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Ruta desde Aniñón por la Sierra de la Virgen descubriendo la comarca Comunidad de Calatayud

Con un trayecto en pista y senda de 20,5 kilómetros, el camino parte desde la localidad bilbilitana encontrando ríos, pinares y ruinas religiosas de hace dos siglos.

Vista de Aniñón.
Vista de Aniñón.
Ángel Lassa

La comarca de la Comunidad de Calatayud cuenta con más de 500 kilómetros señalizados y balizados para practicar senderismo o BTT. Uno de sus platos fuertes es la ruta circular que se hace en torno a la Sierra de la Virgen, una cordillera situada en el Sistema Ibérico de Zaragoza cuya cima más elevada es el Pico Cabrera (1.433 metros). Con 20,5 kilómetros de longitud desde la localidad de 684 habitantes de Aniñón, la travesía transcurre tanto por pistas como por sendero, por lo que su dificultad queda expuesta a si se tiene el suficiente fondo para caminar tantos kilómetros.

No obstante, como hay varios tramos con pistas llanas de ganado, el camino está habilitado para circular en coche hasta el inicio de la ruta circular, ahorrando los correspondientes 3,7 kilómetros de ida y 3,7 kilómetros de vuelta. En el caso de realizar los 20,5 kilómetros, el tiempo calculado será de unas cinco horas, alcanzando la cota máxima de la ruta en los 1.072 metros de altura con 455 metros de desnivel.

Iglesia de Nuestra Señora del Castillo.
Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, en Aniñón.
Ángel Lassa

Las trochas y senderos están en todo momento flanqueados por la vegetación común de Aragón, ya sea la carrasca, los almendros o los olivos, si bien conforme se avance se entrará en un denso bosque de pinos que parece comprimir la luz del día, dando la sensación de que se para el tiempo. Más allá de los viñedos típicos de las bodegas de Calatayud, la zona de Aniñón también destaca por la producción de la cereza, llegando a ser exportada a clientes de renombre como la compañía de bombones Ferrero Rocher.

Tradición mudéjar en Aniñón

A un cuarto de hora en coche de Calatayud, el municipio de Aniñón es el punto inicial de esta ruta por la provincia de Zaragoza. Su emblema turístico es la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001. Se trata de una edificación gótico-mudéjar con diversas renovaciones desde el siglo XIV al XVI, donde destacan los detalles geométricos en la cerámica de la fachada, así como la torre que la escolta.

Se sale del pueblo por la ermita de San Ramón, una de las varias que abundan en la localidad, con el objetivo de comenzar a andar los primeros 3,7 kilómetros por pistas que dan acceso a la entrada de la ruta circular, a la cual se llegará en los primeros 50 minutos de expedición. Estos kilómetros son los que se podían transitar en coche si se busca una andada más liviana. Esta ermita es una de las más importantes de la localidad así como una protagonista principal en Semana Santa, pues la procesión del Viernes Santo se dirige hacia ella por la tarde para ver a la Virgen de la Soledad.

 

Sierra de la Virgen nevada.
Sierra de la Virgen nevada.
Ángel Lassa

El Sistema Ibérico es el perfecto anfiteatro para albergar este recorrido. La baliza blanca y amarilla marca el status de Pequeño Recorrido (PR), una senda donde fluyen a pocos metros los ríos Aranda y Ribota, ambos afluentes del río Jalón. La sierra de la Virgen era rica en manganeso, por lo que en el siglo pasado se estableció como actividad laboral en la zona una mina para su extracción, si bien no perduró muchos años.

Una romería cada segundo sábado de mayo

A 872 metros de altura se llega a la Ermita del Niño Jesús, popularmente conocida como ‘El Jesús’, una construcción cuya romería es celebrada por los vecinos aniñoneros todos los segundos sábados de mayo, reuniéndose en la zona a modo de tradición.

Si se sube un poco más, ya cercando las dos horas de trayecto hasta los 960 metros de altura, se atraviesa el pantano del Niño Jesús, construido en 1952, divisando la llegada del agua que fluye desde los diversos barrancos del Sistema Ibérico, desembocando en el río Ribota.

Progresivamente, y tras seguir el camino del Arroyo del Fresno, se entra al pinar en detrimento de las carrascas y el romero que ya se quedan atrás, llegando a una de las señalizaciones clave del recorrido: el enlace S1 - Z1 que marca tres direcciones: La primera, de la que se proviene, es la que circula desde la localidad de Aniñón, la segunda, el GR-90.2, mientras que la tercera es un sendero local (colores blanco y verde). Las dos últimas son similares ya que ambas se unirán para terminar de rodear al Monasterio de ‘El Santo’ siguiendo el sendero local Z1, si bien el GR es un poco más extenso en longitud.

Ermita Niño Jesús.
Ermita del Niño Jesús.
Ángel Lassa

Continuando por las balizas del bosque con atención de no extraviarse, a las tres horas de emprender la marcha se arriba a una llanura a los pies del risco del Gato, donde a 200 metros se ven los restos del convento, el punto más alto de la ruta a 1.072 metros de altura. Apenas quedan unos muros empedrados de lo que fue el monasterio, el cual fue abandonado tras las desamortizaciones a la iglesia del siglo XIX.

Es en este punto donde se conectan el GR-90 y el sendero local, confluyendo en la vuelta hacia Aniñón. Durante el regreso se divisará de nuevo la primera señalización que marcaba el inicio de la ruta circular. La única diferencia es que a la ida se ha marchado por el camino de la derecha mientras que a la vuelta es el de la izquierda.

Finalmente, y con el cronómetro marcando las cinco horas de ruta, se vuelve al casco viejo de Aniñón, pudiendo disfrutar de las vistas a la ya mentada iglesia de Nuestra Señora del Castillo, premio final a la larga travesía plagada de vegetación frondosa, agua y vistas.

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