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Un recorrido en familia por el Puente Natural de la Fonseca y los ojos del Guadalope

Situado en el Maestrazgo, cercano a la pedanía de Castellote de Ladruñán, el camino sirve de inicio a una ruta apta para toda la familia donde se visita uno de los enclaves catalogados como Monumento Natural de Aragón.

Puente natural de La Fonseca
Puente natural de La Fonseca
Mariano J. Bes.

En su amplitud, la comarca turolense del Maestrazgo tiene incontables recodos que vale la pena visitar, tales como el Nacimiento del Río Pitarque o las Grutas de Cristal de Molinos. Sin embargo, también hay otras zonas de masías y barrios menos conocidos que albergan parajes de alto valor ecológico, como es el caso de la ruta hasta el Puente Natural de la Fonseca, cercano a las pedanías de Castellote de Ladruñán y, más concretamente, La Algecira, la cual cuenta con tan sólo cinco habitantes durante el año.

Con apenas nueve kilómetros y medio de travesía entre ida y vuelta, la ruta hasta el puente no entraña dificultad, por lo que es apta para realizar si se tienen niños que empiezan a experimentar a través de la naturaleza. Bordeando el embalse de Santolea se llega desde Castellote a Ladruñán, punto desde el que se avanza hasta un aparcamiento cercano a La Algecira para emprender el camino. Ya desde el inicio la baliza guía hacia un tramo del Gran Recorrido (GR) 8, el cual atraviesa gran parte de la provincia desde los puertos de Beceite hasta Villel, en el sur.

Cabras montesas en una de las presas del río.
Cabras montesas en una de las presas del río.
Mariano J. Bes

Paralelos al cauce del río Guadalope, el cual se deja a la izquierda, se atraviesa una zona de pinares hasta una cabaña forestal para subir progresivamente unos metros de altura e ir divisando otro tipo de vegetación como los chopos y los sauces. Para los más temerosos de las alturas, la cota máxima que se alcanzará en toda la travesía no será muy elevada, hasta los 683 metros, sin embargo, si se agudiza la vista es probable divisar diversos tipos de águilas y halcones oteando desde las alturas, así como la aparición de cabras montesas deslizándose entre las rocas.

Una central hidroeléctrica y una fábrica de mantas, restos industriales

Si se sigue caminando, el camino deparará en una central hidroeléctrica centenaria, a la vera de una cascada donde el río está represado por un azud que suministra agua a la central desde una acequia. La proximidad del río hizo de la hidroelectricidad y el transporte de materiales un motor económico muy potente de Ladruñán, llegando incluso a tener domiciliadas importantes infraestructuras para la época como eran las centrales de Fontseca y Cantalear, además de una fábrica textil que manufacturaba mantas. La producción en la zona estuvo en boga durante todo el siglo XX, experimentado varias concesiones durante su historia a la par que sucesos violentos como el acaecido el 26 de agosto de 1946, cuando los maquis promovieron un atentado en ambas centrales tras introducir explosivos en la maquinaria, dañándose severamente.

Masía El Latonar.
Masía El Latonar.
Mariano J. Bes 

Respecto a la fábrica de mantas, cuyos restos también son presentados por un panel informativo durante la ruta, su apogeo se calcula que fue entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, conservando escritos que atestiguan el cambio de establecimiento en 1918 a la extinta localidad de Santolea, aprovechando la primitiva vía fluvial de comunicación para mover diversos materiales.

En el caso de querer complementar el recorrido hasta el puente natural, puede tomarse un pequeño desvío hasta llegar a un conjunto de masías deshabitadas, restos de lo que en su día fue El Latonar, muy cerca de la cuenca del río y de alguna catarata natural.

Paraje del Puente Natural de la Fonseca.
Paraje del Puente Natural de la Fonseca.
Mariano J. Bes.

Puente Natural de la Fonseca, Monumento Natural de Aragón

Siguiendo la ruta, rápidamente se llegará al buque insignia de la expedición: el Puente Natural de la Fonseca. En primer lugar, se arriba al mirador del puente, obteniendo unas vistas espectaculares de la cascada de agua que brota desde la acequia. Ya descendiendo hasta las oquedades naturales se deja a la izquierda al río Guadalope, el cual se escabulle por dentro de la montaña y sale más adelante, dando la sensación de que su caudal se para y desaparece durante unos momentos, tal y como se decía del Guadiana, compartiendo algo más que las letras iniciales. El río reaparece cruzándose por encima, por la roca, aunque el acceso para visualizarlo es bastante escarpado por lo que no se puede observar. El sendero prosigue su curso cruzando por el puente natural, pasando al otro lado del río, si bien este será el sitio de punto y final de la ruta antes de regresar por donde se ha venido.

Este puente fue catalogado Monumento Natural de Aragón en 2006, lo que le otorga un atractivo más para visitar si se está en esta zona de Teruel. Por el momento, al selecto grupo de Monumentos Naturales de la comunidad autónoma pertenecen otros cinco enclaves: Glaciares Pirenaicos, Grutas de Cristal de Molinos, Nacimiento del Río Pitarque, Órganos de Montoro y los Mallos de Riglos. 

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