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Tercer Milenio

La vida de las piedras

Geología y mala educación

Un alumno puede terminar su educación obligatoria con muy poca geología en su mochila. Ley tras ley, la Geología se va adelgazando en el currículo oficial.

Alumnos de Bachillerato haciendo trabajo de campo en el Geoparque Sobrarbe-Pirineos
Alumnos de Bachillerato haciendo trabajo de campo en el Geoparque Sobrarbe-Pirineos
Ánchel Belmonte Ribas

Habitamos un planeta maravilloso. Un planeta vivo sometido a cambios permanentes donde la corteza se crea y se destruye, las montañas se elevan y se arrasan, el clima cambia y se generan rocas y minerales que nos sirven para infinitos usos en nuestro día a día. Pero, ¿qué sabe un ciudadano medio de todo esto? ¿Qué se enseña en colegios e institutos? ¿La nueva ley educativa trata adecuadamente estas cuestiones tan importantes?

Mientras escribía estas líneas, un volcán terminaba de darlo todo en La Palma, avalanchas de nieve rugían en las laderas del Pirineo y numerosos ríos venidos arriba anegaban sus valles en el norte peninsular. La Tierra saca músculo y nos recuerda que es un planeta vivo en el que los procesos geológicos marcan el ritmo al que baila la sociedad. Inmensos volúmenes de rocas y minerales están siendo empleados ahora mismo en la elaboración de infraestructuras, viviendas o productos tecnológicos (piensen que solo un teléfono móvil precisa hasta 14 minerales distintos), por no hablar de los combustibles fósiles de los que sacamos una energía que pronto estará a precio de Chanel nº5.

Ante este panorama, uno podría pensar que siendo la geología algo tan importante y en aspectos tan variados, la enseñanza obligatoria proveerá a nuestros estudiantes de los conocimientos mínimos fundamentales para entender el funcionamiento del planeta en el que vivimos. Spoiler: ni de lejos. Ley tras ley, reforma tras reforma, la Geología se va adelgazando en el currículo oficial

El desequilibrio frente al resto de ciencias básicas (Física, Química, Matemáticas y Biología) es sorprendente. En el ámbito de las Ciencias Naturales, la Biología domina los temarios de un modo intelectualmente inexplicable. La LOMCE a punto estuvo de condenar a su extinción a la propia asignatura de Geología en 2º de Bachillerato. La LOMLOE empeora la situación. No corrige cuestiones graves como que en Primaria parte de los conocimientos estén fuera del Área de las Ciencias Naturales, condena la asignatura de Geología en Bachillerato a la marginalidad, no contempla una alfabetización en Ciencias de la Tierra completa y actual (les recomiendo consultar en la web el fenomenal trabajo 'Alfabetización en Ciencias de la Tierra' que lideró el añorado Emilio Pedrinaci), etc. 

El propio acceso a la profesión docente en Secundaria favorece una escasa presencia de geólogos en los claustros lo que, entre otras consecuencias, propicia que la poca geología que el currículo trae puede incluso no impartirse si el tiempo no permite tratar todo el temario. Un alumno puede terminar su educación obligatoria con muy poca geología en su mochila. Así, no solo es que difícilmente la elegirá como estudio universitario, sino que ni siquiera será capaz de algo tan necesario como entender el mundo bajo sus pies.

Y dado que los políticos son un reflejo, ético e intelectual, de la sociedad que les ha votado, una mejor educación geológica quizás nos ahorraría a todos oír a algunos proponer bombardear un cráter, lamentarse de que los ríos lleven agua al mar, negar el cambio climático o sorprenderse por que una riada arrase un campin situado en un cono de deyección. Pero eso ya es otra historia…

Ánchel Belmonte Ribas Geoparque Mundial de la Unesco Sobrarbe-Pirineos

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