Despliega el menú
Sociedad

Tercer Milenio

Aquí hay ciencia

Vacunas contra la covid: ¿inmunidad de grupo o efecto de grupo?

Toda lista de deseos arquetípica incluye las tres cosas que hay en la vida, según la canción: salud, dinero y amor. Pero las listas de 2021 añadieron una cuarta petición, insospechada tan solo un año antes: la inmunidad de rebaño, o de grupo, según los más empoderados.

Al avanzar las campañas de vacunación, comprobaremos si las vacunas contra la covid tienen ‘efecto de grupo’ y previenen el contagio.
Al avanzar las campañas de vacunación, comprobaremos si las vacunas contra la covid tienen ‘efecto de grupo’ y previenen el contagio.
Juan Carlos Cárdenas / EFE

¿De qué hablamos cuando hablamos de inmunidad de grupo o de rebaño? El concepto tiene más de 100 años y sigue siendo difuso. Puede referirse a la protección directa que la vacuna confiere a los que la reciben y solo a ellos: cuantos más sean, mayor será la inmunidad en la población. Pero también puede aludir al efecto indirecto que a las vacunas se les presupone: si impiden o dificultan la infección, algo parecido harán sobre el contagio. Si muchas personas están vacunadas, no solo ellas estarán protegidas: servirán de obstáculo para el virus y protegerán indirectamente a quienes no lo estén. Dificultan hasta a veces impedir las famosas cadenas de transmisión.

Este última es la acepción que suele usarse, pero: ¿hacen esto necesariamente las vacunas? La respuesta es que no. La del tétanos, por ejemplo, solo protege a quien la recibe. Si usted pisa un clavo, de poco le servirá que yo esté vacunado. Si hablamos de enfermedades contagiosas, la respuesta es también: depende. Las hay muy eficaces contra la enfermedad y no tanto contra el contagio.

¿Son de este tipo las de la covid? Antes, la historia del concepto.

Inmunidad de grupo, más de cien años de ambigüedad

Cuando en 1906 el estadístico inglés Major Greenwood le habló del concepto ‘inmunidad de rebaño’ al bacteriólogo Graham Wilson, no podía imaginar el vuelo que tomaría décadas después. Wilson lo fijó en un artículo publicado junto a su colega William Topley en 1923 y desde ahí planearía hasta nuestros días. Como cuenta el también estadístico Adam Kucharski en su libro ‘Las reglas del contagio’ (Capitán Swing), "los psicólogos ya habían empleado la expresión instinto de rebaño para describir a grupos que actuaban como un colectivo más que como individuos. En el mismo sentido, la inmunidad de rebaño significaba que la población en su conjunto podía bloquear el contagio, incluso aunque algún individuo siguiese siendo susceptible".

"El concepto tiene un aura especial", aseguró el epidemiólogo Paul Fine. Vaya si la tiene. El problema es que el término es confuso. Volviendo al ejemplo del tétanos: si la mayor parte de la población está vacunada hay una inmunidad de grupo, pero no hay ningún obstáculo añadido por el hecho de estarlo.

En el año 2000, los médicos de salud pública Jacob John y Reuben Samuel intentaron clarificar el término añadiendo otro. ‘Inmunidad de grupo’ sería simplemente la proporción de personas con inmunidad en una población, y contemplaría aquellas vacunadas o que hubieran pasado la infección. Para la protección indirecta propusieron hablar de ‘efecto colectivo (de grupo o rebaño)’, definiéndolo como "la reducción de infección o enfermedad en un grupo no inmunizado como consecuencia de la inmunización de una proporción de la población". Encabezaron su propuesta con esta frase: "Las palabras no son solo vehículos para transmitir ideas, sino también a sus conductores".

No tuvieron mucho éxito.

La ‘eficacia’ de las vacunas contra la covid

La eficacia de las vacunas puede medirse de muchas maneras. Tal como se diseñaron los ensayos clínicos en las de la covid, se refiere a su capacidad para evitar la enfermedad grave y los síntomas. Para lo primero, lo más importante y que se tiende a olvidar, las noticias son buenísimas: todas las aprobadas previenen por el momento y casi por completo las hospitalizaciones. Para lo segundo, los números oscilan: las de Pfizer y Moderna parecen más potentes que la de Astra Zeneca, aunque no se pueden comparar vacunas así como así. Por ejemplo, los ensayos de esta se hicieron en países donde están emergiendo variantes, algunas de las cuales disminuyen la eficacia global (aunque parece que podría seguir ofreciendo protección frente a la enfermedad grave).

Es decir, son buenas confiriendo ‘inmunidad de grupo’, pero ¿lo son también dando ‘efecto de grupo’?

Las vacunas podrían funcionar como un ascensor que siempre lleva al piso de abajo: si vas a desarrollar un cuadro grave, lo hacen leve; si iba a ser leve, lo llevan a asintomático. Pero con el virus dentro del ascensor

Que no haya síntomas no significa necesariamente que no haya infección (y posible contagio). Las vacunas podrían funcionar como un ascensor que siempre lleva al piso de abajo: si vas a desarrollar un cuadro grave, lo hacen leve; si iba a ser leve, lo llevan a asintomático. Pero con el virus dentro del ascensor.

Biológicamente, esto se explica a grandes rasgos por la distinción entre anticuerpos neutralizantes e inmunidad celular (los linfocitos T). Si hay suficientes de los primeros, se puede evitar que el virus entre en las células: se impide la enfermedad y el contagio. Si no hay suficientes pero hay inmunidad celular, el virus entra y se replica, pero los linfocitos T luchan contra él: se impide la gravedad y no necesariamente el contagio (aunque seguramente se pueda reducir, pues el tiempo y la carga viral tenderán a ser menores).

Entonces.

¿Previenen el contagio las vacunas contra la covid? ¿Tienen ‘efecto de grupo’? La respuesta corta es: muy probablemente sí, pero no al 100% y no sabemos cuánto.

La respuesta intermedia es que lo sabremos mejor cuando comprobemos cómo se comporta el virus en la vida real al avanzar las campañas de vacunación.

La respuesta larga es esta: con los datos que tenemos podemos aventurar especulaciones. Para ello podemos fijarnos, en lugar de en los síntomas, en el número de PCR positivas que evitaron las vacunas en los ensayos clínicos. Es decir, el número de veces que la vacuna impidió la entrada y replicación del virus. La única para que se realizaron PCR periódicas fue la de Astra Zeneca: en global disminuyó las PCR positivas entre un 50 y un 70%. De Pfizer no tenemos datos al respecto. De Moderna solo hay un resultado muy preliminar y parcial que situaría la cifra alrededor de un 90% pero solo en Estados Unidos, cuando aún no había variantes entre la población.

"Las personas vacunadas deben seguir las medidas de precaución igual que si no lo estuvieran"

En realidad esto son las cuentas de la vieja (o del viejo). Influyen muchos más factores, pero permiten llegar a un mensaje útil y de emergencia: nadie que haya sido vacunado puede saber a ciencia cierta si podrá contagiar el virus. O, como dice Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología: hasta que mucha más gente esté protegida, "las personas vacunadas deben seguir las medidas de precaución igual que si no lo estuvieran".

Es decir, a la inmunidad y posible efecto de grupo hay que añadirle voluntad de grupo.

Eso también tiene un aura especial.

-Ir al suplemento Tercer Milenio

Apúntate y recibe cada semana en tu correo la newsletter de Tercer Milenio

Etiquetas
Comentarios