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Urdangarin y Ainhoa Armentia disfrutan de la playa donde se destapó el romance

Hacía dos meses que no se veía a la pareja junta lo que había disparado los rumores sobre una posible ruptura

Iñaki Urdangarin
Iñaki Urdangarin
Efe

Las playas de Bidart, en el sur de Francia, fueron el escenario en el que salió a la luz pública el romance entre Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina, y su por entonces compañera de trabajo, Ainhoa Armentia a principios de este año. Siete meses después, vuelven a disfrutar del mismo paraje, concretamente de la playa de Erretegia. Si la primera vez se les veía dando un romántico paseo a la orilla del mar en un soleado día de invierno, ahora han pasado la jornada de relax tomando el sol en la zona más apartada del arenal, evitando en todo momento cruzarse con otros bañistas.

Así lo relata la revista '¡Hola!' que publica las imágenes en las que el todavía yerno de rey Felipe VI toma el sol junto a su novia en una zona apartada de la arena, rodeada de rocas donde suele colocarse muy poca gente. La publicación relata que se les pudo ver conversando con semblante serio mientras gesticulaban. También tuvieron tiempo para pasear y darse un chapuzón.

Hacía dos meses que no se veía a la pareja junta públicamente, desde que la misma revista ofreciera las imágenes de Iñaki y de Ainhoa de paseo por los bosques de Álava, donde les gusta ir para hacer senderismo y estar en contacto con la naturaleza. La ausencia de apariciones desató numerosos rumores sobre una posible ruptura. Sin embargo, estas nuevas fotografías confirman que siguen juntos a pesar de las dificultades.

Y es que, las instantáneas de la pareja a principios de año supusieron un auténtico terremoto en la vida de ambos protagonistas y de sus familias y precipitaron la "interrupción" del matrimonio entre Iñaki y la infanta Cristina. Ainhoa también vivía por entonces con su marido y sus dos hijos aunque todas las informaciones apuntaban a que su matrimonio ya estaba roto. Con el tiempo, las aguas se calmaron y se podía ver cómo retomaban su día a día, acudiendo juntos a un centro deportivo o realizando escapadas al campo. Además, continuaron con las gestiones necesarias para aclarar la situación y poner punto final a sus respectivos matrimonios.

Iñaki viajó a Barcelona y a Ginebra para encontrarse con sus hijos y mantener las conversaciones pendientes con su mujer. Unos hijos que parecen haber aceptado el divorcio (todavía no culminado) de sus padres con naturalidad, a excepción de Irene, que, según la revista, sería a la que más le está costando asimilar la ruptura. El que se les haya visto mucho menos en los últimos meses puede responder precisamente a una estrategia pensada para intentar afectar lo menos posible a sus familias.

Y es que, en agosto del año pasado era Cristina de Borbón la que sonreía en las playas de Bidart junto a Iñaki y a sus hijos. Desde que se casaron en 1997, el País Vasco Francés siempre fue uno de sus destinos preferidos para el descanso estival. En todo momento se habló de que la infanta no quería separarse a pesar de que le fue imposible seguir sosteniendo su matrimonio. De hecho, en su última aparición pública en Barcelona junto a su hijo Pablo, seguía luciendo el anillo de casada.

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