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Sociedad

Consumo

El 30% de las ‘fake news’ son sobre alimentación

Productores e industria alimentaria se quejan de que las noticias que circulan en la red influyen en la decisión de compra de los consumidores. Por ello, desde el sector se pide poner énfasis en la comunicación.

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La noticias faltas, que circulan principalmente por Facebook y WhatsApp, suelen referirse a alertas sanitarias, propiedades falsas de dietas o alimentos milagro.
Pixabay

¿Cuántos huevos se pueden comer a la semana? ¿Es el aceite de oliva bueno para la salud? ¿Engorda la fruta después de comer? ¿Es sana la carne de cerdo? Estas preguntas hacen que cada día cambien los hábitos alimentarios de los consumidores y, por tanto, la producción y comercialización de estos. “En la actualidad, se tiende a demonizar algunos alimentos cuando en realidad lo que se debe analizar es la dieta en el conjunto”, señala José Ignacio Domingo, gerente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA). Y es que el problema al que productores e industria están teniendo que hacer frente cada campaña, más allá de las modas por algunos productos concretos, es a las noticias falsas que circulan por la red sobre el sector de la alimentación.

Según la industria alimentaria, el 30% de las ‘fake news’ (noticias falsas) que circulan por internet son sobre alimentación y, además, según detectó un equipo de investigadores de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), este tipo de noticias se difunden a una velocidad siete veces mayor que una real. Teniendo en cuenta que la consultora Gartner ha calculado que en 2022 la mitad de la información que se consuma será falsa y que, según el último informe realizado por Ipsos, los españoles son los europeos que más se creen las noticias falsas y los quintos a nivel mundial, dado que un 57% admitió haber creído como verdadera una noticia falsa, el sector alimentario se encuentra preocupado por este fenómeno.

Como el resto de alimentos, los principalmente producidos y comercializados en Aragón están notando estos cambios, que dependen de la opinión que se extienda, en ese momento, por la red. Así, por ejemplo, están sufriendo una bajada en el consumo la fruta de hueso, que soporta una caída significativa en los últimos años, o la carne de cordero que, en el último ejercicio, ha descendido el consumo a nivel nacional en unos 4 millones de kilos. Unos datos que los productores achacan a las modas por determinados alimentos.

Como ejemplo, los productores de huevos ponen su producto, dado que “el huevo no es más o menos saludable por estar criado de una u otra forma –explicó José Manuel Roche, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y ganaderos (UPA) en Aragón–, sino que es una cuestión de bienestar animal”. Y es que el cambio de tendencia de los consumidores, que ahora prefieren consumir huevos de gallinas que no estén criadas en jaula y que ha provocado que el sector se esté adaptando al mercado, en muchos casos se ha detectado que no es por una concienciación por el bienestar animal, sino por pensar que los criados de esta forma son más saludables.

Estos cambios en los hábitos alimentarios provocan que la industria compre menos o más algunos productos y son los productores los que se ven obligados a cambiar su producción en función de si encuentran o no hueco en el mercado. Como señalaba la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estas “modas pueden afectar a la agricultura”, poniendo el énfasis en los denominados como ‘superalimentos’. El aguacate, la quinoa, el cacao, el jengibre o la cúrcuma son algunos ejemplos de alimentos que se han puesto de moda gracias a esta denominación impuesta por la red. Por ello, la OCU advierte que siempre que se vaya a cambiar de producción se debe tener en cuenta que “la moda de los alimentos es efímera y la demanda de su consumo puede reducirse de forma repentina”.

Por este motivo, el sector, recomiendan desde las organizaciones, debe tomar nota sobre el problema que supone la gran cantidad de información (veraz o no) con la que cuenta el consumidor en la actualidad y buscar fórmulas para combatirlo. “Ahora el sector no solo debe preocuparse de hacerlo bien, sino que también debe intensificar la comunicación, sobre todo a través de internet”, detalla el gerente de AIAA, que alega que “las empresas deben estar preparadas para el impacto de estas noticias”. “El problema, que se intensifica en Aragón, es que el sector está formado en su gran mayoría por pymes, lo que dificulta la estrategia de comunicación y es por ello por lo que el sector debe unirse y lanzar mensajes claros”.

Así, Domingo también reclama la unión del sector con la Administración y con el mundo científico: “Deben ir de la mano, es la única manera de poder lanzar un mensaje verdadero y único, porque no se debe olvidar que es esta comunidad, la que forman el personal sanitario y científico, quienes poseen los conocimientos y la objetividad para formar al consumidor en esta materia”. Con esta finalidad, a la que hace referencia el gerente de AIAA, se creó la iniciativa #SaludSinBulos de la Asociación de Investigadores en Salud (Aies), con el objetivo de que a través de opiniones de expertos se contribuya a que exista una información veraz, que pueda hacer frente a las informaciones que circulan principalmente por Facebook y WhatsApp y que suelen referirse a alertas sanitarias, propiedades falsas de dietas o alimentos milagro.

¿Cómo se puede detectar una noticia falsa?

“Las ‘fake news’ suelen poner el acento en características muy negativas o muy positivas de los alimentos”, anota Domingo. Así que, aunque no siempre sea fácil detectarlas, es importante siempre recordar que un solo alimento no tiene la capacidad de suponer un cambio en la salud: “Son los hábitos alimentarios los que se deben analizar, no un producto en concreto”.

Aun así, ante cualquier duda se recomienda consultar a un experto. Una opción que ante esta creciente desinformación está al alza, ya que, según el I Estudio Bulos sobre Salud, presentado en el I Congreso Salud sin Bulos, que fue organizado por la Asociación de Investigadores en eSalud, siete de cada diez médicos en España ha atendido en el último año consultas sobre bulos en salud.

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