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operación bikini (II)

Operación Bikini: de ungüentos y otras pociones

Tratar la celulitis es difícil, pero existen soluciones cosméticas que pueden ayudar a mejorar la apariencia de la piel y reducir (pocos) centímetros.

Las cremas, aliadas contra la celulitis
Las cremas, aliadas contra la celulitis
Pixabay

Abril, mes uno de la Operación Bikini (no es un hecho consumado ni una fecha mágica, pero en algún momento hay que empezar). Una vez hecho el repaso de los tratamientos y técnicas para reducir volumen y acabar con la piel de naranja, y de nuevo bajo la premisa de que los milagros, en Lourdes, es hora de hablar de otro de los clásicos en las fechas primaverales: las cremas, segunda parada en esta serie sobre la puesta a punto para el verano que acecha.

No hay Operación Bikini que se precie sin un arsenal de productos reductores y/o anticelulíticos en el armario. Para zonas rebeldes, alisadoras, reafirmantes, con cafeína, en gel, para el día, para la noche, de algas, con base de aceite, de efecto frío, que produzcan calor... Hay casi tantos tipos como usuarios, por eso hay que tener muy claras las necesidades personales y cuáles son las zonas a tratar y los objetivos propuestos para elegir uno u otro.

No hay que perder de vista, en todo caso, que la gran mayoría de las mujeres tiene celulitis en mayor o menor medida, y la vida sedentaria, las dietas altas en grasas y carbohidratos, el estrés, el tabaco, el alcohol o ciertos medicamentos agravan su condición. Y tampoco hay que olvidar las hormonas, que juegan un importante papel en la aparición de la piel de naranja, ya que las variaciones en el nivel de estrógenos, el uso de anticonceptivos y el embarazo pueden hacer que tratar la celulitis se convierta en una batalla interminable.

Porque, ¿son efectivas estas cremas? La respuesta es sí, con algunos peros. El primero y principal, hay que ser constante. De nada sirve embadurnarte el cuerpo durante unas pocas semanas y esperar que ellas solas hagan magia. Tampoco aplicárselas un día sí y tres no. O dos veces un día y ninguno el siguiente. La constancia es clave para lograr resultados, y lo ideal sería usarlas durante todo el año, o gran parte de él. Yolanda Ayuda, de clínicas Láser Fusión Zaragoza, insiste en que el 20% del trabajo contra la grasa localizada se lleva a cabo con los tratamientos que brindan estos establecimientos, pero el 80% restante es el resultado del compromiso de los clientes y de los cuidados en sus propias casas. Y, por supuesto, llevar una dieta equilibrada, practicar deporte, beber agua en abundancia... vamos, nada nuevo bajo el sol (que para algo hablamos de bikinis).

Las cremas reductoras aumentan la vasodilatación y los vasos sanguíneos se acercan más a la superficie de la piel, lo que favorece la eliminación de la grasa más profunda. También evitan el almacenamiento de lípidos en los adipocitos (las células que forman el tejido adiposo), estimulando la lipolisis, es decir, la eliminación de los acúmulos de grasa. Este proceso se produce gracias a una serie de principios activos presentes en estos productos. Por ejemplo, la cafeína elimina las adiposidades acumuladas y mejora la microcirculación; la L-carnitina ayuda a metabolizar la grasa; el té verde, el extracto de castaña o la hiedra favorecen el drenaje linfático; o las algas marinas como el fucus son ricas en aminoácidos, combaten la celulitis y aportan minerales.

Por otra parte, los responsables del efecto reestructurante de los tejidos son sustancias como la centella asiática, los alfahidroxiácidos o las vitaminas C y E. Todas estimulan la producción de colágeno, la regeneración de los tejidos, tienen efecto remodelador y permiten recuperar la elasticidad y tonificar la piel.

Lo importante al aplicar estas cremas es ejercer un masaje profundo y circular de no más de tres minutos en la zona a tratar, para que la absorción sea completa. Los cepillos para masaje, el tratamiento con las manos y ejercer pequeños pellizcos con los dedos sobre la zona tratada al final de la aplicación pueden ayudar a la tarea.

¿Contraindicaciones? Bueno, alguna hay. La farmacéutica Conchi Queiruga, de la farmacia Barrau de Zaragoza, advierte contra el uso continuado de las cremas con cafeína, que pueden acabar provocando una retención de líquidos y además ser perjudiciales para las pieles sensibles. Las concentraciones de esta sustancia deben oscilar entre el 3% y el 10% y, de hecho, uno de los productos más vendidos en ese establecimiento, con una alta dosis de cafeína, solo está recomendado para un tratamiento de choque de 15 días.

También es necesario tener cuidado con las cremas reductoras de efecto calor en los meses de verano. Queiruga las desaconseja, sobre todo para aquellas personas con problemas vasculares, porque pueden provocar pesadez, hinchazón, sensación de piernas cansadas y mala circulación sanguínea.

Los efectos de estas cremas pueden potenciarse gracias al consumo de drenantes naturales, como infusiones de té verde o cola de caballo, tomados sobre todo por las mañanas. Pero una vez más la mesura debe marcar la tónica, ya que el abuso de los diuréticos conlleva una pérdida de líquidos del organismo que puede desembocar en problemas renales, o en un déficit de electrolitos eliminados a través de la orina que lleva a la deshidratación. La carencia de minerales como el potasio provocaría debilidad, calambres y dolores musculares e incluso arritmias. Y además, los diuréticos no queman grasas, así que...

Un plus, ya para acabar. Mantener la piel limpia, hidratada y exfoliada, es decir, libre de células muertas, ayuda a que las cremas penetren mejor y puedan trabajar a un nivel más interno. Y eso sí se puede hacer todo el año. Que da mucho gusto y sienta muy bien.

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