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aragón es extraordinario

De Robres se sale, y también se vuelve para quedarse

La esteticista y masajista Laura Moreu lleva año y medio reinstalada en el pueblo de su infancia

Laura Moreu aplica una radiofrecuencia en su local de Robres
Laura Moreu aplica una radiofrecuencia en su local de Robres
Laura Uranga

Laura Moreu nació en Huesca y vivió en Robres hasta que se fui estudiar a Zaragoza. "Mi pareja y yo vivíamos allá, pero cuando llegó la pandemia y nos iban a confinar decidimos probar en Robres. Todo un cambio, que ha salido bien; llevo aquí desde marzo de 2020 y mi pareja llegó cuando levantaron el confinamiento estricto, dos meses y medio después. Estuve trabajando en Huesca un tiempo y ahora he abierto mi negocio de estética; llevo apenas dos meses, soy autónoma desde julio".

Laura efectúa todo tipo de tratamientos de estética. "Cubro los requerimientos básicos, desde depilación a maquillaje, pero también ofrezco masaje ayurvédico y tibetano, y tratamientos faciales de la mano de la casa Massada, especializada en alta cosmética natural. Ofrezco un tratamiento que va más allá de lo habitual; también trabajo la respiración, con la idea de hallar un equilibrio entre mente y cuerpo".

El primer verano de trabajo de Laura en Robres ha ido muy bien. "Julio y agosto han sido intensivos; ahora paro unos días para volver con todas las ganas. He empezado con la oferta de estética más habitual, para que me vayan conociendo, pero la verdad es que la clientela está encantada y el balance que hago es muy positivo".

Un ejemplo de lo que ofrece Laura Moreu es el tratamiento con radiofrecuencia. "Por explicarlo con sencillez, esta técnica genera un calor interno que permite que el producto que aplicas sobre la piel entre mejor; se genera más colágeno y ácido hialurónico y, por consiguiente, se combate con eficacia la flaccidez y el envejecimiento facial. Ayuda con las contracturas, y tiene propiedades reafirmantes".

Laura cree en el agradecimiento público hacia quienes le prepararon laboralmente. "He hecho cursos en varios sitios, desde yoga en la escuela de Conchita Morera hasta estética en Barcelona, pero mi aprendizaje más intenso y completo ha sido mi lugar de trabajo durante 16 años, Punto Vital Zaragoza. Quiero agradecer sus enseñanzas a todos en la empresa, desde mi jefe Abel Gago a mis compañeras, que también fueron docentes conmigo, ya que me enseñaron mucho de lo que sé hoy".

La terapeuta y esteticista ha empezado a atender clientela en casa, pero el emplazamiento es provisional. "Mi idea es hacerme un centro más amplio en Robres, con sala de espera, y seguir dando la misma atención especializadas. Además, quiero seguir en formación de manera continua; ahora, en octubre, asistiré a nuevos cursos en la escuela de Massada para seguir aprendiendo todo lo posible con ellos. También quiero progresar en el yoga, para impartir clases cuando haya alcanzado el nivel suficiente".

Rogelio Capistrós, en la barra de su bar y asador La Plana
Rogelio Capistrós, en la barra de su bar y asador La Plana
Laura Uranga

El asador motero

Rogelio Capistrós es el dueño de La Plana, bar y asador motero entre su Robres natal y Alcubierre, visitado en su día por Forges y José María Íñigo, para orgullo del dueño. La vida nauta de Rogelio da para varias películas, pero el arraigo al terruño y a la propiedad en la que tiene su negocio son tan fuertes como esas ganas de aventura que siempre le han caracterizado. "Mi familia tenía animales aquí; pensé en seguir la tradición familiar y probé con ovejas, pero no tenía la tierra apropiada, lo mismo pasó con los novillos, fracasé con los conejos… y de ahí pasé a esto. Conté al principio con la ayuda de mi hermana y mi sobrina, y después de 21 años, no me he hecho rico, pero dar de comer me ha dado de comer. Aquí me quedaré al menos un par de años más antes de jubilarme, y algo más viajaré, seguro".

Dice Rogelio que la decoración de La Plana es una colección de pingos. Interesante colección, habría que añadir: fotos curiosas, postales y matrículas de la Ruta 66 y otros puntos de América, motos por doquier… y todo traído por él. "El recorrido que hice por Estados Unidos fue inolvidable, los crucé en tren con paradas en Houston, Nueva Orleans, El Paso y Los Ángeles. Luego Las Vegas, San Francisco, el Gran Cañón, Sacramento… fue increíble. En un segundo viaje pasé un tiempo en Los Ángeles, de ahí a Alaska, Hawaii, Japón, Filipinas, Indonesia, Tailandia y Brunei".

Rogelio llegó a tener un trazado de velocidad en la trasera de La Plana. "Lo hice para uso gratuito, para mis clientes, pero no lo podía mantener. Mis motos viejas las tengo aquí; la primera, hace 38 años, la estrené con un viaje a Venecia. Mis favoritas son una Ducati y la Gucci que me compré nueva en el 82, y que me costó más que el piso".

Los moteros zaragozanos son fieles; también llegan de otros puntos de la península, especialmente vascos y catalanes. "Antes venían más, es cierto, pero de Zaragoza suben todos los fines de semana a por su carne a la brasa. De octubre a mayo hay brasa todos los días, y en lose meses de calor, el fin de semana". Aunque los navegadores han eliminado el factor sorpresa, todo aquél que salga de Robres en dirección Alcubierre y esté atento verá a la izquierda una moto Ossa sacada de la chatarrería que sirve de logo tridimensional de la Plana. Rogelio, sus historias y la brasa esperan dentro.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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