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El profesor "rebelde" que no aboga por la memorización, sino por analizar a Rosalía

¿Se puede estudiar Lengua y Literatura con canciones de Rosalía, pancartas de manifestaciones, series de Netflix o las redes sociales? Así lo hace Cristian Olivé.

62nd Grammy Awards - Show - Los Angeles, California, U.S., January 26, 2020 - Rosalia performs. REUTERS/Mario Anzuoni [[[REUTERS VOCENTO]]] AWARDS-GRAMMYS/
Las canciones de Rosalía son uno de los recursos que utiliza este docente.
Mario Anzuoni

Dice Cristian Olivé que es un "profe rebelde" porque "se sumerge en la realidad de los jóvenes" para enseñarles lengua y literatura y, con recursos como canciones de Rosalía, pancartas de manifestaciones, series de Netflix o las redes sociales, "conectar con ellos y despertar su interés".

En una entrevista con motivo de la publicación de su libro 'Profes rebeldes' (Grijalbo), Olivé explica que quiere que sus alumnos "sientan" que le preocupan sus inquietudes y para ello intenta enseñarles lengua y literatura "desde su realidad" y a la vez que intenta "hacerles personas críticas".

El libro, dirigido a toda la comunidad educativa, recrea situaciones vividas en el aula en las que Olivé plantea retos a sus alumnos a partir de materiales que ellos mismos proponen, como videoclips de Youtube, series de TV o películas.

Como metodología de trabajo, deja atrás la escuela del pasado "porque está muy alejada de la realidad de los jóvenes", aunque imita "los éxitos del sistema tradicional", reconoce el profesor.

Los currículums y la pedagogía tradicionales "no tienen en cuenta que los contenidos están en todas partes y al alcance de todos" y que "más que conocerlos, lo relevante es saber interpretarlos y filtrarlos", describe el autor.

La educación y la sociedad "están en constante evolución y deben ir de la mano", por lo que "no debemos temer a la innovación pedagógica", afirma Olivé, que señala como "esencial" que los alumnos "encuentren sentido a lo que aprenden y lo valoren", algo que "no pasa ahora con las metodologías tradicionales".

Por ello, para que el sistema escolar camine en paralelo a la realidad de los jóvenes, "es muy necesaria" la innovación pedagógica, conviene el profesor, que imparte clases en le escuela concertada Joan Pelegrí de Barcelona.

En este sentido, el docente ve "muy necesario" ofrecer una educación competencial en primaria y secundaria y alerta sobre que el bachillerato "tenga que limitarse a ser memorístico para hacer frente a una selectividad y una universidad que también lo son".

Una educación memorística "no es útil para comprender y analizar, ni para la vida" y "acaba generando el rechazo de los alumnos hacia la materia", según el docente, que reclama "recursos y rebaja de ratios para ofrecer un aprendizaje más personalizado".

"Siempre he querido ser profesor de lengua y literatura", reconoce Olivé, que estudió Filología Catalana y junto a sus alumnos, como refleja el libro, establece comparaciones entre personajes de la literatura clásica y las redes sociales.

Ana Karenina, Dorian Gray e Instagram

Así, han llegado a conclusiones como que Ana Karenina "se sumerge en la literatura para calmar su ansia de encontrar vidas mejores a la suya", del mismo modo que en Instagram "nos gustan las vidas ajenas y las imágenes idílicas que desearíamos para nuestro entorno y por ello damos un 'like' en forma de corazón".

La obsesión por las apariencias de Dorian Gray "es lo mismo que ocurre cuando proyectamos una imagen irreal de nosotros mismos a través de las redes sociales", otra de las conclusiones a la que han llegado y que aparecen en el libro.

Cristian Olivé indica como dos de los errores del sistema educativo la evaluación numérica -"porque es muy limitada"- y la penalización del error -"porque no es el camino del aprendizaje"-.

Describe a los adolescentes de hoy como "los mismos de siempre, pero con una extensión nueva que es el teléfono móvil" cuya introducción en el aula "debe hacerse de una manera natural".

La escuela "no puede quedar al margen de la educación en el uso de la tecnología móvil" para "evitar riesgos y conflictos" ya que no educar en su uso "implica aumentar los problemas derivados de una mala gestión", afirma.

"Busco crear un clima de confianza y sinceridad, miro a mis alumnos a los ojos, les pido disculpas si me equivoco y facilito que ellos sientan que me lo pueden explicar todo. Intento que mi clase sea la clase de las sonrisas" porque el miedo "es un freno para el aprendizaje", defiende.

El autor de 'Profes rebeldes' reconoce que al principio los alumnos reciben su metodología "muy sorprendidos, aunque después les gusta y se interesan por la materia".

"Una de las mis mayores satisfacciones es que me siento muy valorado por alumnos y familias, que agradecen mi trabajo y que sus hijos expliquen en casa lo que han trabajado en el instituto y cómo lo han hecho", añade el profesor.

Uno de los momentos más "emocionantes que he vivido como docente fue cuando una alumna me agradeció haberla ayudado a entenderse", rememora Olivé, para quien "no puede haber mayor recompensa porque esta es la finalidad de la educación".

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