Despliega el menú
Sociedad

Heraldo Saludable

estilos de vida

Cómo alcanzar la felicidad con reglas mnemoténicas

El director del Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhage, Meik Wiking, lo explica en "El arte de crear recuerdos", un libro eminentemente práctico con consejos y ejercicios.

Prestar atención a los detalles es uno de los trucos para ser feliz.
Prestar atención a los detalles es uno de los trucos para ser feliz.
Heraldo.es

El director del Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhage, Copenhage, cuenta cómo hacer de la memoria un aliado para ser feliz a través de reglas mnemoténicas que ayudan a acelerar la construcción de recuerdos memorables de experiencias personales y únicas.

Esta forma de viajar en el tiempo para ser feliz la aborda Wiking en "El arte de crear recuerdos", un libro eminentemente práctico con consejos y ejercicios que permiten al lector, además de recordar momentos significativos en la vida, también 'fabricar' nuevos para almacenar en el cerebro.

Para crear esos momentos felices, propone como ejercicios, por ejemplo, ir una vez al año a un lugar al que no se haya ido nunca; crear desencadenantes de recuerdos únicos, es decir, experimentar con los cinco sentidos para asociarlos a ese instante, prestar atención a los detalles, y desconectar digitalmente una noche o un fin de semana, porque así atenderemos más a lo que ocurre.

También, se pueden construir instantes inolvidables, según Wiking, si se fijan unos objetivos y una vez conseguidos se celebra de alguna forma especial, o si se coleccionan objetos que "cuenten" alguna historia, que se puede refrescar si decoran alguna estancia.

El autor de diversos libros e informes sobre el bienestar subjetivo y la calidad de vida, como "Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas", sostiene que la gente "que es capaz de tener recuerdos felices es también mas feliz que los demás".

Mientras, "cuando vive bajo presión -explica- no solo se siente infeliz en ese momento, sino que además le cuesta mucho trabajo recordar cualquier momento del pasado en el que fue feliz".

"Estos recuerdos felices - argumenta- es como si tuviéramos un banco de recuerdos, es decir, tenemos unos ingresos que retiramos cuando nos sentimos tristes o solos y podemos viajar en el tiempo para recuperar esos momentos felices en los que nos sentíamos en conexión con la gente"

¿Qué reglas mnemoténicas (métodos para aumentar la capacidad de retención de la memoria) podemos seguir para recuperarlos?

Una de las mejores técnicas es lo que se llama el "palacio de la memoria", que consiste en visualizar la casa de tu infancia. Colocas en cada una de las habitaciones lo que quieres recordar y cuando necesitas recordarlo vas caminando y entrando por cada una de ellas. La visualización en general es un instrumento fantástico. Mira, aún recuerdo el nombre de un embajador y su mujer con los que estuve hace muchos años porque tengo una visualización de ese momento. El tiene un nombre que en danés significa 'sentarse en cuclillas' y tengo dos amigos que se llaman como él, y para recordar al matrimonio me imagino a los dos amigos sentados así. Esa es una imagen muy poderosa que me recuerda los nombres".

¿Cómo se pueden estimular los sentidos para crear recuerdos y recuperarlos?

Un ejemplo claro es lo que hizo Andy Warhol. Utilizaba un perfume distinto cada tres meses y no lo volvía a usar más. Eso hizo que al cabo del tiempo creara un museo de aromas o de recuerdos. El decía 'voy a volver a la primavera del 92' y olía ese perfume e inmediatamente se le venían de golpe todos los recuerdos de esa época. Eso también puede ocurrir con la música. Escuchas una canción y de repente estas otras vez en el colegio o en otro lugar.

¿Qué recordamos más y qué nos cuesta más traer al presente?

Tenemos muchos más recuerdos de la etapa entre los 15 y los 30 años. Cuando le pedimos a una persona con cien años que nos cuente la historia de su vida, podremos comprobar que hay una curva muy grande en ese periodo de tiempo porque en esos años tenemos muchísimas primeras experiencias: el primer beso, trabajo, coche, piso... No tenemos muchas primeras experiencias cuando tenemos 50 años, pero podemos buscarlas, podemos ir a lugares exóticos, probar un plato o un ingrediente nuevo.

Los recuerdos entonces pueden no ser algo aleatorio, ¿no?

En este momento, creo que los recuerdos son algo que podemos controlar, sobre los que tenemos una cierta influencia. Nos podemos convertir en arquitectos de los recuerdos e influir en cómo nuestra familia y amigos lo van a recordar dentro de diez años. Creo que podemos tener una vida memorable y que todos queremos dejar a nuestros hijos recuerdos de una infancia feliz, y sin duda hay algo que podemos hacer para conseguirlo

Etiquetas
Comentarios