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Greta, hermetismo sobre su agenda y críticas por su recibimiento en Lisboa

La activista sueca ha decretado silencio sobre su estancia de "algunos días" en la capital portuguesa.

La joven activista sueca Greta Thunberg pronuncia un discurso a su llegada al muelle de Santo Amaro en Lisboa (Portugal)
La joven activista sueca Greta Thunberg pronuncia un discurso a su llegada al muelle de Santo Amaro en Lisboa (Portugal)
MANUEL DE ALMEIDA/EFE

"La agenda de Greta en Lisboa acabó el martes por la mañana en el muelle. No habrá más informaciones". Es el mensaje que desliza este miércoles el equipo de la activista sueca, que ha decretado silencio sobre su estancia de "algunos días" en la capital portuguesa, donde afloran las críticas por su recibimiento.

Greta Thunberg, que dijo que estaba cansada a su llegada a Lisboa, dedicará los días que pase en Portugal a recuperarse de su travesía por el Atlántico en la más estricta intimidad, han dicho a Efe fuentes del entorno de la activista, que recalcan que no se dará más información sobre sus actividades.

Ni siquiera cuándo o cómo partirá hacia Madrid, donde participará el viernes, 6 de diciembre, en un manifestación contra la crisis climática. Desde su equipo indican que su agenda para estos días de descanso en Portugal es "privada" y no se contemplan encuentros públicos con activistas lusos.

Tampoco con políticos, con los que ya había rechazado reunirse en el Parlamento, que la había invitado, por presunta falta de tiempo, cuando aún se pensaba que emprendería camino a Madrid inmediatamente después de llegar al muelle lisboeta. La poca información que circula sobre su paso por la capital lusa es la que comparte la propia adolescente sueca, de 16 años, en sus redes sociales, como su paseo por el centro histórico de la ciudad en la tarde de este martes.

En la resaca de la llegada de Greta a Lisboa, el silencio se combina con las incipientes críticas que tachan de "circo" su bienvenida, en la que participaron unas 200 personas, entre ellas el alcalde de la ciudad, Fernando Medina, así como líderes de partidos ambientalistas y ecologistas, y que fue retransmitida en directo.

El más contundente en reprobar la situación ha sido el diputado del democristiano CDS-PP João Almeida, candidato a la presidencia del partido, que ha lamentado que "muchos políticos" hayan "cedido" a participar en un "triste espectáculo". "El circo montado alrededor de Greta y la cesión de muchos políticos a ese triste espectáculo muestra la superficialidad de los tiempos en que vivimos. Un icono, media docena de palabras de orden, y todo se queda más o menos igual. Es necesario hacer política en serio", ha dicho en redes sociales.

Nuno Melo, compañero de partido en el CDS-PP y eurodiputado, también afeó en redes sociales que haya "diputados de pie, deslumbrados, aplaudiendo a una adolescente llorosa que los acusa de robarle los sueños e impedirle ir a la escuela", en alusión al discurso dado por Thunberg en la sede de la ONU el pasado septiembre.

Algunos medios de comunicación lusos también se han sumado a los reproches, recordando por ejemplo cómo el alcalde, al lado de Thunberg, acabó por situarse junto a carteles "muy críticos con los políticos", deslizando una posible falta de coherencia.

Medina tuvo que tragar saliva cuando una de las activistas portuguesas que arroparon a Greta lanzó un alegato contra la construcción del aeropuerto de Montijo -una de las infraestructuras consideradas a nivel político más urgentes para Lisboa- por su impacto contaminante.

El alcalde asistió impávido al discurso, y también a los aplausos que arrancó entre la multitud, que cantaron en contra del aeródromo. El diario Observador destaca otras "contradicciones" del recibimiento a Thunberg, por ejemplo que colaborasen con la policía en la vigilancia del muelle varios activistas de Climáximo, un "movimiento radical conocido por promover actos de desobediencia civil".

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