerrero, el anfitrión de la junta, está en su pueblo de residencia, y Laura Ruiz reside en Luco de Jiloca, pedanía de Calamocha que está muy cerquita de Burbáguena, el pueblo de la panadería Peribáñez y el escultor José Azul. Los tres son pivotes e impulsores (parte de ellos) de la Tribu Rural, un colectivo que tiene como objetivo mejorar en todas las vertientes posibles la vida cotidiana de los vecinos.

"Yo soy neorural –dice Pablo– igual que Laura; Sofía es de Burbáguena". "Me fui a los 17 años a estudiar Psicología a Valencia –apunta la burbaguenera– porque entonces había pocas opciones aquí; luego me fui a vivir a Zaragoza, conocí a mi pareja, que es profesor de secundaria, y tenemos una niñica de tres años. En 2020 decidimos venirnos a vivir al pueblo; había guardería, lo que nos pareció maravilloso, y nos planteamos probar un año aquí los tres, a ver si nos hacíamos a la vida en el pueblo; yo ejerzo de psicóloga. La experiencia ha sido muy buena, y la niña entraba ya este año en el colegio de referencia, que es del de Báguena. Al llegar aquí nos encontramos con la dificultad grande para conciliar la vida laboral y escolarización de los pequeños".

Pablo, maestro de formación y opositor, toma el relevo en la oralidad. "Aquí pasa como en todas partes, las inercias van hacia la centralización de los servicios en las cabeceras comarcales, sobre todo los educativos. De esta parte de la comarca, la de Báguena es la última escuela rural que queda abierta; todo se orienta a Calamocha. La nuestra es un CRA con El Poyo del Cid, que está a 25 kilómetros, pero en origen formaba colegio con Burbáguena, Barrachina, Cutanda y alguna más. En los 90, la dinámica era cerrar escuelas, y eso ha contribuido a que muchos pueblos se diluyeran. La conciliación se reconoce como una necesidad, pero no hay mecanismos reales para desarrollarla. La solución que se ofrece es optar por una escuela de hechuras urbanas, en este caso la de Calamocha".

Pablo tiene una hija en sexto de primaria, que el año que viene ya se escolarizará fuera de Báguena. Ari, el hijo de Laura, tiene cinco años y va al cole de Báguena desde primero de infantil, hace dos cursos. "Nos pusimos en contacto con Sofía y Silvia Benedí –explica Laura– que también es parte clave del proyecto; querían traer a sus niñas a Báguena, pero no podían conciliar y ahí decidimos intentar algo al respecto. Necesitamos que el colegio continúe, y para eso tienen que venir niños; ahora hay ocho y podría crecer con las herramientas adecuadas, pero sin ellas no sobrevivirá a medio plazo".

Así nace la Tribu Rural

"Al principio queríamos montar una asociación –apunta Sofía– para agilizar todos los esfuerzos y canalizar las posibles ayudas, pero ha sido complicado, ha habido muchas trabas al respecto. La comarca y los ayuntamientos llegan hasta donde pueden, y eso que en el caso de nuestros pueblos los equipos consistoriales han ayudado y mucho a este esfuerzo, pero conciliar supone tener estructura de servicios de conciliación a diario, no dos horas de ayuda en semana: se agradecen, pero no basta".

Uno de los problemas principales, que necesitaban de soluciones urgentes, era la falta de servicio de madrugadores en la escuela. Luego llegaron más metas. "Ahora lo tenemos todo en marcha –dice Sofía– porque pedimos una ayuda a ADRI para obtener fondos Leader y sacar adelante a la Tribu Rural, nuestra iniciativa, cuyo ámbito de asistencia incluye a mayores, pequeños y adultos en edades intermedias. Todos aportamos lo que podemos. Se hizo un proyecto detallado para generar los servicios faltantes y llegar a todas las capas de la sociedad; el germen es la escuela, pero queremos más".

Juntarse dos pueblos fue clave en el empeño. "Hablamos con los alcaldes de Báguena y Burbáguena, que se mostraron entusiasmados con la idea y prestos para unir esfuerzos. Los niños mayores de ambos sitios –explica Pablo– se reparten entre esta escuela de Báguena y la de Calamocha, y los padres de aquí con niños pequeños los llevan a la guardería de Burbáguena; hay reparto de fuerzas, equilibrio. Las ayudas lo hacen realizable, pero si estos esfuerzos llevan a un pequeño crecimiento de población el proyecto será sostenible, porque si más gente ve el potencial de nuestros pueblos para llevar una vida agradable y sin privaciones de servicios básicos, se animará a probar, tengan o no raíces aquí. El futuro es ahora".

Aprender inglés, mover la mente, poner la mesa... y jugar

Sofía y Laura se unen en el servicio de madrugadores para atender a los peques cada mañana, de 8.00 a 9.00. "Luego Laura apoya una hora diaria a la guardería de Burbáguena en la salida al recreo, y les imparte lecciones de inglés y música. Al mediodía ayudamos a que los niños puedan quedarse a comer en el colegio, con lo que traen en sus tápers; no es un comedor escolar, sino una zona para reponer fuerzas. Ayudamos con los microondas a los más pequeños, y los mayores se ofrecen a poner la mesa, quitarla y mantenerla limpia después de almorzar. Los niños están contentos, cuando alguno no se puede quedar se enfada. Además, tienen un rato de juegos después, y salimos a pasear un rato si hace bueno".

De 15.00 a 16.00 hay extraescolares con participación de parte de la Tribu, el apoyo de la Comarca del Jiloca y de la Escuela de Música de Calamocha. "Yo les doy inglés –apunta Laura– y las extiendo a adultos principiantes por las tardes, más un nivel intermedio con gente que quiere soltarse un poco más en la conversación, hago juegos como parte de la pedagogía para fijar más los conocimientos. No competimos con los servicios que ofrece la Comarca, por ejemplo, sino que los complementamos. Ellos también son Tribu".

Sofía da dos días un taller de adultos llamado Mueve Tu Mente en Burbáguena y otros dos en Báguena. "Llevamos poco tiempo, apenas un mes, pero la gente está a gusto. Hacemos de todo: relajación, autoestima, ejercicios de memoria, de atención, comprensión lectora, ortografía… está abierto a sugerencias de los propios usuarios".

La Tribu también ha diseñado un servicio de asistencia domiciliaria en estos dos pueblos. "Está destinado a las personas mayores que no puedan salir con facilidad a la calle y necesiten apoyo para recados, por ejemplo, desde llamar a un técnico para que se arregle un electrodoméstico a revisar una carta confusa de alguna empresa u organismo público, acompañarles a visitas médicas… de todo, incluso charlar, además de fomentar su participación en los procesos para no hacerlos dependientes de mi ayuda. Además, te enseñan mucho de la vida en cada conversación, siempre aprendes".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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