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Greta Thunberg en Lisboa: "Necesitaba algo de tiempo, de relax, ahora me siento energizada"

La activista descansará un par de días y llegará a la marcha climática del viernes en Madrid. 

Greta Thunberg, este martes, nada más desembarcar en Lisboa.
Greta Thunberg, este martes, nada más desembarcar en Lisboa.
Manuel de Almeida/EFE

El barco en el que viaja la activista medioambiental Greta Thunberg  acaba de llegar a Lisboa, con más de cuatro horas de retraso sobre el programa previsto. En la capital portuguesa, más de un centenar de personas, en su mayoría periodistas y jóvenes activistas, han recibido a la adolescente sueca.

El catamarán en el que ha viajado Thunberg a lo largo de 21 días  amarró, en torno a las dos de la tarde, hora española, en el muelle lisboeta de Santo Amaro, prácticamente debajo del Puente del 25 de abril, donde ha sido recibida por el alcalde, Fernando Medina, y decenas de simpatizantes, que ya le gritaban desde antes de desembarcar, que quieren darle la bienvenida a Europa.  Medina ha descrito a Greta Thunberg como "una de las voces mas remarcables que luchan por todos nosotros en contra del cambio climático". Añadió que en Lisboa son muy "conscientes de este problema". "Cuando oigo voces diciendo que hay demasiadas protestas, debo decir que el mensaje de Lisboa es el contrario: necesitamos tu voz fuerte y otras más aún. Porque tenemos que ganar juntos estaba batalla, luchar globalmente", dijo. 

Después del primer edil, tomaron la palabra Beatrice y Matilda, dos activistas de Friday for Future, el movimiento juvenil inspirado por Greta Thunberg. "Nuestra casa esta en llamas", aseveraron. "Necesitamos un cambio del sistema, no solo del clima. Sabemos que esto molesta a los que están en el poder. Dicen que hacen lo que pueden pero sabemos que no. Esta es la lucha de nuestra generación y no vamos a cejar. Si nosotros perdemos, todos perdemos". "Greta, gracias por haber inspirado a la juventud y por haber hablado claro. No pares porque cambiaremos el sistema", concluyeron.

"Necesistamos un cambio del sistema, no solo del clima". Beatrice y Matilda, activistas portuguesas 

Greta Tunberg tomó después la palabra. Reconoció que antes de la travesía "necesitaba algo de relax, para hacer balance. Ahora me siento bien, me siento energizada". 

"Me siento muy bien de ser recibida tan cariñosamente, gracias a la tripulacion: os debo tanto...", añadió la joven quien dijo haber tenido algunos mareos al principio de la travesía pero ninguno más, lo cual calificó de casi milagroso.

Estoy muy agradecida por haber hecho este viaje y haber tenido esta experiencia. Después de un viaje así, de estar aislada tres semanas, de estar en un espacio tan limitado, con tantas cosas limitadas para hacer, te relajas, desconectas de todo y de todos, y llegar a tierra te desborda. Estamos desbordados. Espero que lo entendáis. Es increíble, pero nuestros cerebros no están acostumbrados aún", se disculpó.

"Yo, como otro  activistas, no pararemos, haremos lo que podamos. Continuaré viajando, haciendo presión a la gente en el poder para que prioricen esto. Ahora vamos a Madrid. Y continuaremos la lucha allí para asegurarnos de que más alla de esos muros nuestra voces serán oídas, especialmente las del hemisferio sur.

"Estamos enfrentando una emergencia global y hay verlo desde un punto de vista realista", avisó.

Luchamos no solo por nosotros, sino por nuestro hijos y nietos, por cada ser vivo en el planeta.  Todo el mundo tiene que hacer lo que pueda para estar en el lado correcto de la historia", concluyó.

En las últimas horas de su travesía, la embarcación de la joven, El Vagabonde, fue escoltada por varios barcos, algunos de medios de comunicación. 

La joven, siempre en cubierta, se mostraba sonriente y habló en varias ocasiones por teléfono y a gritos de barco a barco con algunos periodistas.

 El catamarán entró en la capital portuguesa por el Tajo, divisando algunos de los más emblemáticos monumentos de la ciudad, como la Torre de Belem. Con los arcos del Puente del 25 de abril en lontanza, el catamarán paró brevemente para arriar la vela. Casi a su llegada, otro barco de vela recibió a Greta con siete tripulantes vestidos de rojo y con máscaras que mostraban una pancarta en la que podía leerse "Emergencia climática".

Unos activistas medioambientales reciben a Greta Thunberg a su llegada a Lisboa.
Unos activistas medioambientales reciben a Greta Thunberg a su llegada a Lisboa.
Rafael Marchante/Reuters

Nada se sabe todavía de las actividades programadas para el resto de la jornada en Lisboa, aunque sí que descansará un par de días y llegará a Madrid el viernes para la manifestación.  

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