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aragón es extraordinario

El sereno hechizo de Tarazona y su catedral

El próximo mes de abril se cumplen 10 años desde la reapertura del templo consagrado a Santa María de la Huerta, que aún espera nuevas restauraciones

No todos los días se puede visitar la catedral de Santa María de la Huerta de Tarazona con su deán presidente, don Ignacio Tomás, en el cargo desde hace algo más de un año. Si además se cuenta con Lola Zueco, técnica de gestión de patrimonio cultural en la Fundación Tarazona Monumental, miel sobre hojuelas. La guía de la Fundación María José Garcés completa la jugada en las alturas: todos los secretos del magno templo están potencialmente decodificados de antemano, pero la riqueza y variedad de la carga patrimonial presente deja huecos a la sorpresa, sea la primera visita o un devoto retorno. Tras décadas en obras, está a punto de cumplirse el décimo aniversario (será el próximo abril) de su reapertura al público; es la joya del rico y diverso bagaje monumental turiasonense.

Actualmente, por motivos de seguridad, la visita sigue un recorrido único. «Lo primero que se restauró fue el archivo y biblioteca –explica don Ignacio– y con la apertura, que fue una gran alegría, también llegó un efecto menos deseado; como ya estaba abierta, bajó la preocupación por completar las intervenciones necesarias. Hay quince capillas, y cinco de ellas están cerradas por completo. No obstante, sigue siendo una visita magnífica. La capilla de la Inmaculada, por ejemplo, es una maravilla, con un retablo impresionante y brocados muy originales. Eso sí, la catedral está inconclusa; las circunstancias que vivimos todos también han afectado a este reto».

Lola, no obstante, recalca que «los trabajos de restauración del Instituto Patrimonial Español y la empresa salmantina Uffizzi han sido impecables». Hay tantos lugares a los que mirar en el interior de la catedral que cuesta trabajo elegir ejemplos; un detalle insoslayable es el trabajo del escultor Pere de Corçan con los sepulcros de los obispos Pedro y Fernando Pérez Calvillo en la capilla de los Santos Prudencio, Lorenzo y Catalina.

«Tenemos –apunta Lola– un gran conjunto de alabastros policromados en los ventanales; la capilla de San Andrés está vinculada con la basílica romana de Sant’Andrea Della Valle, en el Corso Vittorio, junto a la Piazza Navona, y las pinturas de la pasión de San Andrés son las mismas de la basílica romana, aunque a una escala más pequeña. También destaca el estuco decorativo que imita al mármol». La talla original de la Virgen de la Huerta es otro elemento fundamental.

La recuperación del órgano también está ya planteada, y el claustro es uno de los más grandes de España; hay una parte restaurada, y se ha adjuntado una exposición temporal que resume todo el plan director de la restauración de la catedral desde 1997 y el cronograma completo de su historia. También hay una reproducción del cimborrio, en el que se mezclan personajes bíblicos con otros de la antigüedad como Ulises, Penélope, Nerón, Perseo, Medusa, Venus…

La alternativa Kiborion permite visitar la zona de la girola, con los arbotantes y contrafuertes; luego se sube por un estrecho tubo de chapa en escalera de caracol hasta el cimborrio, donde ya aparece el ladrillo mudéjar y se puede pisar sobre la nave central y las bóvedas; por último, se sube otro tramo hasta la terraza del cimborrio, con la torre-campanario ante los ojos y los tejados de Tarazona a los pies. La pandemia tiene varada esta experiencia, pero volverá.

De vivir en una plaza de toros a visitar dos antiguas mezquitas

El patrimonio urbano turiasonense parece no tener fin. En la Fundación Tarazona Monumental se halla la guía y las respuestas a todas las preguntas relativas a este bagaje. Además de todas las iglesias y ermitas, del Palacio Episcopal y muchos otros ítems de interés, el casco urbano de la ciudad exhibe un punto que llama la atención de todos los visitantes: la Plaza de Toros Vieja, a la que se accede a pie por varios puntos desde el exterior. Es actualmente un conjunto de 32 viviendas, que se completan con el bar S’Ha Feito (sí, como la jota, sin el De Nuei) y la Taberna del Herrerín, un espacio compartido, además del local de artesanía Arrendajo.

La construcción de la plaza de toros comenzó en abril de 1790 y se inauguró el día de San Atilano de 1792. Se le llamó Plaza Nueva, pero cuando en 1870 se estrenó otra plaza a las afueras de Tarazona pasó a llamarse Plaza de Toros Vieja. La restauración en 1998 abrió de nuevo las balconadas al interior de la plaza.

La huella árabe, especialmente la mudéjar, es omnipresente en la ciudad. La iglesia de San Miguel, en el barrio más alto, fue en su día mezquita, y en Tórtoles (otro barrio a las afueras) se encuentra la Mezquita del mismo nombre, cuya visita guiada se organiza también desde la Fundación. Declarada desde el año 2002 como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, es tan modesta como interesante, con el mihrab y el mimbar recuperados. Tras la conversión forzosa de los musulmanes que se quedaron tras la expulsión del sigloXVI, la mezquita se convirtió en la iglesia de la Anunciación de la Virgen. Tras erigirse otra iglesia en Tórtoles, quedó en desuso y en 1980, el Centro de Estudios Turiasonenses, dio la alarma sobre la situación del edificio, consolidado finalmente en 2016. Destaca su bello alfarje con textos del Corán.

Paco Martínez Soria y el marchamo turiasonense de un artista único

Muy cerca de la plaza de la Seo y del tramo más populoso del Queiles en el casco urbano, con el restaurante Saboya en la otra orilla, está la calle Don Francisco Martínez Soria, dedicada al que quizá sea el actor español más popular de siempre; turiasonense de pro, su ciudad natal ha rendido homenaje tantas veces al gran Paco –lo sigue haciendo, también desde el Festival de Cine de Comedia– que en su caso sí se puede decir que ha sido profeta en su tierra, amén de hacerse acreedor de todo tipo de epítetos y apodos, desde titán de la comedia a apóstol de la carcajada. Al principio de la calle, en una replaceta con bancos adornada de árboles, destaca la estatua que evoca la figura de Paco Martínez Soria, una obra de José Manuel Val Hernández realizada en 2002 para conmemorar el centenario del nacimiento del artista; debido a un acto vandálico, al Paco de la estatua le falta un brazo.

TARAZONA

Comarca. Tarazona y el Moncayo.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 86 kilómetros por la AP-68 y la N-122.

El Ayuntamiento. La hermosa Casa Consistorial se edificó junto a la muralla entre 1557 y 1563 en la Plaza Mayor o del Mercado, para cumplir la función de Lonja. Es edificio municipal desde mediados del XVII.

Vía Verde del Tarazonica. Este paseo de poco más de 20 kilómetros une a Tarazona con Tudela, pasa por el Monasterio Cisterciense de Tulebras y el Museo del Agua de Malón.

Titán Series. Esta iniciativa promueve la actividad física individual; tendrá lugar en marzo y la meta es completar semanalmente entrenamientos sencillos sin material de la forma más correcta posible.

El Cipotegato. Se celebra su salida cada 27 de agosto y es el momento más célebre de las fiestas de San Atilano. La elección del personaje es una cuestión de gran honor; a las 12 del mediodía sale desde la puerta del Ayuntamiento de la ciudad y recibe una lluvia de tomates.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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