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aragón es extraordinario

Albalate del Arzobispo, historia en cascada

El guía turístico local Alfredo Martínez Tirao ofrece una visión completa y apasionada del bagaje patrimonial local, cuyo valor se multiplica con sus relatos

Pasión por su trabajo, conocimiento y cariño a la tierra que pisa y muestra, la que le vio nacer. Todo eso atesora Alfredo Martínez Tirao, historiador local, arqueólogo y guía turístico de Albalate del Arzobispo. "No es por nada, pero si algo nos sobra en este pueblo, es patrimonio histórico y arquitectónico. Lo principal, sin duda, es el castillo que corona la población; ahí destaca la capilla gótica, que incluye elementos mudéjares como el suelo y la torreta; sus arcos apuntados, la heráldica de los arzobispos de Zaragoza, las impresionantes vistas desde arriba… hay muchos motivos para visitar ese conjunto. Además, encierra muchos misterios abiertos; por ejemplo, la aparición de unas caras en la piedra junto a dos escudos, de factura medieval; no se sabe qué significan. Tiene un aljibe impresionante, bien restaurado; todo el castillo estaba orientado a que el agua de lluvia cayese aquí".

Alfredo señala una torre islámica en el castillo y revela que fue en su día la morada de Alfonso Zapater Cerdán ‘El Molinero’, padre del periodista de HERALDO y escritor Alfonso Zapater Gil. "No sé si sabes que Alfonso Zapater padre fue jotero; de hecho, el monumento a la jota de Albalate del Arzobispo es el primero dedicado a esta disciplina que se erigió en la comunidad autónoma aragonesa. Cuando Alfonso Zapater Cerdán fue nombrado hijo adoptivo de la localidad, su propio vástago contactó con el escultor de Larués Ángel Orensanz; tras una recogida popular de donaciones para la obra y las subvenciones del Gobierno Civil y Diputación Provincial de Teruel, el monumento se inauguró en la Plaza Nueva, en el lugar de la antigua fuente, el 17 de mayo de 1970".

"La torre de la iglesia parroquial –continúa Alfredo– es otra maravilla, una joya mudéjar; gracias a la investigadora de Albalate, Beatriz Serrano, supimos hace poco que tiene una campana gótica tiroteada en la guerra civil. También se hacen recorridos callejeros para conocer mejor detalles históricos de Albalate; hay capillitas en las fachadas, y en la trasera de la iglesia destaca una con elementos crípticos de la pasión. Allí aparecen el gallo, por el que cantó tres veces tras las negaciones de San Pedro, y la columna la de los azotes a Jesucristo, una bolsita que representa a las 30 monedas de plata de Judas, la espada con la oreja cortada por San Pedro y curada por Jesús al siervo Malco, los tres puntos como los dados con los que los romanos se jugaron la ropa de Cristo, el guante de Caifás, los tres clavos de la crucifixión, las tenazas de los clavos, el velo de la Verónica… llama mucho la atención".

Pinturas rupestres

Alfredo no quiere olvidar el patrimonio natural enclavado en el Parque Cultural del Río Martín. "Río arriba se estrecha el terreno, en una zona que siempre ha sido de caza y santuario, con referencias desde 4.000 años antes de Cristo. Las pinturas rupestres halladas ahí y estudiadas e su día por don Antonio Beltrán son muy esquemáticas, de corte levantino, y también hay grabados medievales; subiendo un poco más está el Santuario de la Virgen de Arcos, donde se sube en romería. Por la zona pasa una ruta senderista: la de los Estrechos Chaparros".

Vídeo de Albalate del Arzobispo en 'Aragón es extraordinario'

Las bodegas arzobispales, el alabastro y la bomba alemana

Las bodegas arzobispales, situadas bajo la plaza de la iglesia de la Asunción, son el actual motivo de entusiasmo entre los historiadores e investigadores locales, un ánimo contagioso que se ha extendido hasta entornos universitarios. "En los archivos diocesanos de Zaragoza –explica Alfredo– se hablaba de unos grandes bodegas bajo la plaza, donde se almacenaba el trigo, el vino y el aceite. Se encontraron y desde entonces se trabaja en su recuperación; también fue fábrica de hielo y refugio de bombardeos en la guerra. Tiene unas escaleras labradas en roca; ahora se entra por un edificio con portal, llama mucho la atención a los visitantes. En unos documentos del siglo XVI hallados recientemente se puede leer la descripción de dos alarifes zaragozanos que visitaron Albalate y describen las bodegas a la perfección; se cree que son del siglo XIII".

El hallazgo fue una bomba documental;eso sí, hace tres años se encontró una bomba literal en el pueblo. "Durante unas excavaciones para revisión de desagües, los operarios del Ayuntamiento se toparon con algo metálico; un vecino, Jesús, les dijo que en esa zona había caído una bomba, y que no había explotado. Ante la elevada posibilidad de que se tratase de un explosivo, se llamó a la Guardia Civil; vinieron los Tedax, la sacaron y la hicieron explotar. Se tenía constancia de un bombardeo intenso en la contraofensiva franquista que llegó hasta el Mediterráneo; primero cayeron las bombas italianas, seguidas de las alemanas de la Luftwaffe. Hubo muchos muertos… pero ésta no explotó; se conserva en los almacenes municipales.

El alabastro es otro elemento consustancial a Albalate. Desde el año 2003 existe el Centro para el Desarrollo del Alabastro de Albalate, y se realizan las Jornadas del Alabastro en Aragón.

Restauración variada y una oferta pastelera que quita las penas

A la hora de mimar el paladar, Albalate también cuenta con una oferta variada y copiosa. En materia de restaurantes se cuenta con el Agustín (junto al río: tiene brasa, y también platos de altos vuelos), y el Avenida, con una cocina más arriesgada y cosmopolita. También hay varios bares de tapas muy interesantes, como el Olivo, el Santi y el Kiosko.

En repostería hay varias alternativas magníficas, que bordan dulces clásicos locales como el brazo de gitano con almendra o la farinosa de crema y manzana; San Valentín, Balaguer y Las Losas son los nombres a seguir. Olga Balaguer, por ejemplo, trabaja dos pasteles muy personales: las ‘juanitas’ con crema tostada y la ‘orejica’ de crema y yema emborrachada con almíbar y untada en coco.

ALBALATE DEL ARZOBISPO

Comarca. Bajo Martín.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 135 kilómetros por la N-420 por la N-420, la A-1416 y la A-223.

Plaza de toros centenaria. El coso taurino local data de 1921, por lo que este año celebra su primer siglo de existencia.

Tradición aceitera. En el pueblo hay varias almazaras; una de ellas data del siglo XV. También hay un molino harinero del siglo XIX que llevó en su día Alfonso Zapater Cerdán, ‘El Molinero’, quien fuera además destacado bailador de jota; el molino aún tiene la maquinaria dentro, y se está luchando por evitar su desaparición. Zapater, de hecho, aumentó el valor histórico y documental del molino al dejar una poesía de despedida en las paredes, en los años 60.

Las capillas y hornacinas en las fachadas. Están por todo el casco urbano local; las hay dedicadas a San Antón, San Bartolomé, San Francisco, San Miguel, San Ramón, San Roque, La Virgen del Pilar, La Virgen de Arcos, La Virgen del Tremedal...

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'. 

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