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¿Por qué es tan importante la atención al detalle?

Cada día vemos cientos de imágenes en aplicaciones y redes sociales, y los datos de entrada son tantos y de tantas fuentes -y tan llamativas- que es muy difícil enfocar solo algo de manera específica.

Cada vez es más difícil poner el foco de atención en cualquier detalle
Cada vez es más difícil poner el foco de atención en cualquier detalle
Freepik

La atención al detalle es la capacidad que tenemos de percibir el detalle, dentro de grandes volúmenes de información, que permite procesar correctamente lo relevante para su posterior utilización.

Pero... pongámonos en situación

Cada vez es más difícil poner el foco de atención en cualquier detalle. El auge de los medios de comunicación y la generalización del uso de internet han revolucionado la gestión de la información: cada día vemos cientos de imágenes en aplicaciones y redes sociales y los datos de entrada son tantos y procedentes de tantas fuentes (y tan llamativas) que es muy difícil enfocar solo algo de manera específica.

El interés por lo que no es el mensaje principal se entrena en todo lo que hacemos, pero, si no se trabaja regularmente, lo perdemos, no solo en una consulta de información, sino en cualquier proceso comunicativo en el que nos veamos inmersos. Por ello, nuestro esfuerzo en el desempeño de una tarea puede ser infructuoso si hemos pasado por alto una aspecto, en apariencia nimio, pero que resultaba clave para el objetivo final. Lo vemos día tras día en lo que nuestros hijos e hijas llevan a cabo (omiten el cuándo, dónde, a quién, con qué...).

Debemos desarrollar la capacidad de prestar atención al detalle para lograr marcos de referencia de cara a una reflexión y acción, de lo contrario, resulta difícil tener presente y perfectamente definido lo que hemos de realizar.

Algunas pautas de conducta

Cuando se adquiere esta competencia, es una herramienta que nos ayuda a que lo complicado parezca sencillo y genera cultura del aprendizaje y de pensamiento. Podemos reforzarla mediante pequeñas pautas, como extraer aspectos importantes de una información amplia. Escuchar una narración, leer el fragmento de un libro o visionar una escena de una película y hacernos preguntas sobre pequeños detalles puede ser una buena práctica: de qué color era la prenda de un personaje, cuál era su nombre de pila…

Desprendernos de pequeñas distracciones como el uso excesivo del teléfono móvil, apagar la televisión mientras conversamos en familia y centrar nuestra atención en cuanto nos rodea debe ser una dinámica que incorporemos poco a poco en nuestro día a día. Debemos aplicar el enfoque al detalle a cualquier marco de la vida cotidiana, esto nos permitirá prestar atención plena en nuestras conversaciones, tareas, relaciones sociales, para, en suma, ser más eficientes y eficaces en todas nuestras actividades.

Programa de Escuela Activa de Fundación Piquer

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