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medio ambiente

La contaminación atmosférica en Zaragoza cae un 30 % de marzo a octubre

Los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en Zaragoza son un 30 % inferiores en los ocho meses que van de marzo a octubre de 2020 que en la media de los meses equivalentes en en el septenio 2013-2019.

Contaminación en Zaragoza
Contaminación en Zaragoza
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Los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en Zaragoza son un 30 % inferiores en los ocho meses que van de marzo a octubre de 2020 que en la media de los meses equivalentes en el septenio 2013-2019.

Así se recoge en el informe de Ecologistas en Acción 'Efectos de la crisis de la COVID-19 sobre la calidad del aire urbano en España', elaborado a partir de mediciones oficiales en 26 ciudades y que la organización ha hecho público este jueves.

El informe analiza los datos oficiales de dióxido de nitrógeno (NO2) recogidos en 129 estaciones de medición, repartidas entre las 26 principales ciudades del Estado español (todas las mayores de 150.000 habitantes con más de una estación, lo que incluye a Zaragoza), entre marzo y octubre de 2020 y de los diez años anteriores, aunque sólo el septenio 2013-2019 en el caso de la capital aragonesa por falta de los datos del trienio 2010-2012 en la web municipal.

Una carencia a la que añaden, por un fallo informático, otras lagunas puntuales y el desorden cronológico en el suministro de datos, lo que -reconoce la organización- dificulta su estudio y la comprensión para la ciudadanía que consulte la web.

En Zaragoza, los niveles de contaminación atmosférica cayeron un 40 % durante el primer estado de alarma respecto a los valores medios del citado septenio, descenso que se redujo al 28 % entre el 21 de junio y el 31 de agosto mientras que se ha mantenido en un 19 % entre septiembre y octubre.

Los niveles de NO2 registrados durante el primer estado de alarma son los más bajos para los meses de marzo, abril, mayo y junio de la última década en todas las ciudades analizadas y se mantienen muy por debajo del valor límite legal, incluso en las estaciones orientadas al tráfico donde se superan estos umbrales con frecuencia, explican los ecologistas en una nota de prensa.

Con el fin del primer estado de alarma y el inicio del verano se observan más diferencias entre ciudades, que Ecologistas en Acción atribuye a los distintos ritmos de vuelta a la actividad habitual según los sectores predominantes, aunque en conjunto fueron un 28 % inferiores a los de la década anterior.

La reducción total de la contaminación en septiembre y octubre es de media del 29 % respecto a la década anterior, frente a sólo el 19 % en Zaragoza y se observa una clara tendencia al alza en la mayoría de ciudades.

El dióxido de nitrógeno (NO2) es el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles (además de por las calderas industriales y domésticas), por lo que su evolución está directamente ligada a las emisiones de tráfico motorizado, la principal fuente en las ciudades y el principal factor que influye en la calidad del aire urbano, añaden los ecologistas.

La organización recuerda que el NO2, un gas irritante que agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones, provoca cada año en España alrededor de 6.000 muertes prematuras.

El informe concluye que la reducción drástica del tráfico a raíz de la crisis de la covid-19 ha provocado una mejora sin precedentes de la calidad del aire en las ciudades españolas, muy por debajo de los límites legales y las recomendaciones de la OMS, pero advierte de que estas mejoras pueden revertirse rápidamente con la vuelta a la actividad económica habitual de no adoptar medidas específicas para evitarlo.

Por ello insisten en que el final del periodo más agudo de la crisis no puede llevar a una vuelta a la normalidad en lo que a movilidad se refiere, y "mucho menos a un aumento del uso del vehículo motorizado privado en detrimento de formas de movilidad más sostenibles".

En opinión de los ecologistas, la "infundada" percepción del transporte público como un lugar no seguro se debe contrarrestar mediante el refuerzo de las líneas de autobús, metro y cercanías ferroviarias, procurando tasas de ocupación razonables y con una ley de financiación que asegure su viabilidad.

Para evitar la vuelta a patrones de movilidad insostenibles, Ecologistas en Acción propone que se consoliden buenas prácticas como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario, la administración electrónica o el escalonamiento de horarios laborales, potenciar la movilidad activa peatonal y ciclista y establecer el límite de velocidad urbana en 30 kilómetros por hora. 

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