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El 'no posado' veraniego de Ana Obregón

Dos revistas muestran a la actriz posando en traje de baño en Mallorca, pero ella lo desmiente.

Portadas de las revistas Hola y Semana
Portadas de las revistas Hola y Semana
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Un verano marcado por las 'no fiestas' tenía necesariamente que incluir el 'no posado' playero de Ana Obregón. Y ocurrió este miércoles, con la publicación en '¡Hola!' y en 'Semana' de unas fotografías en las que la actriz y presentadora aparece posando en traje de baño, pero en realidad (eso ha aclarado ella misma) no posa... Puede resultar difícil de entender, pero encaja perfectamente dentro de la contradictoria metafísica estival de la pandemia. Si los 'no sanfermines' se han caracterizado por cenas y juergas, un 'no posado' también se puede permitir el lujo de parecerse mucho a un posado, pero sin llegar a ser lo mismo, al menos para su protagonista.

"En una excepcional imagen, Ana posa en traje de baño junto al mar". Eso pregona la revista '¡Hola'! en su portada de este miércoles. Al lado, una imagen inequívoca de Obregón colocándose frente a la cámara con los brazos en alto para realzar su esbeltez, embutida en un escotado bañador blanco. Sin embargo, ella en páginas interiores lo desmiente. Asegura que este año no realizará su tradicional posado veraniego porque, tras la muerte de su hijo, ocurrida en mayo del año pasado, y la de su madre, fallecida hace apenas dos meses, ya solo le interesan los posados del alma... Que no se siente viva, que no tiene ilusión ni ganas de bañarse en el mar, y que las únicas fotos de ella en traje de baño se las ha hecho su amigo Ra (Raúl Castillo), que la visitó hace unos días en Mallorca y la animó a bajar a la playa.

Sin embargo, la fama tiene sus peajes. Y el número de este miércoles de la revista 'Semana' ofrecía en su portada otra vuelta de tuerca del 'no posado' de la Obregón, algo así como el 'posado pisado'. En él aparece la actriz con el mismo bañador blanco, pero desde otro ángulo. Concretamente, en el momento en que Raúl Castillo la estaba inmortalizando con su móvil en una cala de la Costa de los Pinos mallorquina. Todo apunta a que se trata de un 'robado' en toda regla, y que mientras Obregón mira a la cámara de su amigo, un paparazzi oculto en algún lugar cercano está captando la escena.

Pero lo importante es la actitud. Y la de Ana, en esas imágenes, parece alegre y relajada. Se la ve reír con ganas, divertirse... Un destello de felicidad en medio del infierno que confiesa estar viviendo desde que perdió a su único hijo, de solo 27 años, por culpa del cáncer. Dedicar su vida a la memoria de Aless, cuyo nombre lleva grabado en una gargantilla de brillantes de la que no se desprende, es su principal objetivo. No solo trabaja en la creación de una fundación sino que además se ha propuesto escribir un libro que incluya los tres capítulos del ensayo que Aless dejó inconcluso, una especie de diálogo interior redactado durante los largos periodos que permaneció ingresado.

Instalada en el chalet de Mallorca que su padre construyó hace 50 años, y dedicada al cuidado de su nonagenario progenitor que está perdiendo la memoria, Obregón le confiesa a '¡Hola!' que ha cambiado su apego a los 'trapos' por el amor a los libros y la frivolidad por la espiritualidad. Ahora se estudia a sí misma y cada mañana busca señales del más allá en el enigmático vuelo de las gaviotas.

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