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Cinco ciudades europeas 'low cost' para viajar si eres estudiante

Consejos y trucos para que los jóvenes con presupuesto ajustado puedan disfrutar al máximo de estos destinos a dos pasos de casa.

Descubre el mundo 'low cost'.
Descubre el mundo 'low cost'.
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Cuando te gusta viajar, existe una especie de triángulo maldito del que seguro has formado parte alguna vez. Necesitas que coincidan en tu vida tres variables pero siempre falla alguna: cuando tienes dinero y tiempo, no coincides con nadie, cuando tus amigos están disponibles y tienes ahorros, no encuentras el momento y cuando tu grupo puede y tienes tiempo, no es tu mejor momento económico. Pero si buscas unas vacaciones ‘low cost’ existen trucos para ahorrar dinero sin renunciar a nada.

Si aprendes a buscar, encontrarás desde hoteles ‘secretos’ hasta vuelos baratos, pasando por los consejos de viajeros que han pasado antes que tú por los lugares que quieres visitar y pueden recomendarte qué hacer si quieres viajar ‘low cost’. Aunque, dicho sea de paso, lo mejor es recurrir a profesionales con experiencia, puesto que si no puedes caer en algunas de las sorpresas que esconden las escapadas de bajo presupuesto.

¿Un truco? Empezar por las ciudades cuyo coste de vida sea barato, para que tu estancia no te deje con calderilla en el bolsillo. Precisamente la agencia de viajes online Rumbo.es ha elaborado una selección de destinos europeos para estudiantes donde podrás descubrir número sin que tu cuenta se quede en números rojos.

Budapest: ambiente e historia en Hungría

La capital de Hungría es una de las ciudades europeas más impresionantes. Lo tiene todo: historia, monumentos majestuosos, gastronomía capaz de dejar impresionado al más exquisito paladar, fiesta… Además, si a esto le añadimos que hay un cambio de moneda de euros a forinto húngaros en la que la moneda europea sale muy favorecida (un euro es igual a 325,83 forintos), se convierte en el destino perfecto para los estudiantes. Una habitación compartida con otras 10 personas puede costar unos 26 euros la noche.

Y si es por el transporte público, se puede ahorrar mucho con el abono de un día que ronda los 9 euros y permite moverse por todos los medios. Uno de los mejores planes que ofrece Budapest es un paseo por el Danubio. Para ahorrar dinero, lo mejor es tomar los barcos que forman parte de la red de trasporte público. Solo hay que informarse de cual recorre el río de arriba abajo y dejarse deslumbrar por las impresionantes vistas con el Parlamento de compañero.

Si de fiesta se trata esta ciudad nunca defrauda. Uno de los mejores ambientes universitarios se encuentra en la zona de los conocidos Ruin Pubs, locales de fiesta decorados con muebles de la calle que por las noches se llenan de estudiantes con muchas ganas de pasarlo bien. El más conocido es el Szimpla Kert, único en el mundo por su gran tamaño y capacidad. En cuanto a la comida, Hungría es un país muy rico en gastronomía y barato. Uno de sus platos estrella es el Gulyás, guiso de ternera con patatas y verduras, y el Lángos, una masa similar a una pizza a la que le puedes añadir toda clase de toppings. 

Vilnius, la capital desconocida de los países bálticos

Un destino que sin duda merece la pena es Vilnius, la capital de Lituania. Alberga la universidad más grande del país, por lo que el ambiente universitario y la fiesta están más que garantizados. Además, es una ciudad repleta de monumentos que reflejan su mezcla cultural, artística y religiosa, siendo hoy en día hogar de artesanos, artistas y bohemios. La Puerta de la Aurora es uno de los más importantes y místicos del país porque dicen que la virgen que preside la puerta hace milagros (pedirle un aprobado en un examen nunca está de más). Otro gran atractivo es subir a la colina donde está la Torre de Gediminas para disfrutar de una bonita puesta de sol con vistas inmejorables a la ciudad.

Su moneda es el euro y, en cuanto al bolsillo, no se nota un cambio demasiado grande a lo que puede costar la vida en España en referencia a la comida: una cerveza cuesta 3 euros y un menú en McDonald’s sale por unos 5. Sin embargo, el mayor ahorro lo podemos ver en otros aspectos vitales para todo turista: una habitación compartida puede costar desde 8 euros y los billetes sencillos de autobús salen por 1 euro, con posibilidad de abonos. En cuanto a museos, la entrada al KGB Museum (Museo de las víctimas del genocidio) para estudiantes cuesta 1 euro y hay otras muchas atracciones culturales que tienen precios especiales para los más jóvenes.

Otro plan low cost que no defrauda a nadie es la visita de la República de Užupis, el barrio más original y creativo de la capital que se independizó llegando a instaura su propia constitución y parlamento. Pasear por sus calles contemplando los murales de Street Art y visitar las galerías de arte y las tiendas con productos de diseño del lugar son el plan perfecto para llevarse un recuerdo increíble de un barrio único. 

Historia, cine y cuento de hadas en Cracovia

Cracovia es una ciudad llena de historias en cada rincón y se ha convertido en el destino turístico más visitado de Polonia por su encanto, gastronomía, cultura, además de la más económica de Europa para viajar porque su cambio de moneda de euros a zloty es muy beneficioso para el turista (1 euro = 4,33 zloty). De hecho, conserva un increíble legado arquitectónico porque es de los pocos lugares que no sufrió daños relevantes durante la Segunda Guerra Mundial. Además, es uno de los destinos obligatorios para los amantes del cine, ya que Steven Spielberg la eligió como localización de su afamada película “La lista de Schindler”.

En cuanto al alojamiento, el precio de una habitación compartida son aproximadamente 9 euros y una pinta de cerveza ronda los 2. La tarjeta Krakow Tourist Card, que incluye la entrada a más de 40 museos, el uso del trasporte público, traslado al aeropuerto y a la mina de sal de Wieliczka, así como descuentos en numerosos restaurantes, cines y alquiler de coches cuesta 25 euros para dos días.

De forma gratuita se puede hacer un free tour por los lugares más emblemáticos de la ciudad. Entre los monumentos que se visitan destacan la Plaza de Mercado, la más grande de Europa con una diversidad que convierte sus noches en una auténtica experiencia; la basílica de Santa María, con una fachada gótica de ladrillo; la Lonja de los Paños, con su estilo renacentista. Un lugar obligatorio es la Colina Wawel, con su castillo digno de cuento de hadas, y el barrio judío, con una amplia oferta gastronómica, museos y locales de música judía. 

Toulouse, la ciudad de los colores

La Ciudad Rosa, llamada así por el color predominante en sus edificios y situada al sur de Francia, es uno de los mejores destinos europeos para viajar siendo estudiante. Suele haber muchas ofertas en cuanto a los vuelos, pero sino, al estar cerca de la frontera con España no es un mal sitio para ir en coche. A parte de poseer un increíble patrimonio histórico con la iglesia románica más grande del mundo como protagonista, Toulouse es una ciudad llena de vida. Los mercados y los puestos de comida en las calles, además de las innumerables tiendas la convierten en un gran destino para el comercio, siendo la Rue D’Alsace Lorraine el lugar perfecto para este cometido. Al ser una ciudad llana es perfecta para recorrer en bici. Uno de los paseos más bonitos es seguir la orilla del río Garona aprovechando para cruzar el puente San Pedro y ver una de las mejores vistas de la ciudad.

En cuanto a tarifas, es una de las ciudades con precios más accesibles para turistas de presupuesto ajustado y es por eso que figura entre las favoritas para los que buscan algo low cost. Una comida en McDonald’s sale por 8 euros (menos aún si hay promociones especiales) y una pinta de cerveza del país son cerca de los 5. Una habitación compartida en el centro ronda los 24 euros y, en cuanto al transporte público, lo mejor es utilizar la bici, aunque un billete sencillo cuesta 1,60 euros y vale para toda la red de transporte (metro, tren, tranvía y autobús). 

Bolonia, ciudad universitaria de Copérnico y Dante

Una de las ciudades que más Erasmus eligen en Italia es Bolonia. Apodada como La Ciudad Roja por el color de la mayoría de sus edificios y tejados, es hogar de una de las universidades más antiguas de Europa. La arquitectura medieval, conservada en elementos emblemáticos de la ciudad como la Piazza Magiore o Las torres gemelas de Garisenda y Asinelli, hace que la ciudad tenga un encanto propio de cuento. Para descubrir Bolonia y todos los secretos que encierra, lo mejor es hacer la llamada “Ruta de los 7 secretos”, en la que los lugares menos conocidos se convierten en protagonistas.

En Bolonia se puede encontrar una habitación compartida por 24 euros, y una pinta de cerveza nacional ronda los 5, pero si vas a bares de los barrios tradicionales te las puedes conseguir por menos. En cuanto al transporte público, el autobús es el medio más importante: un billete de viajes ilimitados durante 24 horas cuesta 5 euros.

Todo el mundo sabe que la comida italiana es una de las más ricas. Bolonia en concreto goza de muy buena reputación gastronómicamente hablando, en especial por su famosa salsa Bolognesa. Los mejores sitios para degustarla intentando no dejar la cuenta a cero, gastándose alrededor de 15 euros por persona, son Pizza Casa, La Bussola y Due Torri. Para los que cuidan la dieta, pueden comprar los slides de pizza por menos de 3 euros.

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